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Sintitul-4

J. K. GIBSON-GRAHAM DEPARTMENT OF HUMAN GEOGRAPHY, THE AUSTRALIAN NATIONAL UNIVERSITY DEPARTMENT OF GEOSCIENCES, UNIVERSITY OF MASSACHUSETTS E L POSESTRUCTURALISMO ES UNA APROXIMACIÓN TEÓRICA AL CONOCIMIENTO Y LA sociedad que acoge la incertidumbre de los significados, el poder cons- titutivo del discurso y la efectividad política de la teoría y la investigación.
Las autoras exploran tres conceptos/estrategias posestructuralistas –la de-construcción, la genealogía y la performatividad– resaltando su uso en lageografía económica. El artículo concluye con una exploración acercade la manera como el posestructuralismo transforma y politiza la práctica dela investigación social. Al respecto se consideran tres proyectos de investi-gación posestructuralistas que se involucran en producir o desestabilizarformaciones discursivas, y de esta forma participan en la construcción depoder, subjetividad y posibilidad social.
PALABRAS CLAVES: reconstrucción, genealogía, performatividad, investigaciónsocial, investigación-acción.
P OSTSTRUCTURALISM IS A THEORETICAL APPROACH TO KNOWLEDGE AND SOCIETY THAT embraces the ultimate undecidability of meaning, the constitutive power of discourse, and the political effectivity of theory and research. In thispaper the authors explore three poststructuralist concepts/strategies–deconstruction, genealogy, and performativity– highlighting their uses ineconomic geography. The paper concludes with an exploration of howpoststructuralism transforms and politicizes the practice of social resear-ch. In relation to this, they examine three poststructuralist research pro-jects that actively engage in producing or destabilizing discursiveformations, thereby participating in the constitution of power, subjectivityand social possibility.
KEY WORDS: deconstruction, genealogy, performativity, social research, ac-tion research.
Volumen 38, enero-diciembre 2002, pp. 261-286 J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales EL POSESTRUCTURALISMO ES UNA APROXIMACIÓN TEÓRICA AL CONOCI- miento y la sociedad que acoge la incertidumbre de los signi-ficados, el poder constitutivo del discurso y la efectividad política de la teoría y la investigación. Comenzó en la década de1960 como un movimiento dentro de la filosofía francesa, y des- pués migró hacia el mundo angloparlante donde tuvo tambiénun impacto transformativo en la filosofía, al igual que en losestudios literarios y culturales. En épocas más recientes, ha ga-nado espacio dentro de la geografía humana y otras cienciassociales. Este artículo ofrece una breve reseña de las principalescontribuciones y preocupaciones de esta tradición teórica rela-tivamente nueva y traza su desarrollo dentro de la geografíaeconómica, dando cuenta de sus poderes y potencialidades.
Algunas veces, el posestructuralismo es equiparado al posmo- dernismo, un término que tiende a definirse de manera amplia.
Por ejemplo, en la geografía el posmodernismo hace referencia deforma diversa a una época histórica (Harvey, 1989) caracterizada por unas prácticas socioeconómicas particulares y unas condi-ciones ideológicas; a un estilo estético en las películas, la arqui-tectura y otras formas culturales; o a una aproximación teórica alconocimiento y la sociedad (Gibson y Watson, 1995: I). Esta últi- ma es lo que estamos llamando posestructuralismo –una aproxi-mación al conocimiento y al mundo, sustentada filosóficamentey distintiva teóricamente (Amariglio, 1999)–. Lo que resulta pos- moderno del posestructuralismo es su rechazo de ciertas concep-ciones modernistas, claramente identificables, sobre el conocimiento, el conocedor y lo conoci- * Traducción de Santiago Giraldo, do. Mientras que se entiende que el cono- Instituto Colombiano de Antropo-logía e Historia (ICANH). Este artí- cimiento dentro de un marco modernista culo fue publicado originalmente es singular, acumulativo y neutral, desde en E. Sheppard y T. Barnes (edito- una perspectiva posestructural es múltiple, res). A Companion to EconomicGeography. Blackwell. Oxford. Su contradictorio y poderoso. Lo que desea- reproducción en esta revista es mos explorar en este ensayo son sus impli- posible gracias a las autoras y alICANH, que adquirió los derechos caciones para la geografía económica.
de publicación de Blackwell.
Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 ANTECEDENTES Y ORÍGENESPOSESTRUCTURALISTAS EL POSESTRUCTURALISMO EMERGE DENTRO Y EN CONTRA DE LA TRADICIÓN modernista del estructuralismo. Quizá su antecedente máscercano sea el estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure, que rechazó la visión de la lingüística tradicional enla que las palabras se consideran símbolos que representan ob-jetos en el mundo. Saussure (1966), en cambio, sostuvo que las palabras podían ser vistas como signos constituidos por la rela-ción entre dos partes, el significante –la imagen visual o acústi-ca– y el significado –el concepto evocado por esta imagen–. Encualquier lenguaje el significado no emerge de la relación entrelas palabras y sus referentes extralingüísticos, lo cual es entera-mente arbitrario, sino de las relaciones de diferencia construi-das socialmente entre los signos (Yapa, 1999a).
Consideremos la palabra fábrica. Desde un punto de vista pre-saussuriano, esta palabra es un símbolo que representa unedificio donde se lleva a cabo la producción –su referente en elmundo real–. En oposición, desde el punto de vista estructura-lista de Saussure, la palabra fábrica es un signo que incluye lapalabra escrita o hablada FÁBRICA (el significante) y la IDEA (elsignificado) de un edificio que se diferencia de otras cosas debi-do a las prácticas culturalmente codificadas que ocurren en yalrededor de él. La palabra fábrica adquiere significado por me-dio de lo distintivo de su signo en relación con todos los otrossignos del lenguaje, por ejemplo, al diferenciarse de signos comooficina o casa o campo o parque de juegos. Lo revolucionario deesta declaración es afirmar que el significado se crea dentro deuna estructura social compleja de relación y diferencia y no pormedio de palabras que operan como sustitutos para los objetos,representándolos en su ausencia (Hewitson, 1999).
Aunque el estructuralismo se considera como algo que des- estabiliza la presuposición modernista en la que el lenguaje esun espejo de la realidad, también es un proyecto esencialmentemodernista. Para los pensadores estructuralistas, subyacentes alos flujos y contingencias del mundo social se encontraban lasformaciones unificadas que configuraban la vida social. Las teo-rías lingüísticas de Saussure, culturales de Claude Lévi-Strauss,económicas de Karl Marx y psicoanalíticas de Sigmund Freud, J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales cada una a su manera, aducían el origen y la organización defenómenos sociales complejos a estructuras más profundas.
Desvelar o descubrir esas estructuras era la tarea de la cienciaestructural (Amariglio, 1999).
Aquellos filósofos que llegarían a ser conocidos como poses- tructuralistas confrontaron el proyecto estructuralista, tomandouna actitud escéptica hacia la determinación por estructuras sub-yacentes y los intentos de encontrar la verdad última del lenguaje,lacultura, la sociedad y la psiquis. Pero quizá su movimiento másnotorio fue cuestionar la relación inmóvil entre significante y sig-nificado, que caracterizaba a la lingüística saussuriana. Desde unaperspectiva posestructuralista, el lenguaje no existe como unsistema de diferencias dentro de un conjunto único de signos.
En cambio, las relaciones significante-significado se crean y re-visan continuamente, ya que las palabras se recontextualizanen una producción eterna de textos. La creación de significadoes un proceso inacabado, un sitio de constante forcejeo –políti-co– donde se generan significados alternos y cuya firmeza esapenas temporal.
Así, el significado de la palabra mujer en el contexto de mari- do, hogar y familia, es muy distinto a su significado en el contex-to lesbiana, trabajo y política. Las luchas políticas feministaspueden considerarse un multiplicador de los contextos y signifi-caciones de mujer, que en el proceso desestabilizan aquellos sig-nificados inmóviles asociados a un orden patriarcal (Daly, 1991).
Hasta este momento, en la discusión nos hemos encontrado con el antifundamentalismo y el antiesencialismo que caracteri-zan a la teoría posestructuralista. Una epistemología antifunda-mentalista se rehúsa a considerar el conocimiento como algo"basado en la realidad" o que está encargado de ser reflejo1 de oreflejar el mundo (Rorty, 1979). En vez de ser un reflejo que de- pende de una realidad independiente, 1. Mirroring, en el original (N. del t.).
el conocimiento posestructural es unproceso social que interactúa plena- mente con otros procesos sociales y naturales que constituyenla vida social. La epistemología antifundamentalista está rela-cionada directamente con una ontología antiesencialista. Si lapalabra mujer no corresponde directamente a un ser humanofemenino genérico, su significado no puede entenderse comofijado por una equivalencia esencial que unifica a todas las mu-jeres. Al contrario, la palabra mujer se resignifica cada vez que Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 se recontextualiza. No hay un concepto esencial, fundamentalo invariable de mujer que ancle la palabra, sino una infinidad decontextualizaciones que proveen lecturas múltiples y contra-dictorias de lo que es o puede ser mujer.
A pesar de su antagonismo hacia lo fundamental, los pensa- dores estructuralistas no ven al significado y al conocimientocomo algo desligado de otros aspectos de la vida social. Se en-tiende pues que el significado se produce bajo condiciones so-ciales e intelectuales específicas y que el conocimiento no es unreflejo verdadero sino una fuerza productiva y constitutiva.
Aunque los conocimientos no pueden ser diferenciados de acuer-do con un mayor o menor grado de precisión –su éxito o fracasopara reflejar el mundo–, sí pueden distinguirse por sus efectos–los diferentes sujetos a los que otorgan poder, las institucionesy prácticas que permiten, al igual que aquellos que excluyen osuprimen–. De esta forma, el tipo de conocimiento producido esun problema de consecuencia y no de indiferencia. EL POSESTRUCTURALISMO OFRECE UNA VARIEDAD DE ESTRATEGIAS QUE cuestionan las ideas recibidas y las prácticas dominantes, ha-ciendo visible su poder y creando espacios para que emerjan formas alternas de la práctica y el poder. Las que exploramosaquí son la deconstrucción, la genealogía y el análisis discursivo.
L A DECONSTRUCCIÓN ES UN TIPO DE LECTURA QUE SE ORIGINA EN LA obra del filósofo francés Jacques Derrida (1967). Trabajando en contra de lo que él denomina la "metafísica de la presen- cia", o el "logocentrismo", Derrida cuestiona ciertos axiomasfundamentales del pensamiento occidental. Algunos de los pre-supuestos cuestionados son: ™ La ley de la identidad y la presencia del ser (si un edificio es fábrica es una fábrica).
J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales ™ La ley de la no-contradicción que establece la identidad en relación con su "otro" (si una cosa es una fábrica, no puedeser también una no-fábrica); y ™ La ley de exclusión del medio (fábrica y no-fábrica contie- nen todas las posibilidades de una situación dada) (Jay, 1991:92-93; Gross, 1986: 26-28; Hewitson, 1999: 4).
En conjunto, estas leyes nos dan objetos/identidades esta- bles, circunscritos y que se constituyen mediante una negación–de todo lo que no es fábrica–.
Lo que Derrida identifica como logocentrismo es el patrón occidental de producir significado mediante una estructura bi-naria positiva y negativa (A/no A, fábrica/no fábrica). Dentrodel marco del logocentrismo, el primer término de una estructu-ra binaria está dotado de positividad2 a expensas del otro –pre-sencia y valor están adjuntos a fábrica, mientras que el términono-fábrica está ausente y devaluado. La estructura binaria esta-blece una relación de oposición y exclusión y no una relaciónde similitud y mezcla entre los dos términos –así, si la fábrica esun sitio de producción, entonces la no-fábrica, algo como unhogar, no lo es; o si la producción existe dentro del hogar, estaes inferior a la que se lleva a cabo en la fábrica–. Esta estructurade oposición está asociada con una metafísica de la valoraciónque puede ser muy sutil pero imposible de evadir –la tendenciadominante a tomar en serio la presencia, la positividad y el ser y a descontar la ausencia, la negación y 2. Positividad no es una palabra acepta- el no-ser/llegar al ser–3. Mediante este da por la Real Academia Española de la ejemplo es fácil ver cómo el logocen- Lengua, de igual forma que positivity noes de uso común en inglés, por lo que trismo puede dar pie a que surja un decidí conservar la acepción original concepto tal como economía; circuns- dada a la palabra por Gibson-Graham crito, estable e inherentemente más (N. del t.).
importante que lo no-económico.
3. En el original en inglés es el becoming, El estructuralismo feminista, entre relacionado con la pregunta del Ser plan-teada por Heidegger y discutida por otros, ha observado cómo los inten- Derrida en De la Grammatologie. Les tos para (re)valorar el término ausen- Editions du Minuit. París. 1967 (N. del t.) .
te o subordinado dentro de una estructura binaria son minados fácilmente. Esto revela la pre-sencia de lo que Saussure identificó como un significante maes-tro que opera para estabilizar las relaciones de diferencia. Elfeminismo posestructuralista ha cambiado el término logocentrismo Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 por falogocentrismo, recalcando la forma en que la figura mas-culina –el falo– fija el significado, dando presencia y positivi-dad a un lado de la estructura binaria y produciendo una cadenaalineada de términos dominantes dentro del pensamiento euro-peo de la ilustración, como en los ejemplos siguientes: Podemos detectar el rol del falo como un significante maestro por medio de la regularidad con la que se asocia el primer términocon masculinidad, predominancia e importancia. Volviendo anuestro ejemplo de la fábrica, la identidad y positividad de lafábrica se obtiene dentro de una estructura sociolingüística queasocia lo que ocurre en la fábrica con razón, objetividad, mente,hombre y economía. Estos términos dominantes se refuerzan eluno al otro, diferenciando la producción en la fábrica de los tiposde producción en los hogares, los patios traseros, las calles y loscampos, dándole un mayor grado de realidad, independencia yconsecuencia.
Como parte de un proyecto político para crear espacios de heterogeneidad radical, la estrategia deconstructiva de Derridase interesa en pensar las diferencias por fuera de las estructurasbinarias y jerárquicas. Una deconstrucción derrideana del signoFÁBRICA puede comenzar por revalorar el término subordinadoen la estructura binaria fábrica/no-fábrica. Por ejemplo, las teó-ricas feministas de la economía han tratado de revertir el flujode la valoración cultural, anotando cuántas horas ocupan laslabores domésticas no remuneradas y cómo esta contribuciónal producto interno bruto, si se midiera, sobrepasaría todo eltrabajo efectuado dentro de la producción fabril (Waring, 1988).
Llevando el análisis un poco más lejos, en la geografía económi-ca es tradicional ver al hogar como el sitio de la reproducción J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales social –una serie de prácticas dependientes, tales como las la-bores domésticas y el cuidado de los hijos, poco determinantesy que por lo general son subvaloradas–. Al revertir la estructurabinaria producción/reproducción, la reproducción podría repre-sentarse como la actividad que compromete a todas las perso-nas durante todo el tiempo; como el proceso íntegro de crear lascondiciones para que la sociedad continúe existiendo. Así, re-producción es un concepto que abarca más que producción. Esel caso general, el todo del cual la producción es una parte, mien-tras que la producción es el caso especial.
Uno de los problemas del proceso de revertir es que mantie- ne intacta la estructura binaria, cambiando simplemente la je-rarquía de valoración. Otra estrategia deconstructiva aún máspotente es la de desdibujar los límites entre los términos, soca-vando la solidez y fijeza de la identidad/presencia, mostrandocómo el otro excluido se encuentra incrustado de tal forma den-tro de la identidad primaria que su diferencia resulta insosteni-ble. Así, el hogar podemos representarlo también como un sitiode producción –de varios bienes y servicios domésticos– y lafábrica como un lugar de reproducción. Aquellas actividadesconsideradas como no económicas que se dice ocurren en elespacio doméstico –el despliegue de emociones, la representa-ción de identidades sexuales y de género, la socialización, elentrenamiento, el cariño– no se efectúan solo en el espacio pú-blico de la fábrica sino que, incluso, puede considerarse quedesmejoran la integridad de esta como un espacio eficiente dela producción, el cálculo racional y la maximización de las uti-lidades. La presencia interna del otro excluido vuelve la identi-dad algo poco familiar, vaciándola de significado (Doel, 1994).
Súbitamente, lo que entendíamos por fábrica comienza a des-moronarse.
La deconstrucción ilumina los momentos de contradicción e indecisión de lo que parece ser una estructura o texto nítida-mente concebidos (Ruccio, 1999). Enseña la postergación indefi- nida del significado dentro de un sistema de diferenciación ycoloca en primer plano la incapacidad que tiene el signo de per-sonificar totalmente un significado esencial. El significado escreado y re-creado dentro de textos y contextos específicos. Yaque no existe un término maestro para fijar los conceptos a sig-nificantes específicos, el significado siempre está en proceso eincompleto.
Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 Genealogía y análisis discursivo MIENTRAS QUE DERRIDA ENFATIZA LO MÓVIL4 Y DISPUTABLE DEL SIGNI- ficado –aunque sea dentro de un marco en el que el significa- do se ve constreñido por la metafísica de la presencia–, el pro-yecto de Michel Foucault se dirige aexaminar la manera como ciertos co- 4. Unfixity en el original (N. del t.).
nocimientos y significados son norma-lizados y aceptados como Verdad. El trabajo de Foucault enfatizasobre las formas en las que la construcción de significado es unarepresentación del poder que no sólo se encuentra trazada en ellenguaje sino también grabada sobre el cuerpo y re-constituidacontinuamente en la vida social. Al usar el término discurso,Foucault se refiere a una práctica gobernada por reglas, que inclu-ye significados enmarcados dentro de un sistema de conocimien-to y en instituciones y prácticas sociales que producen ymantienen estos significados (1991). Volviendo a nuestro ejemplo de la fábrica, un cobertizo con techo en forma de serrucho dondela gente toma unos materiales y, usando varias clases de máqui-nas, los transforma en otros materiales es conocido como fábrica,tanto por la diferenciación de FÁBRICA dentro de un sistema designos lingüísticos como por su posición en un sistema de signosaún más amplio, conformado por las convenciones sociales, losmovimientos corporales rutinarios, las reglas de comportamientoy los actores institucionales, entre otros. Este conjunto de metal,vidrio, cuerpos, energía y materiales producidos cobra significa-do y se le da un valor positivo sólo dentro del discurso –en estecaso, quizás, un discurso de industrialización–.
Foucault desafía la universalidad y verdad del significado al desarrollar un método distintivo para el análisis del discurso queinvolucra: 1) un análisis crítico de las violencias generadas por cualquier teoría o sistema de significados (lo que excluye, prohí-be o niega); y 2) un análisis genealógico de los procesos, conti- nuidades y discontinuidades mediante las que llega a formarseun discurso (1981). Su trabajo dirige nuestra atención hacia las formas en que los conocimientos ejercen y producen poder –pormedio de aparatos de regulación; por ejemplo, instituciones comoescuelas, prisiones, casa de trabajo y fábricas en donde prevale-cen las técnicas de disciplina y vigilancia corporal–, y medianteel desarrollo y aplicación de tecnologías para administrar elser –por ejemplo, presupuestos, dietas, mapas, columnas de J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales ayuda sexual, propagandas de productos de higiene personal– queayudan a organizar la vida diaria. Un análisis crítico del discursode la industrialización podría ilustrar la manera como los cuerposy la producción material que se lleva a cabo en los hogares sondevaluados dentro de los sistemas de saber disciplinarios de laeconomía y la geografía económica. Tal genealogía podría comen-zar, por ejemplo, con una noción fisiocrática de la economía, enla que un excedente agrícola hace posibles las actividades no agrí-colas –estableciendo de esta forma la dependencia y estatus se-cundario de la industria–. Podría virar, entonces, hacia lacentralidad y estatus originario de la industria en el discurso de laindustrialización, con su visión de la economía y el crecimientoeconómico –incluyendo la demanda de productos y servicios agrí-colas– siendo impulsados por los incrementos en la producciónmanufacturera; y, finalmente, a la literatura sobre la economíaposindustrial, en la que instituciones y transacciones financierasde alto nivel establecen una vez más la subordinación de la in-dustria, esta vez a la especulación financiera y los azares del sec-tor financiero internacional. Lo que emerge de este proyecto quetraza los saberes cambiantes de industria es una concepción rela-tivamente estable de la economía como una totalidad integrada,centrada sobre un espacio determinante que constriñe, impulsa o dicta hacia otros sitios/actividades. Por 5. La palabra queer no admite una medio del proceso de genealogía, esta no- traducción literal al español y poreso se conserva en inglés. Literal- ción se ve desnaturalizada, haciéndola mente significa raro o extraño, pero visible como una construcción discursiva.
su uso en este texto hace referenciaa todos aquellos comportamientos La influencia de Foucault sobre el po- que se salen de lo que la sociedad sestructuralismo ha concentrado la aten- define como normal y que son clasi-ficados como desviados, raros, ex- ción sobre cómo las diferentes formas de traños o anormales. Otros prefieren poder están entrecruzadas con la produc- resaltar que es todo comportamien- ción de conocimiento para crear ciertas to que se sale de, atenta contra osubvierte lo heteronormativo; aque- concepciones valorizadas del asunto en llas reglas y normas sociales acerca cualquier periodo histórico. Aunque gran de las conductas aceptables que co-rresponden a hombres y mujeres, lo parte del trabajo de Foucault parece enfa- femenino y lo masculino, y que tizar sobre la construcción y consolidación desestabilizan la asignación de sexo, de discursos dominantes que someten al género o sexualidad (N. del t.).
individuo a fuerzas poderosas fuera de su control, su intervención abre también un espacio para examinarla proliferación y multiplicidad de discursos que pueden crearsujetos capaces de resistir y reconstituir el poder de diversas for-mas. Aquí, el trabajo de Judith Butler y otros teóricos queer5 Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 sobre la performatividad del discurso transmite algo de lo in-completo y abierto de los procesos de subjetivación.
PARA BUTLER, LA PERFORMATIVIDAD ES LA "PRÁCTICA REITERATIVA Y CITA- cional por medio de la que el discurso produce los efectos alos que da nombre" (1993: 2). En Gender Trouble6, Butler explo- ra la performatividad de forma espe-cífica con respecto al género. El 6. Judith Butler. 2000. El género en disputa,género no es una característica esta- feminismo y la subversión de la identidad.
Paidós. Barcelona (N. del t.).
ble del sujeto que emana de una es-tructura binaria determinada por la biología o que está inscrita enlo cultural. En cambio, la identidad de género se practica por mediode la representación –performance– repetitiva de ciertos actos. Elgénero debe ser re-presentado continuamente con el fin de ase-gurar su fijeza aparente. Esta noción de la representación iterati-va como algo constitutivo de lo que se toma por una realidadestable ofrece ideas interesantes acerca de las políticas del cono-cimiento. Butler enfatiza sobre las diferencias inevitables entrelos performances, los deslices entre las iteraciones, lo que sugiereque las identidades de género –o cualesquiera otras–, siempre soninacabadas y están abiertas a la subversión.
El concepto de performatividad abre un camino a través de la, a veces, desconcertante falta de piso del proyecto posestruc-turalista y apunta hacia las intervenciones comprometidas queretan los sistemas de saber/poder hegemónicos trazados clara-mente por Foucault. Lo que llama la atención de Butler son lasaperturas por fuera del orden heteronormativo establecido, através de las que se ven emerger los sujetos queer. Butler estácomprometida con el proceso de desestabilizar las categoríasbinarias de género que sirven de soporte a la heterosexualidadobligatoria. Al enfatizar sobre las incertidumbres y discontinui-dades inherentes a los performances de género, saca a la luz lasposibilidades que existen para alterar e inventar dentro del pro-ceso cultural de la creación del género. De esta forma, abre unespacio para la capacidad de actuar (agency) y lo impredecibleen un modo de subjetivación que comúnmente se asume comoun dato biológico o cultural.
J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales Para Butler y otros teóricos que hemos discutido aquí, las intervenciones estructurales no son una retirada hacia la teoríay una desconexión del mundo, la política, la ética o el cambiosocial. Al contrario, el posestructuralismo asigna un nuevo pa-pel a la teoría, considerándola como una intervención política.
El conocimiento posestructural da forma a la realidad en vez dereflejarla pasivamente. La producción de nuevos saberes es unaactividad que cambia el mundo, reubicando otros saberes y va-lidando nuevos sujetos, prácticas, políticas e instituciones.
MOMENTOS POSESTRUCTURALISTASEN LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA EN LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA, LA RECONFIGURACIÓN POSESTRUCTURAL de la relación entre conocimiento y acción, investigación yrealidad, ha inspirado nuevas direcciones en la investigación.
Ha aumentado también nuestra responsabilidad de preguntar,"¿En qué tipo de producción de conocimiento queremos partici-par? ¿Cuáles son los efectos del conocimiento que construimos?¿Qué posibilidades genera nuestra investigación?". En esta par-te trataremos, brevemente, algunos de los trabajos en geografíaeconómica animados por las estrategias de reconstrucción, ge-nealogía y análisis discursivo, la teoría de la performatividad yuna visión del investigador como agente/interventor.
J. K. GIBSON-GRAHAM (1996) UTILIZAN UNA APROXIMACIÓN DE- constructiva en The End of Capitalism (As We Knew It), para enfatizar sobre las formas en que la construcción binaria capita-lismo/no-capitalismo opera dentro del discurso económico paraconstituir al capitalismo como una forma de economía necesa-ria y naturalmente dominante. Las prácticas económicas no-ca-pitalistas (dentro del hogar, el sector del mercado formal, laeconomía informal, los experimentos económicos alternativoso los intentos socialistas o cooperativistas) se entienden usual-mente con respecto al capitalismo –como iguales a, lo opuestode, complementarios, o contenidos dentro del capitalismo–; se Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 les ve como formas más débiles e incapaces de reproducirse. Elno capitalismo se representa en los intersticios, en los enclavesexperimentales o como algo disperso y fragmentado en el paisa-je. El capitalismo, al contrario, se representa como algo sistémi-co, naturalmente expansivo y coterminal a la economía nacionalo mundial. Como consecuencia de esto, muchos estudios sobrelas actividades no-capitalistas se centran en su destrucción in-minente, sus calidades protocapitalistas o su posición débil ydeterminada dentro de una economía local. Pocas veces se veuna representación de estas actividades como algo resistente,extendido, capaz de un crecimiento generativo o de impulsar elcambio económico. Ante la globalización, representada como lamarcha a través del paisaje económico de un capitalismo aúnmás poderoso, las actividades no capitalistas pierden todo po-der o son absorbidas.
Retomando las ideas de la teoría económica feminista y de los teóricos del sector informal, Gibson-Graham intentan debi-litar el capitalocentrismo del discurso económico, tanto popularcomo académico, anotando que las actividades fuera del mer-cado y, por ende, no capitalistas, producen, por lo menos, lamitad de la producción total mundial. Sin embargo, en el dis-curso económico dominante, tanto de la izquierda como de laderecha, estas actividades, al igual que la producción no capita-lista del mercado, subsisten bajo la sombra del capitalismo, deforma relativamente invisible y subordinadas a la posición do-minante y a la importancia que se presume que tiene.
Al aproximarse a la estructura binaria capitalismo/no capita- lismo, el principal movimiento deconstructivo de Gibson-Grahames darle una existencia independiente al término subordinado ynegativo, representando positivamente lo no capitalista como unaserie de formas económicas distintas y no, simplemente, comoausencia, insuficiencia o dependencia. Usando el lenguaje de ladiferencia económica derivado de Marx, identifican en el paisajeuna variedad de relaciones económicas además de la capitalista,incluyendo relaciones feudales, esclavistas, independientes ycomunales en los sectores dentro y fuera del mercado. A medidaque se van abriendo y escrutando las cajas negras de las econo-mías formal, informal, alternativa y doméstica, la economía emer-ge como una interdependencia compleja de distintas relacioneseconómicas dentro de los diversos sectores constituidos del J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales hogar, voluntario, independiente, empresa familiar, prisiones al igualque en el mercado industrial.
En un movimiento deconstructivo simultáneo, la unidad del otro lado de la estructura binaria puede disolverse y represen-tarse como una multiplicidad contradictoria; el capitalismo puedeprivarse de su identidad sólida y coherente, volviéndolo distin-to de lo que es y volviéndolo difícil de generalizar. Un acerca-miento a este proyecto ha sido mediante la reconceptualizaciónde la empresa. Tradicionalmente se ha asumido que las empre-sas comparten una estructura común, están motivadas por unimperativo común –la lógica del crecimiento, acumulación yganancias– y enfrentan un terreno externo fundamentalmentesimilar, el mundo empresarial o el mercado. Sin embargo, la cre-ciente literatura proveniente de la geografía económica, al igualque de la sociología económica, la antropología, la contaduría, lateoría organizativa y la economía política marxista enfatizanla heterogeneidad de las compañías. El trabajo de Erica Schoen-berger (1997), por ejemplo, sobre la imbricación social de las empresas, traza los efectos de la cultura, la tradición y la afini-dad sobre el comportamiento de las firmas, demostrando lasformas en que los valores y las relaciones personales dentro dela administración debilitan gran parte de las metas corporativasde eficiencia y maximización de utilidades.
O'Neill y Gibson-Graham (1999) exploran el papel de los dis- cursos administrativos en competencia, que le dan forma a esaentidad fluida denominada la empresa capitalista, que se repre-senta sin problematizar. Al examinar una multinacional australia-na minera y de acero producen lecturas alteradas que enfatizansobre las acciones descentradas y desorganizadas que se tomanen respuesta a las múltiples lógicas que circulan dentro y fuera dela corporación. Su análisis muestra a la empresa como un sitioimpredecible y potencialmente abierto, y no como un conjuntode prácticas unidas por la lógica predecible de la maximizaciónde utilidades y la acumulación capitalista. Al ser desatada de unalógica económica preordenada, la empresa se reconoce como unainstitución social común, que muchas veces no logra representarsu voluntad ni cumplir sus objetivos o logra llegar, incluso, a unaconcepción coherente de lo que estos deben ser. En el contextode tal representación, el subsumir capitalismo y poder y la no-ción relacionada de lo no capitalista como algo excluido del po-der, se vuelve difícil de sostener. Al conceptualizar la economía Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 como diversa y heterogénea y no como si estuviera agrupadasobre un conjunto privilegiado de actividades u ordenada poruna dinámica central, sino como algo siempre en proceso (dis-cursivo) de construcción, Gibson-Graham (1996) han iniciado un proyecto para reconstruir el terreno político sobre el que laseconomías alternativas se imaginan o representan. Usando ladeconstrucción para ampliar conceptos económicos e incluiractividades no remuneradas, fuera del mercado y no capitalis-tas, y para concebir la diferencia económica por fuera del mar-co binario, están produciendo una representación económicaalternativa como una contribución a las formas innovadoras depolíticas económicas y activismo.
Genealogía y análisis del discurso LA INVESTIGACIÓN POSESTRUCTURALISTA SOBRE LA ECONOMÍA ENFATIZA sobre la construcción discursiva y social de las economías locales, regionales, nacionales y globales, trabajando en contrade las representaciones dominantes de estas entidades como con-tenedores reales y determinantes de la vida social. Las literatu-ras sobre el posfordismo, la globalización y el desarrollo, pornombrar algunas, no se toman como descripciones sofisticadasde la realidad económica, sino como discursos que constituyenactivamente la posibilidad económica, dándole forma y limi-tando las acciones de los agentes económicos y aquellos quedictan las políticas económicas.
Uno de los discursos predominantes que organiza el conoci- miento en torno al cambio económico es el del desarrollo –lahistoria del crecimiento a lo largo de una trayectoria social uni-versal en la que regiones o naciones caracterizadas por el atrasovan progresando hacia la modernidad, la madurez y la realiza-ción de su potencial–. Este modelo de cambio orgánico ha es-tructurado el trabajo teórico en un amplio número de camposdisciplinarios dispares, pero ahora se examina también por sueurocentrismo y sus efectos desvalorizadores y deshabilitado-res sobre los menos desarrollados.
En la antropología, Arturo Escobar (1995) ha iniciado la tarea de hacer un análisis crítico y producir una genealogía del dis-curso del desarrollo. Su trabajo traza la producción histórica del J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales tercer mundo –el conjunto de países cuyas poblaciones han sidorepresentadas como iletradas, malnutridas, subempleadas y querequieren de ayuda y necesitan modelos occidentales de desarro-llo–. El tercer mundo era un problema para el cual el desarrolloaportaba la solución –por medio del establecimiento de una seriede instituciones, prácticas y expertos a los que se les dio poderpara ejercer su dominación en nombre del proyecto científica-mente justificado del desarrollo–. La lectura minuciosa de Esco-bar revela cómo la práctica de identificar barreras para elcrecimiento y prescribir caminos hacia el desarrollo ha sometidoindividuos, regiones y países enteros a los poderes y agencias delaparato desarrollista. Los sujetos producidos dentro de y por estediscurso no tienen las capacidades necesarias para pensar por fuerade lo que se presume son el Orden y la Verdad de la narrativa deldesarrollo económico y para rechazar la visión de una buena so-ciedad que proviene de occidente. La aproximación foucaltianade Escobar al discurso del desarrollo ha abierto el camino paradeshacer el tercer mundo, resaltando su construcción y la posibi-lidad de construcciones alternas. Su trabajo es muy importantepara mostrar el camino para reubicar a los sujetos por fuera de undiscurso que produce servilismo, victimismo e impotencia eco-nómica (Gibson-Graham y Ruccio, 1999).
Menos arraigado, aunque quizá más extendido, se encuentra el discurso de la globalización que circula hoy en día en las discu-siones populares, académicas y políticas. En un texto recientesobre la integración de la economía doméstica de Nueva Zelandaa las redes globales comerciales, financieras y de producción,Wendy Larner (1998: 600) se enfrenta a la narrativa de la globali- zación. Enfatiza en que la globalización no es, como muchos geó-grafos económicos han argüido, una nueva realidad que fuerza alos estados nacionales y a sus ciudadanos a asumir nuevos roles,sino un discurso que plantea de manera poderosa una concep-ción distinta de la relación entre la economía internacional y na-cional. En Nueva Zelanda, el imperativo de la globalización se haconstituido a partir de ambiciones políticas específicas, raciona-lidades y prácticas sociales. La actual representación de la eco-nomía neozelandesa como un "nodo de flujos y redes en la cuencadel Pacífico" (Larner, 1998: 607) y no como una entidad autoconte- nida, ha promovido la entrada de nuevas formas de gobierno eco-nómico que privilegian al mercado sobre el estado para proveersocialmente, y sitúan al individuo dentro de un imaginario Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 espacial global y no nacional. Larner asume como un alicienteque estos cambios sean el producto del actual, aunque no ente-ramente robusto, discurso dominante, para comenzar a identifi-car diferentes estrategias políticas e imaginarios espacialesalternos que puedan tener efectos más progresivos –o que almenos sean distintos–. Aunque no se omite el impacto real de lapérdida de empleos, la privatización, reorientación de capitalesy el reemplazo de los viejos sistemas de gobierno por unos nue-vos, Larner reta a los geógrafos económicos a que intervenganen la construcción del mundo que los rodea rehusándose a reifi-car la globalización como un fait accompli que existe fuera deldiscurso.
RECONOCER LA PERFORMATIVIDAD DEL DISCURSO ES RECONOCER SU PODER, su habilidad para producir "los efectos a los que da nombre" (Butler, 1993: 2). Sin embargo, el proceso de repetición mediante el cual el discurso produce sus efectos se caracteriza por sustitubeos e interrupciones. Los estudios geográficos recientessobre los sujetos económicos resaltan esta dimensión performa-tiva del discurso. A diferencia del sujeto modernista racional ycoherente, el sujeto económico posestructuralista está sujeto deforma incompleta. Su identidad siempre está en construcción yse compone parcialmente mediante las prácticas diarias y dis-continuas que dejan espacios abiertos para la (re)invención y laperversión.
En el trabajo de Linda McDowell acerca del género en la City de Londres, por ejemplo, se representa a la masculinidad, la femi-nidad y la división del trabajo por género como algo que surgedentro de un medio geográfico y temporal particular y no comomanifestaciones, dentro de un nuevo ambiente económico, deun sistema patriarcal de opresión. Mediante la observación delcomportamiento, la forma de vestir y las actitudes en la bolsa devalores, y de entrevistas con las participantes de la banca empre-sarial, McDowell (1997) explora la manera en que se produce y se transforma el género en el mismo proceso de comprar y venderdinero, futuros y acciones. El género no se construye por fuera dela City y se lleva al trabajo sino que se constituye en y por medio J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales de las prácticas económicas. Sus límites y posibilidades no sonordenados por un cuerpo sexuado, una estructura patriarcal onormas culturalmente transmitidas sobre el género sino que seconstruyen y reconstruyen en el momento del performance. "Alhacer claro que lo que parece ser una parte inalienable de un sersexuado es realmente un performance espacial y temporalmen-te específico", McDowell (1997: 165) resalta la posibilidad de trans- formar y multiplicar estilos y prácticas corporales atrevidos quepermiten nuevas formas de poder relacionadas con el género enlos sitios de trabajo.
Jenny Cameron (1996/1997, 1998) retoma la performatividad de género en un contexto comúnmente ignorado por los geógrafoseconómicos –los hogares de mujeres de la clase media austra-liana–. Cameron encuentra en estas economías domésticas lausual iniquidad de género en la división de las labores domésti-cas, pero escoge no interpretar la repartición desigual de las ta-reas domésticas como la persistencia de las estructuraspatriarcales de la dominación masculina y explotación femeni-na. Su lectura meticulosa de los textos producidos en las entre-vistas revela, en cambio, un proceso complejo mediante el cualciertas tareas domésticas construyen la identidad heterosexualpara los hombres y las mujeres. Acentuando la frontera precariay móvil entre lo que es masculino y femenino en la sociedadaustraliana, Cameron muestra cómo los sujetos trabajan activa-mente para mantener la ficción de una identidad de género esta-ble y natural, minada constantemente por sus vidas y contextossociales. Más aún, los deslices y contradicciones inevitables entrelos performances sugieren la posibilidad de géneros alternos ylas diferentes sexualidades que señalan o permiten.
POSESTRUCTURALISMOY POLÍTICAS DE INVESTIGACIÓN HASTA ESTE PUNTO, CON SU ÉNFASIS SOBRE EL PODER CONSTRUCTIVO Y perturbador del discurso, la discusión sugiere que el poses-tructuralismo alberga el potencial para ofrecer un nuevo mo- delo de investigación en geografía. Si al conocimiento no se leasigna la tarea de proveer un reflejo preciso de la realidad (Ror-ty, 1979), entonces la investigación no revela simplemente lo que Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 está allá afuera en el mundo. Reconocer la efectividad del saberda a la investigación un papel importante como actividad pro-ductora y transformadora de discursos, creando nuevas posi-ciones para los sujetos y posibilidades imaginativas que impulsenproyectos y deseos políticos (Gibson-Graham, 1994). En esta sec- ción nos centramos en tres proyectos de investigación poses-tructurales que se preocupan por producir o desestabilizarformaciones discursivas, participando así en la constitución delpoder, la subjetividad y la posibilidad social.
Geraldine Pratt (1999), en su estudio sobre trabajadoras do- mésticas filipinas y la segmentación del mercado laboral en Van-couver, esboza la forma en que algunos discursos sirven paradevaluar y restarle poder a los inmigrantes filipinos. El proyectocrítico y genealógico de Pratt revela cómo las mujeres filipinasson asignadas a una gama de posiciones como sujetos y definidasen relación con lo que son inferiores a. Como enfermeras que vi-ven en casa son identificadas como no-canadienses que aceptanempleos que ningún canadiense querría, sin tener acceso, hastahace muy poco, a los derechos de que gozan los trabajadorescanadienses. Como empleadas domésticas, muchas veces con unaeducación universitaria o profesional –por ejemplo enfermera re-gistrada– en las Filipinas, se les considera menos calificadas quelas niñeras europeas. Como filipinas dentro de su comunidad, selas ve como niñeras y no como inmigrantes comunes, siendo es-tigmatizadas, además, como roba maridos promiscuas. Pratt co-laboró con organizadores del Centro de la Mujer Filipina,coordinando grupos de trabajo con las empleadas domésticas fi-lipinas, en los que surgían estos discursos en los cuales su posi-ción como sujeto era devaluada. Pratt enfatiza, sin embargo, sobreel hecho de que en el contexto de silencios e interrupciones sur-gieron discursos contradictorios y posiciones subjetivas alternas,lo que significa que el discurso nunca es capaz de ejercer el po-der totalmente y de producir sujeción. Pratt (1999: 35) ve la posibi- lidad para la "acción, y para la reorientación creativa y laredefinición de las posiciones del sujeto" en la coexistencia dediscursos contradictorios o inconmensurables. Cuando las traba-jadoras domésticas empiezan a representarse ante sí mismas yante sus empleadores como trabajadores y no como miembros dela familia, por ejemplo, pasan de una posición racial del sujetodentro del discurso de inmigración y ciudadanía a una posiciónde clase del sujeto en un discurso laboral y de derechos laborales.
J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales Pratt entiende su análisis crítico del discurso como una inter- vención que es "un elemento importante para interrumpir (.)prácticas institucionales opresivas". El análisis discursivo desna-turaliza las subjetividades y prácticas sociales, volviéndolas exó-ticas y extraordinarias como elementos de una formación enparticular. El proceso de analizar un discurso resalta el caráctercontingente de sus alineamientos y lo muestra como un intentode estabilización. De esta manera se sugiere, simultáneamente,su vulnerabilidad a la desestabilización y a la reconstrucción.
En el Proyecto de campo de Filadelfia, Lakshman Yapa (1999b) está intentando integrar la misión de enseñanza, investigación yservicio de la Pennsylvania State University con una interven-ción posestructural dentro de la pobreza urbana. El paso inicial ymás crítico en este proyecto es cuestionar el discurso dominantede la pobreza, que según Yapa tiene tres características sobresa-lientes: 1) asume que el conocimiento refleja significados que ya existen en los objetos; 2) está basado en una dualidad sujeto/ objeto en la que la pobreza es el objeto/problema y el científicosocial es el sujeto/no-problema; y 3) personifica una ontología esencialista en la que problemas como la pobreza tienen unascausas y soluciones fundamentales. En contraposición, Yapa pro-pone que el significado se construye en el discurso, que las cien-cias sociales son parte del problema de la pobreza y que las causasde la pobreza son "múltiples, difusas y están localizadas en siste-mas sobredeterminados" (Yapa 1999b: 11).
El discurso dominante sobre la pobreza la trata como un pro- blema que surge a raíz de la falta de ingresos. Los científicossociales recogen información sobre los pobres para entenderquiénes son y de dónde vienen, qué niveles de pobreza experi-mentan y por qué tienen ingresos insuficientes. Dependiendodel contexto político, quienes definen las políticas contra lapobreza pueden diseñar estrategias para mejorar el acceso a in-gresos por parte de los sectores empobrecidos. Yapa ofrece unacomprensión de la pobreza distinta y antiesencialista, conside-rándola como una construcción social multidimensional con unainfinidad de orígenes y causas y, por ende, innumerables puntosde intervención. Reducir la pobreza a un problema de ingresosinadecuados sugiere no sólo que aumentar los ingresos aliviarálos problemas de la pobreza, incluyendo la desnutrición, la faltade acceso a servicios de salud y de transporte, recursos educati-vos deficientes, vivienda por debajo de los estándares, sino que Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 cierra (al invisibilizar) otras posibilidades de solucionar estasformas de privación.
En opinión de Yapa, la pobreza involucra la escasez de bienes básicos como comida, ropa, vivienda, salud y transporte, que seconstruyen de manera compleja por el conjunto total de condi-ciones que constituyen una sociedad. Ya que ninguna de estascondiciones es la causa fundamental de la pobreza, ninguna cons-tituye una aproximación privilegiada para solucionarla: "La po-breza se crea en numerosos sitios distribuidos de forma ampliapor la sociedad", así que "ningún gran proyecto de desarrollo eco-nómico, empleo, ingresos o acción afirmativa puede proveer unasolución a la pobreza" (1999b: 8). El argumento de Yapa es que para enfrentar la pobreza podemos "empezar en donde estamos"y enfocarnos en aquellos agentes disponibles, su competenciasustantiva y en varias formas posibles de intervención. Así, unactivista de la nutrición o la comida que no tiene conocimientossobre una teoría económica del desarrollo no tiene que crear unazona empresarial para resolver el problema general del desarrollosino que puede dirigirse específicamente a un problema sustanti-vo específico –por ejemplo, víveres y nutrición inadecuadas– pormedio de educación nutricional, desarrollo de cooperativas parala compra de alimentos u organización de clases para la transfe-rencia intergeneracional de conocimientos culinarios, etcétera.
Los estudiantes que participan en el Proyecto de campo de Filadelfia no hablan sobre la pobreza o la falta de ingresos conlas personas que residen en áreas urbanas deprimidas, sino quehacen preguntas sustantivas acerca de los "problemas que tie-nen para satisfacer sus necesidades diarias de alimentación, vi-vienda, transporte, etcétera". Esto está de acuerdo con una visiónen la que no hay una lógica general para la pobreza, sino queexisten condiciones específicas que construyen la escasez paracada caso. Los estudiantes tampoco se ofrecen a sí mismos como"agentes generales para el cambio" sino como individuos concierto nivel de competencia sustantiva y la habilidad para crearconocimientos que pueden ser importantes para las necesida-des de la comunidad. Al reconocer las formas en que la acade-mia ha estado implicada en la pobreza, los estudiantes estánintentando crear un saber y una práctica antipobreza que no sebasa en una jerarquía sujeto/objeto sino en la especificidad dela escasez, la competencia sustantiva de las comunidades y ladisponibilidad de agentes.
J. K. Gibson-GrahamIntervenciones posestructurales Tanto en Estados Unidos de Norteamérica como en Austra- lia, J. K. Gibson-Graham están haciendo investigación comu-nitaria regional, intentado generar un discurso de diversidadeconómica como una contribución a las políticas de innova-ción económica (Byrne et al., 1999). La fase australiana del pro- yecto se sitúa en una región donde la privatización de unacentral energética produjo altos niveles de desempleo y unsentimiento de victimismo y desesperanza regional. Al iniciarel proyecto, las investigadoras efectuaron mesas de trabajo conun amplio grupo de actores económicos –planificadores, em-presarios, sindicalistas, trabajadores de los medios– y actoressociales y comunitarios –trabajadores del servicio social, elclero, artistas, educadores– para explorar las narrativas delcambio regional. En ambos grupos la historia que surgió de lareestructuración económica identificaba la economía regionalcon la minería y la producción de energía y destacaba la impo-tencia de los actores frente a las fuerzas nacionales y globales.
Cuando se pidió a los grupos que pensaran acerca de las forta-lezas y éxitos de sus comunidades, empezó a surgir una narra-tiva distinta, aunque titubeante, de diversidad económica y deinnovación social y cultural (Gibson et al., 1999). En conversa- ciones con algunos participantes se planeó un proyecto de in-vestigación activa que pudiese empezar a desarrollar estediscurso alternativo, aunque subordinado, de identidad regio-nal y posibilidades económicas.
La investigación-acción participativa (IAP) es una práctica asociada tradicionalmente a los proyectos modernistas motiva-dos políticamente. Diseñada para darle poder a comunidadesmarginales u oprimidas, esta metodología de investigación in-volucra a los miembros de las comunidades en el inicio, diseño,dirección y evaluación de la investigación (Fals Borda y Rah-man, 1991). En su versión original, la IAP se ve como una manera para que las comunidades oprimidas reconozcan sus interesescomunes, basándose en una humanidad compartida o en susexperiencias estructuralmente determinadas de opresión. En laversión posestructuralista (Gibson-Graham, 1994; Reinhaz, 1992), la IAP supone generar conversaciones por medio de distintasidentidades, construyendo comunidades parciales y temporalesdentro de un "complejo y diverso ‘nosotros'" (Fals Borda y Rah-man, 1991: 81). La interacción entre investigadores académicos y no-académicos durante el proceso de investigación genera nuevos Revista Colombiana de Antropología Volumen 38, enero-diciembre 2002 lenguajes y representaciones sociales que pueden constituir prác-ticas y visiones sociales alternas.
Durante las primeras etapas de la investigación australiana, tanto los académicos como los no-académicos reconocieron laimportancia del lenguaje y la representación. Ante la ausenciade un lenguaje de diversidad económica, el discurso común deldesarrollo había situado a la región como una entidad depen-diente de la inversión por parte de firmas capitalistas que po-dían ser atraídas o no por varios argumentos. Esta visión, y laforma como los medios la presentaban, le habían dado el esta-tus de realidad desoladora, imposibilitando hablar con esperan-za sobre la capacidad y el potencial regional. Al trabajar coninvestigadoras comunitarias el proyecto acción-participativa estádiseñado para producir una balance alternativo de la economíaregional, que reconoce una amplia variedad de relaciones y su-jetos económicos, al igual que las dotes y capacidades particu-lares que poseen estos últimos (especialmente los pertenecientesa tres grupos marginados: trabajadores, jóvenes desempleadosy madres solteras). Este balance alternativo servirá para deses-tabilizar la identidad primaria de esta área como una región derecursos. La compilación colectiva será un primer paso para crearoportunidades que reúnan a los nuevos actores regionales y alos distintos sujetos económicos para discutir y construir futu-ros regionales alternos.
En este proyecto de investigación posestructuralista la inves- tigación es un proceso de creación de conversaciones mediantelas que emergen nuevos lenguajes, identidades, comunidades yposibilidades sociales. Mesas de trabajo, entrevistas individua-les, interacción entre académicos y no-académicos, conferenciascomunitarias y otras conversaciones son los sitios y productos dela investigación. Un objetivo del proyecto es la producción denuevos modelos de desarrollo regional que excedan la teoría y lapráctica de la industrialización capitalista. Pero, y de igual impor-tancia, es que la investigación busca validar un conjunto de suje-tos económicos motivándolos a que intervengan en laconversación en proceso que es el desarrollo económico. De estamanera, el proyecto hará posibles nuevas identidades e iniciati-vas políticas.
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Source: http://www.ram-wan.net/restrepo/teorias-antrop-contem/intervenciones%20postestructurales-Gibson_Graham.pdf

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Rapport de Stage De Mathieu GINESTE Maître de Stage : Michel Pucéat Equipe Cellules ES et Différenciation cardiaque CRBM CNRS FRE2593 1919 route de mende 34293 MONTPELLIER, France Sujet du Stage : Oct-4 module la spécification puis la différenciation des cellules souches embryonnaires vers un phénotype cardiaque.