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EDITORIAL
Nuevamente tenemos el privilegio de poner AUTORIDADES DE LA UAP
en las manos de nuestros lectores un nuevo número de Enfoques, con el objetivo de com- partir los aportes de prestigiosos investiga- dores y pensadores. Vicerrector Académico
Milton Bentancor realiza una comparación Dr. Víctor Armenteros entre el relato de la Creación de los mayas- Vicerrector de Asuntos
quichés en el Popol Vuh con el relato bíblico Económicos
del Génesis, profundizando en la idea de CPN Rubén Boidi divinidad que ambos textos presentan. Vicerrector de Bienestar
Desde la teoría hermenéutica de Gadamer, Estudiantil
Mag. Walter Lehoux Alberto Roldán nos propone el análisis de la Secretaria General
reivindicación del concepto de prejuicio, CP Nilde Mayer de Luz criticado durante la Ilustración, entendiéndo- Secretario Académico
lo luego como pre-comprensión. Dr. Daniel Gutiérrez Raina Florencia Rovetto y Núria Simelio analizan Secretaria de Ciencia y Técnica
el fenómeno de la invisibilización del trabajo Lic. Edith Soriano de Castro de las mujeres, como parte de la ciudadanía Secretario de Extensión
activa y protagonista de los asuntos públicos, Dr. Edgar Araya en los medios de comunicación españoles. Facultad de Cs. de la Salud
Actualmente, las instituciones educativas Decano: Dr. Abraham Acosta tienen el desafío de formar ciudadanos com- Secretario Académico: prometidos con las necesidades de los secto- res más desfavorecidos de la sociedad. En Facultad de Cs. Económicas y
este marco Marisa Tumino y Víctor Kor- de la Administración
niejczuk evalúan el impacto de las activida- Decano: CP Horacio Casali des reflexivas sobre la actitud hacia el servi- Secretario Académico: cio a la comunidad, en un estudio con Lic. Eduardo Ciuffardi alumnos universitarios. Facultad de Humanidades,
Educación y Cs. Sociales
Partiendo del contraste entre la cosmovisión bíblico-cristiana con la humanista secular, Dr. Fernando Aranda Fraga Humberto Rasi reflexiona sobre aquel os as- Secretaria Académica: pectos metodológicos, paradigmas y cosmovi- Prof. Susana Tabuenca siones que hacen que científicos igualmente Facultad de Teología
calificados lleguen a conclusiones dispares. Decano: Dr. Carlos Steger Por último, Hugo Celso Felipe Mansilla, en Secretario Académico: su ensayo, aborda la problemática del indi- Dr. Rubén Ot o genismo y las prácticas populistas en Bolivia, Director de Posgrado Teología: sus contradicciones e implicancias políticas y Dr. Laurentiu Ionescu A nuestros lectores, les deseamos el disfrute de estas lecturas. Edith Soriano Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) DIOS, dioses y diositos. Una lectura de la primera parte del Popol Vuh en comparación con los primeros capítulos del Génesis, por Milton Hernán Bentancor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 La reivindicación del prejuicio como precomprensión en la teoría hermenéutica de Gadamer, por Alberto F. Roldán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 Diferencias de género en los medios de comunicación. Análisis de la invisibilización del trabajo de las mujeres en la prensa española, por Florencia Rovetto y Núria Simelio . . . . . . . . . . . . . . . 31 Acción y reflexión: actitud del estudiante hacia el aprendizaje por Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk . . . . . . . . . . . . . . 53 ¿Por qué diferentes científicos interpretan la realidad de manera diferente? La identidad boliviana como consciencia de una crisis histórica: entre el populismo autoritario y la preservación de valores ancestrales, RECENSIONES BIBLIOGRÁFICAS El silencio en la mirada. Aplicaciones exegéticas a Dt 24:1-4, Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) Milton Bentancor. Licenciado en Letras por la Universidad católica del Uru-
guay "Dámaso Antonio Larrañaga"; Doctor en Letras por la Universidad del Salvador, con la tesis "La presencia – ausencia de Dios en la literatura urugua- ya". Es profesor desde 1998 de Idioma español y Literaturas española e hispa- noamericana, en la Universidad de Caxias do Sul (Río Grande do Sul – Brasil).
Alberto F. Roldán.
Doctor en Teología por el Instituto Universitario Isedet,
de Buenos Aires, y master en ciencias sociales y humanidades (filosofía social y política) por la Universidad Nacional de Quilmes. Ha cursado la maestría en educación en la Universidad del Salvador. Es autor de unos veinte libros den- tro del campo de la teología, la hermenéutica y las ciencias sociales. Sus más recientes son: Reino, política y misión, Lima: Ediciones Puma, 2011 y Te busca y te nombra. Dios en la narrativa argentina, Mar del Plata: Pronombre, 2011. Es direc- tor de la revista teología y cultura: www.teologos.com.ar
Florencia Rovetto. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad
Nacional de Rosario. Magister en Comunicación y Doctora en Periodismo y Ciencias de la Comunicación Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente se desempeña como Investigadora de Consejo Na- cional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y como docente en la Facultad de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Rosario.
Núria Simelio. Doctora en Periodismo y Ciencias de la Comunicación por la
Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente se desempeña como pro- fesora de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Comu- nicación en dicha universidad.
Marisa Tumino. Ingeniera en recursos hídricos por la Universidad Nacional
del Litoral. Magíster en Ciencias Computacionales y doctora en Educación por la Universidad de Montemorelos (Nueva León, México). Actualmente se desempeña en la Universidad Adventista del Plata como asesora en la Secreta- ría de Evaluación y Calidad Universitaria y como docente. Ha realizado po- nencias y publicaciones en el área de aprendizaje servicio.
Víctor Andrés Korniejczuk. Licenciado en Filosofía y Psicopedagogo por la
Universidad Católica de Santa Fe (Argentina). Doctor en Educación con espe- cialidad en Psicología de la Educación, por Andrews University (Berrien Springs, Michigan, EE. UU). Es editor de la Revista Internacional de Estudios Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) en Educación (RIEE). Actualmente se desempeña como catedrático de pos- grado en educación en las áreas de Diseño de Investigación y de Tendencias Contemporáneas en Psicología de la Educación, en la Facultad de Educación de la Universidad de Montemorelos, México, donde es asesor principal de varias tesis de maestría y doctorales en el área de su especialidad. También es Director de Publicaciones de dicha Universidad. Es profesor invitado en sus áreas de especialidad en programas de posgrado en varias universidades y centros educativos de América Latina y Europa. Es miembro del Comité de Dictaminación del Sistema de Acreditación de Universidades de la Federación de Instituciones Méxicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES).
Humberto M. Rasi. Profesor de Castellano y Literatura por el Instituto Su-
perior del Profesorado (Buenos Aires), Magíster en Literatura Hispánica por San Jose State University (California), Doctor en Literatura e Historia Iberoa- mericana por Stanford University (California) y estudios postdoctorales en Johns Hopkins University (Maryland). En una carrera que abarca casi medio siglo ha sido profesor, redactor, Decano de Posgrado en Andrews University (Michigan) y Director del Departamento de Educación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día; fundó el Institute for Christian Teaching; y lanzó la revista Diálogo Universitario. Dirige el Consorcio Editorial Adventus. Es autor de nu- merosos artículos y co-editor de varios libros, incluyendo Fe y ciencia (ACES/Adventus, 2012).
Hugo Celso Felipe Mansil a. Licenciado en Ciencias Políticas y Filosofía,
Doctor en Filosofía por la Universidad Libre de Berlín. Es miembro de la Real Academia Española desde 1987. Catedrático visitante en universidades de Alemania, Austria, España y Suiza. Ha publicado cerca de 50 libros y más de 300 artículos, dispersos en revistas de más de 20 países. También es autor de algunas obras de ficción, publicadas en Bolivia. Es colaborador permanente del portal político iberoamericano www.e-lecciones.net Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) DIOS, DIOSES Y DIOSITOS. UNA LECTURA DE LA PRIMERA
PARTE DEL POPOL VUH EN COMPARACIÓN CON
LOS PRIMEROS CAPÍTULOS DEL GÉNESIS
Milton Hernán Bentancor
Resumen

En este artículo deseamos observar, desde el punto de vista literario, el relato de la Creación contado por los indígenas mayas–quichés en el Popol Vuh y compararlo con el relato bíblico del Génesis. Encontrar los puntos en común y las diferencias entre los dos textos nos llevará a observar la idea de la divinidad que los dos textos presentan, además de la cosmogonía mostra- da y los estilos literarios utilizados en cada caso. Siendo que las diferencias son más, en cantidad y en profundidad, que las semejanzas, este análisis permitirá ahondar en la idea de la perfección y organización del Dios bíblico frente a la cercanía a la imperfección humana de los dioses americanos precolombinos.
Palabras clave: literatura – Dios – dioses - relato de la Creación
Summary
In the fol owing paper we want to observe, from a literary point of view, the story of Creation in the Popol Vuh told by the Mayas - Quiches indigenous and compare it with the biblical story of Genesis. Finding the commonalities and differences between both texts wil approach us to the idea of divinity that they present. Besides, we wil be able to see the cosmogony and the literary stiles used in each case. As there are more differences (in quantity and in depth) than similarities, this analysis will let us go deeper in the idea of perfection and organization of the biblical God, as opposed to the almost human imperfection of the pre – Columbian American gods.
Keywords: literature - God – gods – story of Creation
El Popol Vuh(El libro de los consejos) de los mayas–quichés es fuente de profundas discusiones desde el punto de vista histórico, literario, religioso y cultural. Esto porque el texto en cuestión es la única obra que nos l egó com- pleta desde los pueblos precolombinos, en este caso de la región de la actual Guatemala, y refleja las creencias y tradiciones de los indígenas antes de la 1 Miguel Ángel Asturias y J. M. González de Mendoza (Trads.), Popol Vuh o Libro del Consejo de los Indios Quiché. 2ª ed. (Buenos Aires: Editorial Losada, S.A., 1969). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 6 Milton Hernán Bentancor l egada de los descubridores y colonizadores europeos.El problema se pre- senta porque la versión original, escrita en jeroglíficos, fue traducida (¿modifi- cada?) por el fraile dominicano Francisco Jiménez a comienzos del siglo Las posiciones que se enfrentan en estas discusiones van desde un extremo que acepta el texto como una versión (más o menos cercana) a un original ma- ya–quiché, hasta otro que juzga la obra como una tarea absolutamente occiden- tal, cristiana y española, usada para la cristianización de los indígenas. Sin querer entrar en esa discusión, demasiado extensa para los espacios y los tiempos de este artículo, vamos a aceptar ―igual que la mayoría de los críticos― el corpus literario que llegó hasta nuestros días como una obra que refleja, en algunos aspectos básicos, la cosmogonía maya-quiché. Partiendo de este presu- puesto vemos, en este texto amerindio, algunos conceptos relacionados con la creación del mundo que ganan algunas particularidades si los comparamos con los presentados en el relato de la creación de la Biblia. Mucho más al á de la típica dicotomía de monoteísmo contra el politeísmo, queremos observar otros aspectos (desde el punto de vista literario) presentados en los dos relatos que nos permitan ver algunos detal es que nos parecen válidos para este trabajo. LA DESPROLIJIDAD DE LOS DIOSES En primer lugar, desde el punto de vista estrictamente literario, llama la aten- ción, la desprolijidad con la que el relato maya–quiche se organiza. Llamamos desprolijidad a la característica del relato que nos lleva (como lectores) de un tiem- po a otro, sin demasiadas interrupciones ni explicaciones. El punto de vista del narrador es claramente desde un presente a un pasado, desde lo que el lector original conocía hacia lo que la cultura y la creencia de los antepasados enseña- 2 Laurette Sejournet, Pensamiento y religión en el México antiguo (México-Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1957). 3 Entre otros, ver el texto de la doctora Otilia Cortez, de la State University of New York, Oswego: "Intertextualidad y paralelismo entre el Popol Vuh y La Biblia". En: Espéculo. Revis- ta de estudios literarios 14, nº 40 (2008); disponible en http://www.ucm.es/info/especulo/ numero40/popolbi.html; Internet. 4 Ramón Luis Acevedo, "El Popol Vuh y la novela centroamericana contemporánea". Reperto- rio Americano 6, nº 3 (1980). 5 Jan Vansina, La tradición oral (Barcelona: Editorial Labor, 1966). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 DIOS, dioses y diositos 7 No vemos en este texto precolombino la intención literaria de "desconstruc- ción" que observamos en algunos autores del siglo XX, por ejemplo, varios escritores latinoamericanos pertenecientes al boom; sino un trazo propio de la obra que, entre otros elementos, no toma en consideración los aspectos tempo- rales para el relato. Si observamos la cadencia, el ritmo, del relato del Génesis y comparamos los dos relatos cosmogónicos, el último presentará una estructura y una organización tan claras y metódicas que el relato amerindio se acerca a lo Sin embargo, la riqueza literaria del relato indígena es indiscutible. Justamen- te en esas características antes mencionadas ―su desprolijidad, su caos― es donde reside su fuerza, su brillo, su color. En la lectura de los primeros fragmentos de ambos libros el lector siente como si estuviese siendo invitado a una cena de gala, perfectamente organizada y estructurada con el relato bíblico, al tiempo que en el relato americano el lector consigue entrar en la cocina, donde cada plato es preparado, donde están las ollas sucias, donde los ingredientes se desparramaron, se cayeron, quedaron Esta realidad ―diametralmente opuesta a la que presenta el relato bíblico― nos acerca a un elemento creador mucho más humano e imperfecto que el creador del Génesis. Mientras este último desarrol a su acción creadora desde la más absoluta objetividad y perfección, el elemento creador amerindio la desarro- l a en medio de una serie de idas y venidas, de pruebas y errores, de intentos y discusiones que son impensables en el universo literario presentado por el relato bíblico de los orígenes. Inicialmente, el silencio, el desorden y la oscuridad son elementos que igua- lan a los dos relatos. Mientras el Génesis resume el momento en apenas dos versículos, siendo el primero una introducción general al relato, sin explicacio- nes previas ni posteriores ("En el principio creó Dios los cielos y la tierra."; Génesis 1:1); el Popol Vuh se explaya en explicaciones y comentarios, compara- ciones e ideas que van sumando palabras, frases y párrafos que llegarán a pintar un cuadro mucho más rico ―literariamente hablando― que el creado por Moi- 6 René García Mejía, "Teatro guatemalteco: época indígena". Conjunto. Revista de Teatro Lati- noamericano, número antológico (1993): 60-73. 7 Adrián Recinos (Trad.). Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiché (México: Fondo de Cultura Económica, 1995; 25ª reimpresión). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 8 Milton Hernán Bentancor Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma y en silencio; todo inmóvil, todo apacible y en reposo, y vacía la inmensidad del cielo. Esta es la primera historia, el primer relato. Aún no había un solo hombre, un solo animal. Ni pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cavernas, barrancas, plantas ni selvas. Solo estaba el mar ilimitado, en calma; y el espacio del cielo en toda su exten- LA PALABRA Y LA LUZ, DE ORIGEN DIVINO Delante del caos que es la tierra sin la presencia de la divinidad, los dos tex- tos presentarán como solución la palabra y la luz, que tienen origen divino. En el caso del texto de los indígenas americanos, la luz ―con tonalidades verdes y azules― será suficiente como percibir la presencia de los dioses. En el caso del relato bíblico, la luz es la primera manifestación del poder creativo de Dios. Así, la luz será consecuencia del poder que tiene la palabra divina quebrando el silen- cio reinante. "Y dijo Dios: ‘¡Que exista la luz!' Y la luz llegó a existir." En el texto amerindio, la luz es una característica divina y la palabra es otra, sin que tengan entre el as ningún tipo de relación establecida; apenas comparten La palabra en el relato bíblico es poder creativo; en el relato maya–quiche es, inicialmente, medio de comunicación entre los dioses. Comunicación que se hace soberanamente imprescindible porque el os ―los dioses mayas― deberán ponerse de acuerdo para definir los pasos a dar en relación con la creación del mundo en general y del hombre en particular. Entonces llegó la palabra. Tepeu y Gucumatz vinieron juntos, en las tinieblas, en la no- che. Se consultaron entre sí, meditaron y deliberaron; se pusieron de acuerdo y unieron su voluntad y su pensamiento. Y [cuando deliberaron] se hizo evidente que al despuntar el alba debía existir el hombre.
Volvemos a la "cocina" de la creación. Vemos ―o mejor, escuchamos― a los dioses conversar, discutir, definir entre el os los pasos que darán para alcan- zar, en el tiempo que se autodeterminaron ("[…] se hizo evidente que al des- puntar el alba debía existir el hombre.") su objetivo: un ser que los adore y les preste reverencia. 8 POPOL VUH Mitos y leyendas del pueblo quiché (Montevideo: Ediciones del Nuevo Mundo, 9 Génesis 1:3 10 POPOL VUH, Mitos y leyendas del pueblo quiché, 31. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 DIOS, dioses y diositos 9 El orden y la perfección creadora del Dios del Génesis hacen que no tenga- mos sorpresas a lo largo del relato. Dios dice, y lo dicho se cumple con perfec- ción; tanto que al final de cada jornada de creación se escuchan las palabras de satisfacción que así lo demuestran: "Y vio Dios que era bueno" (Génesis 1:12, 18, 25). La misma estructura literaria se repetirá a lo largo de los primeros cinco días de la creación: Dijo Dios. Así se hizo. Vio Dios que era bueno. Ya en el Popol Vuh, el relato sigue caminos sustancialmente opuestos. Dio- ses, con nombres diferentes y una indefinición de género y especie comenzarán el proceso creativo. ¿A QUIÉN SE DEBE ADORAR? La primera dificultad que se le presenta al lector del texto precolombino es que nunca quedará claro si Tepeu y Gucumatz son los dioses creadores, si el os son los artífices de la creación pensada por otro dios/es más poderoso/s, como podría ser Hurakán, el Espíritu del Cielo o si el os son los organizadores de una creación colectiva que involucra, no sólo a estos dioses ya mencionados, sino también a los antecesores de éstos que aparecerán en escena cuando la fuerza creadora y el trabajo de los primeros sean insuficientes. De cualquier manera, el os (Tepeu y Gucumatz) son los que usarán la pala- bra para crear la tierra, los vegetales, las montañas, los valles y los animales; que son el primer intento de creación de una criatura que cumpla el objetivo pri- mordial de la creación desde la concepción maya–quiche: adorar a los dioses y Quizás la pregunta sea ¿a qué dioses tienen que adorar? ¿A Hurakan, que pa- recería ser un deidad superior? ¿A Tepeu y Gucumatz que con el paso del relato se van desdibujando como dioses y van tomando la apariencia de divinidades menos importantes? ¿A todos los seres de orden celestial? ¿Por qué, si estos dos son divinidades menores, son los encargados de la creación del mundo? ¿Son los albañiles de un edificio creado por el Arquitecto del universo que no se "re- baja" a realizar la obra manual de la creación? La indefinición se mantendrá durante todo el relato y las preguntas se irán sumando, dejando varias lagunas sin completar y enriqueciendo las posibilidades de lectura. Sin embargo, el objetivo es tan claro y tan contundente, que intentarán cumplirlo y alcanzarlo por medio de los animales, si éstos los alaban. No 11 Eduardo Galeano, Memoria del fuego. I. Los Nacimientos (México: Siglo Veintiuno Editores, Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 10 Milton Hernán Bentancor conseguirán más que graznidos y aul idos que no satisfacen a los dioses. En este momento parecería que "los dioses" que se satisfacen o no con la "adoración" que los animales son capaces de brindar no son otros que los ya mencionados (Tepeu y Gucumatz), aunque también se podría suponer una definición de este aspecto específico en manos de divinidades superiores ―por identificarlas de alguna manera― que el texto no menciona, pero que serían los verdaderos receptores de la adoración y la honra. Cambiemos nuestra palabra, porque no han podido adorarnos ni invocarnos. Tendrán sustento y alimento, pero sus moradas serán los barrancos y las selvas. Crearemos otros [seres] que nos obedezcan y nos adoren. Frente al primer intento fallido, a la primera equivocación, a la primera mar- ca de no-perfección, deben partir hacia una segunda posibilidad, una segunda opción; van intentando, parecería que a través del método "prueba y error", crear el universo, más específicamente, el ser que los alabe. Los dioses mayas–quichés se equivocan. No se acercan al ser humano en los mismos aspectos que los dioses del panteón greco-romano, pero son tan antro- pomórficos como aquellos en su capacidad de error. Tal como lo hará la criatura a lo largo de su existencia, la opción de "prueba–error–acierto" será el camino que recorrerán hasta alcanzar sus objetivos. No existe en el os la perfección absoluta del Dios bíblico. En el os, como en niños que descubren sus posibili- dades, se observa la sorpresa al intentar acertar. Aciertos que fueron fáciles mientras los objetos "del paisaje" fueron creados: tierra, mar, montañas, valles. Pero ante la verdadera exigencia del ser inteligente que pueda compartir con el os el don de la palabra, no para crear sino para adorarlos, las limitaciones ―tan humanas― se suman. Solos, no lo consiguen. Frente a esta incapacidad vuelven a surgir las preguntas que presentábamos unos párrafos antes, en relación al "nivel de deidad" que Tepeu y Gucumatz representan. ¿Ellos se equivocan porque son dioses menores? ¿Si fuera Hurakán quien estuviese realizando la obra creadora, se equivocaría igual o sería un pro- ceso más perfecto? ¿Los errores que el texto nos informa, son los únicos? ¿Hu- bo más y el texto no los relató? ¿Estos errores son compartidos por todos los dioses mayas-quichés? La indefinición en el texto es tal, que no se encuentran respuestas específicas a estas preguntas ni a otras cuestiones que surgen con la 12 POPOL VUH, Mitos y leyendas del pueblo quiché, 33. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 DIOS, dioses y diositos 11 EL HOMBRE DE BARRO… OTRO INTENTO FALLIDO En su cercanía esencial al ser humano, los dioses mayas-quichés necesitan ayuda. Convocarán a otros poderes (antecesores, dioses, animales que parecen más inteligentes que los creadores) para que colaboren con el os. Intentan, jun- tos, crear un hombre de barro. Las reminiscencias bíblicas son muy fuertes, pero los resultados de las lectu- ras son opuestos. Al tiempo que el hombre de barro bíblico es hecho con las manos de Dios, por lo tanto único y perfecto; el maya–quiché no consigue ni sostenerse ni andar. El relato amerindio no especifica si los dioses intentaron crear al hombre con el poder de su palabra o si ―tal como lo relata Moisés― se ensuciaron sus manos con el polvo de la tierra a fin de realizar la obra prima de la creación. De cualquier manera, lo que sí deja claro es que a través de la palabra o de una obra moldada, el hombre de barro de los dioses mayas-quichés no consigue satisfacer las necesidades de éstos. Este punto nos parece esencial y básico en la lectura del Popol Vuh como obra de catequización española/cristiana/occidental. La presencia en el texto de un hombre de barro produce, como dijimos, reminiscencias bíblicas muy fuer- tes; pero justamente en los destinos opuestos que se presentan se abre la duda de la presencia tan clara de los sacerdotes en el proceso de la cristianización de los indígenas. Para los religiosos que llegaron a América el relato del hombre de barro era, además de verdadero, el único válido. Aceptar un texto que presente, como si fuese una parodia, el mismo concepto con un final tan diferente, no es el perfil que los conquistadores y catequistas españoles mostraron para con los aspectos culturales y religiosos de los indígenas. Para ejemplificar, sirva la si- El afán de erradicar la idolatría motivó a las autoridades eclesiásticas a quemar los libros en la región maya y en otras áreas de los pueblos autóctonos. Además, se decretó la prohibición de "canciones" y otras prácticas por el III Concilio Provincial Mexicano de Si los sacerdotes, como dice una línea de investigación, modificaron el texto original, en este punto fueron extremamente benevolentes con las creencias indígenas, como no lo fueron con ―casi― nada más. Tanto es así que este libro es, en su conjunto, como se mencionó al inicio del presente artículo, el único 13 Carlos Lenkersdorf, La cosmovisión maya (México: Ce-Ácatl, 1999). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 12 Milton Hernán Bentancor que nos llegó organizado desde la antigüedad. El resto de la producción cultural y religiosa fue destruido por la incomprensión del colonizador. Volviendo al estudio del texto. El Dios todopoderoso, que habla y crea con una seguridad absoluta podría, dentro del marco de la lógica del texto, apenas hablar y crear al ser humano. Hay, por motivos que cada lector puede imaginar, una decisión clara y categórica de crear al hombre de una manera diferente. El ser todopoderoso, el Dios bíblico, no necesita hacerlo así. Él podría continuar con su obra creadora desde el poder de su palabra. Elige otro camino. Un ca- mino que lo acerca a su criatura. Criatura a la que no le exigirá nada; por el con- trario, a quien le dará todo: un lugar para vivir, una actividad para desarrollar, un tiempo para encontrarse. El relato bíblico se demora ―dentro de los enjutos límites propuestos por Moisés― para hablar del jardín del Edén, el paraíso entregado para que sirva de morada para el ser humano. También se ocupa del trabajo ―según el texto, sin exigencias físicas― señalado a la primera pareja humana y, finalmente, Moisés separará un fragmento para hablar del tiempo sagrado separado por Dios para encontrarse con la criatura. En ningún momento se presenta la exigencia de la adoración o de la alabanza; en realidad, está más cerca de la idea de una divini- dad que busca el contacto y la compañía de la criatura, más que la de un Dios que debe ser buscado. El Dios bíblico es de un altruismo absoluto. Da todo lo que tiene. Da todo lo que el otro ―su criatura― puede l egar a necesitar. Le da, incluso, la posibili- dad de rechazarlo. Los dioses del relato indígena rechazan a sus criaturas cuando éstas no con- siguen cumplir con lo que el os imaginaron que era su destino. Aconteció con los animales, acontece con el hombre de barro y acontecerá con el hombre de madera, el tercer intento. LLEGÓ EL DILUVIO La lógica del anónimo autor del Popol Vuh es muy fuerte, quizás reflejo de la lógica de todo el pueblo. Si el problema del hombre de barro era que no se podía sostener, se busca para el nuevo intento una materia prima, un material que sea firme, duro y que "naturalmente" se sostenga: la madera. Sin embargo, el intento es, nuevamente, fallido. Andan, se multiplican, hablan. Pero no tienen memoria, por lo que no re- cuerdan a quiénes deben rendir loor y adorar. Serán obviamente rechazados. Es interesante que además de un nuevo error por parte de los dioses (o de los pro- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 DIOS, dioses y diositos 13 genitores), además de un nuevo rechazo divino, además de la repetición de la desilusión, estos seres tendrán un destino sobre la faz de la tierra: sus descen- dientes serán los monos. Este detal e nos abre un sesgo temporal en el que nos detendremos breve- mente. Si el ser que adorara a los dioses tenía que ser creado antes que salga el sol, ¿cómo consiguieron los hombres de madera reproducirse? ¿Un milagro de las divinidades? Si tienen poder para hacer que los seres se reproduzcan, ¿por qué no lo usan para darles la inteligencia necesaria para que los adoren? La res- puesta más obvia sugiere lo que habíamos anunciado al inicio del texto: el aspec- to temporal es totalmente secundario en el relato amerindio y marca de la des- prolijidad estructurante del mismo. Definidamente, el tiempo que los dioses se autoseñalaron para cumplir con su misión creadora ha sido (desde el punto de vista de la lógica) sobrepasado. En realidad, el texto omite cualquier información específica sobre este aspecto, por lo que podríamos relativizarlo de tal modo que deje de ser un elemento primordial, como se suponía al inicio del relato, cuando parecía ―de algún mo- do― importante. Decía el texto: "[…] se hizo evidente que al despuntar el alba debía existir el hombre". En un fragmento bastante interesante, por presentar un tono muy diferente al resto del texto, todos los elementos creados (en una versión cómica e indíge- na de la revolución de las cosas) los atacan y se vengan por el mal uso que estos hombres de madera les dieron. Las piedras de moler, cansadas de ser torturadas al obligarlas a que se pegasen entre ellas, aprovechan la revolución para pegarles a los hombres de madera. Los perros, hartos de ser maltratados, los muerden. Más al á de los aspectos cómicos que el fragmento presenta, llama la atención la humanización de los objetos y la liberalidad de los dioses para con éstos, en contraste con la rigidez con la actúan en relación a la criatura que los debería adorar. Quizás el alto destino marcado por la divinidad a las criaturas inteligen- tes les marca, también, su abandono cuando no llegan a satisfacer las normas Y si esta situación no fuera suficiente, los dioses deciden poner fin a esta raza con un diluvio que, en lugar de ser de agua, es de resina. Más allá de la nueva reminiscencia bíblica (por más que la idea de un diluvio universal aparece en varias culturas antiguas) llaman la atención dos aspectos: (1) la lógica del pueblo maya–quiché, que entiende que un diluvio de resina sería más destructor que uno de agua; (2) las antropomórficas divinidades mayas–quichés se equivocaron Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 14 Milton Hernán Bentancor Con nuestra mentalidad occidental, cristiana y culturalmente tan marcada por las enseñanzas bíblicas, pensar en un dios que se equivoca nos es muy ex- traño. Si se equivoca, no es Dios. Pensar en un dios que se equivoca dos veces, nos resulta casi imposible de entender y menos de aceptar. FINALMENTE, EL HOMBRE PERFECTO. DEMASIADO PERFECTO Desde el punto de vista estrictamente literario, el texto entra en un extenso puente narrativo que llevará al lector ―antes de cerrar la primera parte del li- bro― a conocer la historia de los tres soberbios, personajes que no son dioses pero el relato los coloca en una situación de superioridad esencial en relación con el hombre… que todavía no fue creado. Además de la incongruencia com- parativa, estos tres soberbios se suman al ejército de personajes que no son humanos pero para quienes no tenemos elementos para clasificarlos dentro de un orden jerárquico, si lo hay, entre las divinidades. Luego de este pasaje, el libro presentará a la primera pareja de hermanos se- midioses que intentarán organizar el cosmos: Hun-Hunahpú y Vucub- Hunahpú.No lo consiguen. Serán derrotados por sus enemigos, los señores deos señores de la muerte. El primero de los hermanos, a través de su saliva que caerá en la mano de una virgen, concebirá a los verdaderos héroes, Hunahpú e Ixbalanqué, que conseguirán la victoria donde sus padres habían sido derrotados. Más personajes sobrenaturales, los señores de Xibalbá, Hun-Hunahpú, Xbaquiyalo, Hunahpú e Ixbalanqué; a todos el os los imaginamos inferiores a los dioses ―a cualesquiera de el os― superiores a los humanos, pero sin definiciones precisas porque el texto no nos las ofrece. De cualquier modo, este universo sobrenatural, por lo menos sobrehumano, deja lugar a historias tan conocidas en el mundo occidental y cristiano, tales como la concepción virginal del salvador. En el texto bíblico, el relato de los Evangelios presentará la participación divina a través de un anuncio y la conoci- da historia de la Navidad. En el relato amerindio no será un dios quien realice el milagro de la concepción virginal, sino que esta quedará a cargo de uno de estos héroes (héroe derrotado, pero héroe al fin) que aprovechará la curiosidad feme- nina de una muchacha para escupirle la mano y transformarla en la madre del 14 Isabel Rubbo de Licandro y Yllaney Antunez, Aproximaciones al Popol Vuh (Montevideo: Editorial Técnica, 1989). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 DIOS, dioses y diositos 15 ser (en el relato indígena seres) que triunfarán sobre los señores de las tinieblas y la muerte, los temidos señores de Xibalbá.
Cuando la historia de la creación del hombre parece que fue olvidada por el autor del relato, éste cierra el puente literario, retoma el punto ―que parecía central y básico en el inicio― y cuenta la última y bien sucedida experiencia de creación de los mismos dioses (más sus nuevos colaboradores) que lo habían intentado en la primera sección del libro. El proceso creativo final es diferente al inicial. Además de los Progenitores, los mismos que habían intentado hacerlo y se habían equivocado, aparecen nuevos personajes que ayudarán, cada uno a su manera, a realizar la obra final. "Yac [el zorro], Utiú [el coyote], Quel [la cotorra] y Hoh [el cuervo], trajeron la comida. Estos cuatro animales les avisaron de las mazorcas amaril as y las mazorcas blancas nacidas en Paxil y les indicaron el camino de Paxil". Animales pensantes (pero que según otros fragmentos de la obra no adoran; si lo hicieran, hubieran conseguido satisfacer las necesidades de los dioses) y plantas inteligentes se unen para otorgarle al ser humano su carne y su sangre. La materia prima de la obra creativa será el maíz, retomando el elemento básico de la alimentación del pueblo. Más al á de los aspectos económicos y sociales que presenta el texto amerin- dio al darle al maíz esta trascendencia original, volvemos a señalar la incon- gruencia que significa ―para nuestra mente estructurada según los cánones del siglo XXI― que los dioses necesiten, reciban y acepten la ayuda de animales, seres que el os mismos habían despreciado. Luego de todo el esfuerzo conjunto realizado, el hombre es creado. Consi- guen el objetivo trazado. El texto amerindio lo relata así: Estos son los nombres de los primeros creados y formados. […] Así se llamaban nues- tras primeras madres, nuestros primeros padres. Ellos fueron hechos y formados. No tuvieron madre ni padre; solamente se les llamó varones. No fueron procreados por la mujer, fueron engendrados por el Creador, el 15 Manuel Galich, "Puedelotodo vencido o el Gran Gukup-Cakish. Minipieza sobre un mito del Popol Vuh. Explicaciones". Conjunto. Revista de Teatro Latinoamericano, número antológico 16 POPOL VUH, Mitos y leyendas del pueblo quiché, 93. 17 Nahum Megged, "Hombres de maíz y el nacimiento de la conciencia". Hispamérica. Revista de Literatura 27, nº 51 (1998). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 16 Milton Hernán Bentancor Hacedor, los Progenitores. Sólo el poder [sobrenatural] de los Progenitores, el Creador, el Hacedor, Tepeu y Gucumatz fueron creados y formados. El texto literario les otorga a los dioses la autoría del prodigio que hizo surgir el hombre. Los mismos que habían fal ado en los intentos anteriores en este momento reciben las ayudas ciertas y concluyen su obra. Esta conclusión se consigue por un trabajo mancomunado, una tarea conjunta, quizás con la inten- ción de dejar clara la idea del trabajo grupal, de la vida en comunidad, tan cara a la cultura maya–quiché. Cuatro seres nacen, dos hombres y dos mujeres. El primero de el os es el rey que estableció el linaje quiché: Balam Quitzé. Todo el aspecto mítico, típico en las culturas indígenas, se presenta en este momento del texto. Así como Manco Cápac y Mama Ocllo en la cultura incaica, la presencia de Balam Quitzé acerca al pueblo, en este caso el quiché, a un origen divino. No porque su fundador haya sido un hijo del dios Sol, sino porque es el primer hombre creado por los dioses, en una posible lectura: el hijo de los dioses. Pero el relato de la creación en la cosmogonía amerindia no llega a su fin. Tenemos un capítulo más. Un capítulo al que, nuevamente, podemos acercar el relato bíblico. Según el texto de Moisés, en la argumentación de la serpiente, el intento de seducción y tentación (Génesis capítulo 3) fue para que los ojos de Adán y Eva se abrieran y pudieran "ser como Dios, conocedores del bien y del mal." (Géne- sis 3:4). Más al á de todos los aspectos teológicos que esta declaración ofrece, l amamos la atención al concepto de "abrir los ojos". La idea de mayor conoci- miento, de más inteligencia, de más capacidad se esconde detrás de la insinua- ción del tentador en el relato bíblico. En el Popol Vuh se presenta la idea y la acción contraria. Los mismos dioses que crean al ser humano lo limitan, le cortan su inteligencia, le cercenan su capa- cidad. La razón que dan para esta actitud es entender que si no lo hacen, los hombres podrían ser tan inteligentes como la divinidad, tener su mismo cono- cimiento, parecerse demasiado con los creadores. Terminaron por conocer todo y mirar en los cuatro rincones y en los cuatro puntos [cardinales] del cielo y de la tierra. Pero el Creador y el Hacedor escucharon esto con disgusto. -No está bien lo que dicen nuestras criaturas, los seres que hemos formado. Conocen todo, lo grande y lo pequeño –dijeron. Y por lo tanto deliberaron de nuevo: 18 POPOL VUH, Mitos y leyendas del pueblo quiché, 94. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17 DIOS, dioses y diositos 17 -¿Qué haremos con el os? ¡Que su vista solo llegue a las cosas cercanas! ¡Que no vean más que una parte de la faz de la tierra! No está bien lo que dicen. ¿No son acaso más que criaturas y obras nuestras? También ellos serán como dioses si no engendran y se multiplican, cuando llegue el alba, cuando el sol ilumine. Solo deshagamos un poco lo que quisimos hacer. No está bien lo que ocurre. ¿Acaso se igualarán con sus creadores, que extendemos nuestro conocimiento a todo lo lejos, que todo lo sabemos y todo lo vemos? "Serán como dioses" o "para que no sea como los dioses", lo cierto es que en los dos relatos se muestra una transformación, para peor, al tiempo (litera- riamente se podría suponer poco) de haber sido creados. Por decisión humana (en el relato bíblico) o por decisión divina (en el relato amerindio) lo cierto es que el ser humano pierde algunas de sus primeras características y se debe con- formar, a futuro, con las limitaciones impuestas por esta nueva realidad que lo enmarca, de alguna manera lo mutila y lo desmerece. COMENTARIO FINAL Cuando observamos, desde nuestra mentalidad occidental y cristiana las ca- racterísticas del Dios bíblico y las de los seres divinos amerindios, no tenemos ningún inconveniente en aceptar al primero como un Dios "de verdad", tal como lo imaginamos, después de tantos siglos de creencias, capaz de todo, sin margen de error, haciendo todo lo que desea, como lo desea y cuando lo desea, sin alteraciones, sin dudas. En contraposición, las divinidades del Popol Vuh no se parecen a la idea de los dioses perfectos que nos imaginamos y construimos con el paso de los siglos, son tan similares a nosotros (en sus dudas, en sus dis- cusiones, en sus necesidades) que nos es difícil aceptarlos como verdaderas divinidades. Quizás, aprendices de dios; posiblemente, diositos. Milton Hernán Bentancor Universidad de Caxias do Sul E-mail: bentan68@gmail.com Recibido: 16 de enero de 2011 Aceptado: 28 de junio de 2012 19 POPOL VUH, Mitos y leyendas del pueblo quiché, 95. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 5-17



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LA REIVINDICACIÓN DEL PREJUICIO COMO PRECOMPRENSIÓN
EN LA TEORÍA HERMENÉUTICA DE GADAMER
Alberto F. Roldán
Resumen

Desde Martín Heidegger el concepto de círculo hermenéutico se ha hecho familiar en el ámbito de la filosofía y la teología. El mismo aparece inserto en Ser y tiempo distinguiendo entre "círculo hermenéutico" y "círculo vicioso". El concepto es analizado por filósofos como Paul Ricoeur y Hans-Georg Gadamer. En el ámbito teológico es aplicado por Rudolf Bultmanny, a modo de ejercicio práctico, por Juan Luis Segundo. Dentro de ese esquema, juega un papel importante el "prejuicio" como preestructura de la comprensión. En el presente trabajo, analizaremos la reivindicación del prejuicio en la hermenéutica de Hans-Georg Gadamer, su crítica al Iluminis- mo y su descripción de la comprensión como la interpenetración entre la tradición y el movi- miento del intérprete. Para ello, tomamos como base el texto de Gadamer Verdad y método I, volumen II, capítulo I: "La historicidad de la comprensión como principio hermenéutico". De la exposición de Gadamer extraemos cuatro principios que definen su teoría hermenéutica.
Palabras clave: prejuicio - círculo hermenéutico – Gadamer
Summary
With Martin Heidegger, the concept Hermeneutic Circle is familiar in the philosophy and the- ology fields. It appears in Being and time, being the difference between "hermeneutic circle" and "vicious circle". The concept is analyzed by philosophers like Paul Ricoeur and Hans-Georg Gadamer. In the theological scope Rudolf Bultmann applies it and, by way of practical exercise, it is applied by Juan Luis Segundo. There, "prejudice" plays an important part as pre-structure of comprehension. The present piece of work analyzes the vindication of prejudice in the her- meneutic of Hans-Georg Gadamer, his criticism to the Enlightenment and its description of the comprehension as the inter-insight between tradition and the exponent of that movement. For 1 Véanse Rudolf Bultmann, "El problema de la hermenéutica", Creer y comprender, vol. II, (Madrid: STVDIUM, 1976), 175-194; "¿Es posible una exégesis sin presuposiciones?", dis- ponible en www.teologos.com.ar; Internet. Nuevo Testamento y mitología (Buenos Aires: Alma- 2 Juan Luis Segundo aplica el concepto de "círculo hermenéutico" a Max Weber, Karl Marx y Harvie Cox, l egando a la conclusión de que en algún punto de sus exposiciones la circulari- dad hermenéutica se interrumpe. Para Segundo, el círculo hermenéutico sólo se completa en la teología negra de James Cone. Véase Juan Luis Segundo, "El círculo hermenéutico", en Liberación de la teología, 11-45 (Buenos Aires: Carlos Lohlé, 1975). La obra que analiza Segun- do es: James Cone, Teología negra de la liberación (Buenos Aires: Carlos Lohlé, 1973). 3 Hans-Georg Gadamer, Verdad y método I, volumen II, trad. Ana Agud y Aparicio Rafael (Ma- drid: Editora Nacional, 2002). Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 20 Alberto F. Roldán this, the base text is Gadamer´s True and method I, volume II, chapter I: "The historicity of the compre- hension as a hermeneutical principle". From Gadamer´s exposition four principles that define his hermeneutical theory are extracted.
Key words: prejudice – hermeneutical circle – Gadamer
1. LA PREESTRUCTURA DE LA COMPRENSIÓN Heidegger inaugura un concepto nuevo de comprensión y autocomprensión pero no en el sentido de un "existencialismo" que sólo intenta describir la vida humana en el mundo. Su búsqueda intenta la comprensión del ser, por eso es ontológica. Desde ese marco, el filósofo alemán distingue la preestructura de la comprensión. Gadamer intenta superar ese esquema para proseguir la cues- tión de cómo "la hermenéutica puede hacer justicia a la historicidad de la comprensión". Heidegger había expuesto la diferencia entre círculo vicioso y círculo hermenéutico del siguiente modo: El círculo no debe ser degradado a círculo vicioso, ni siquiera a uno permisible. En el yace una posibilidad positiva del conocimiento más originario, que por supuesto sólo se comprende realmente cuando la interpretación ha comprendido que su tarea primera, última y constante consiste en no dejarse imponer nunca por ocurrencias propias o por conceptos populares ni la posición, ni la previsión ni la anticipación sino en asegurar la elaboración del tema científico desde la cosa misma.
Para Gadamer, esta postulación de Heidegger no es una exigencia de la prác- tica de la interpretación sino más bien una descripción de la forma en que debe realizarse una interpretación comprensiva. Haciendo uso de otro concepto hei- deggeriano, el de proyecto, Gadamer dice: "El que quiere comprender un texto realiza siempre un proyectar. Tan pronto como aparece en el texto un primer sentido, el intérprete proyecta enseguida un sentido del todo".No se lee el texto en un vacío sino que cuando l egamos a él proyectamos toda una subjeti- vidad, nuestra historia, nuestra formación, nuestros conocimientos previos y nuestra propia situación existencial. Ese proyecto-previo debe ser, sin embargo, revisado constantemente en base a lo que vaya resultando a medida que se avanza en la penetración (insight) del sentido. "Y es todo, este constante repro- yectar, en el cual consiste el movimiento de sentido del comprender e interpre- tar, lo que constituye el proceso que describe Heidegger". 4 Gadamer, Verdad y método I, 7. 5 Ibíd., 8. 6 Ibíd., 9. 7 Ibíd. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 La reivindicación del prejuicio como precomprensión… 21 Enfrentarnos con un texto nuevo es, para Gadamer, algo así como un "cho- que" al colocarnos ante la irrupción de "lo ajeno" que nos obliga a atender lo que nos dice. Esto que se da en la lectura, sucede también en la conversación, presuponiendo que lo que nos dice "el otro" es su opinión y no la nuestra. Se trata, en suma, de que yo tome conocimiento de esa opinión que no es necesa- riamente la mía. Se trata de estar abierto a la opinión del otro, expresada en un texto o en una conversación. Luego, Gadamer enuncia un principio: "Una con- ciencia formada hermenéuticamente tiene que mostrarse receptiva desde el prin- cipio para la alteridad del texto".
Gadamer vuelve a mencionar el aporte de Heidegger, en el sentido de que su descripción fenomenológica descubre la preestructura de la comprensión. Es importante tener siempre en consideración que la búsqueda de Heidegger no consiste en una cuestión simplemente "existencial" sino que se trata de trans- portar el problema hermenéutico al campo del ser. Al abordar el tema de la primacía óptica de la pregunta por el ser, el mismo Heidegger dice: "La com- prensión del ser es, el a misma, una determinación de ser del Dasein".En nota al pie y, para despejar toda duda, Heidegger aclara: "Pero, ser, aquí, no sólo en cuanto ser del hombre (existencia). Esto resultará claro por lo que sigue. El estar-en-el- mundo encierra en sí la relación de la existencia con el ser en total: comprensión del ser."En esa perspectiva, se trata de ser conscientes de las anticipaciones y los prejuicios entendidos como precomprensiones con que l ega- mos a "la cosa misma" de un texto. Para Gadamer, una inspiración importante para Heidegger fue la crítica que Kant encara hacia la metafísica "dogmática", "la idea de una metafísica de la finitud en la que debe convalidarse su propio proyecto ontológico". 2. LA VISIÓN CRÍTICA DE LA ILUSTRACIÓN HACIA EL "PREJUICIO" Para Gadamer, el concepto de prejuicio se torna negativo con la Ilustración. En sí mismo, prejuicio significa un juicio que se forma antes de convalidar algo de forma definitiva. "«Prejuicio» no significa pues en modo alguno juicio, falso, 8 Gadamer, Verdad y método I, 12. 9 Martín Heidegger, Ser y tiempo, trad. Jorge Eduardo Rivera (Madrid: Editora Nacional, 2001), § 4, 23. Cursivas originales. 10 Ibíd, nota a. Cursivas originales. 11 Gadamer, Verdad y método I, 13. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 22 Alberto F. Roldán sino que está en su concepto el que pueda ser valorado positivamente o negati- ¿Cómo se produce la depreciación del prejuicio en la Ilustración? Gadamer dice que hay que distinguir entre "prejuicios por respeto humano" de "prejuicios por precipitación". Lo que nos conduce a error puede tener dos caminos: el respeto a otros o la precipitación en nosotros mismos. "El que la autoridad sea una fuente de prejuicios coincide con el conocido postulado de la Ilustración tal como lo formula todavía Kant: ten el valor de servirte de tu propio entendimien- to". La crítica de la Ilustración se dirige primordialmente contra la tradición religiosa del cristianismo y, particularmente, la Sagrada Escritura. Aquí, Gada- mer pone énfasis en la importancia de lo escrito, como si tuviera un peso mayor que el mero lenguaje coloquial. Dice: […] la fijación por escrito contiene en sí misma un momento de autoridad que tiene siempre mucho peso. No es fácil realizar la posibilidad de que lo escrito no sea verdad. Lo escrito tiene la estabilidad de una referencia, es como una pieza de demostración. Para Gadamer, de alguna manera la Ilustración preparó el camino para el movimiento romántico alemán, en el cual, recordamos, se destaca la figura de Schleiermacher y su énfasis en la hermenéutica como búsqueda para entender al autor mejor que el autor mismo. El romanticismo implica cambios: ya no hay una búsqueda de perfección y liberación de toda forma de superstición, del prejuicio del pasado y, por otra parte, adquieren preeminencia el mundo mítico, la vida en una "sociedad natural", el mundo de la caballería cristiana, aspectos que alcanzan un "hechizo romántico". Recurriendo al relato del Génesis, dice Toda crítica a la Ilustración seguirá ahora el camino de esta reconversión romántica de la Ilustración. La creencia en la perfectibilidad de la razón se convierte en la creencia en la perfección de la conciencia "mítica", y se refleja en el estado originario paradisíaco anterior a la caída en el pecado del pensar.
Para Gadamer, la crítica del romanticismo a la Ilustración desemboca en otro tipo de ilustración que adquiere la forma de historicismo. Este hecho es impor- tante porque puede constituirse en el punto donde debe enlazarse el intento por una hermenéutica histórica. De ese modo: 12 Gadamer, Verdad y método I. 13 Ibíd., 15. Cursivas originales. 14 Ibíd. 15 Ibíd., 17. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 La reivindicación del prejuicio como precomprensión… 23 La superación de todo prejuicio, esta exigencia global de la Ilustración, revelará ser el a misma un prejuicio cuya revisión hará posible una comprensión adecuada de la finitud que domina no sólo nuestro ser hombres sino también nuestra conciencia histórica.
Se trata, finalmente, de advertir que no es la historia la que nos pertenece sino que, a la inversa, nosotros pertenecemos a la historia. Nos comprendemos en ámbitos como la familia, la sociedad y el Estado al que pertenecemos. Esto permite decir a Gadamer, a modo de otro principio: "los prejuicios de un indi- viduo son, mucho más que sus juicios, la realidad histórica de su ser." Hasta aquí, dos principios elaborados por Gadamer y que tienen importancia para su enfoque del giro hermenéutico: Primero: una conciencia formada hermenéuticamente tiene que mostrarse receptiva desde el principio para la alteridad del texto. Segundo: los prejuicios de un individuo son, mucho más que sus juicios, la realidad histórica de su ser. 3. LOS PREJUICIOS COMO CONDICIÓN DE LA COMPRENSIÓN Luego de haber presentado el giro hermenéutico iniciado por Heidegger, de rescatar un sentido positivo del prejuicio en cuanto pre-comprensión y de haber criti- cado la influencia negativa de la Ilustración hacia ese concepto, Gadamer reivin- dica ahora a los prejuicios en tanto condiciones indispensables para la compren- sión. Comienza con un postulado: "Si se quiere hacer justicia al modo de ser finito e histórico del hombre es necesario llevar a cabo una drástica rehabilita- ción del concepto del prejuicio y reconocer que existen prejuicios legítimos". Se trata de distinguir entre prejuicios legítimos y prejuicios cuya superación es un deber incuestionable de toda razón crítica. Gadamer recuerda el aporte de la Ilustración al dividir los prejuicios en "prejuicios de autoridad" y "prejuicios de precipitación". En ese contexto, destaca la figura de Lutero, que reivindicó la propia Ilustración, cuya tarea reformadora consistió en el prejuicio del respeto humano, particularmente del "papa filosófico" (Aristóteles) y del papa romano, a quienes criticara duramente en sus obras. La Reforma constituye una puerta 16 Gadamer, Verdad y método I, 20. 17 Ibíd., 21. Cursivas originales. 18 Ibíd. 19 Lutero critica al papa y a Aristóteles en diversos textos. He aquí algunos ejemplos: "Y cuando se establece una distinción entre la doctrina del papa y la Sagrada Escritura o cuando se las confronta y se las compara, se encuentra que la doctrina del papa en su mejor parte está tomada del derecho imperial, pagano, y enseña negocios y juicios mundanos, como lo Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 24 Alberto F. Roldán abierta al uso de la razón en la comprensión del texto bíblico. Ya no hay un magisterio papal ni una tradición que haga superfluo el ejercicio hermenéutico de la Escritura. Así como Gadamer reivindica el prejuicio, también hace lo propio con la au- toridad. Aunque admite que la oposición entre la fe en la autoridad y el uso de la razón, instaurada por la Ilustración, tenía su razón de ser, el o no implica recha- zar de plano a la autoridad como fuente de verdad. Ahora bien, la autoridad no se otorga sino que se adquiere. Y agrega: "el reconocimiento de la autoridad está siempre relacionado con la idea de que lo que dice la autoridad no es irracional ni arbitrario, sino que en principio puede ser reconocido como cierto". La forma de autoridad que el romanticismo defendió fue la tradición. De todos modos, esta última no es algo dado de una vez y para siempre, sino que necesita ser afirmada, asumida y cultivada. Esta reflexión conduce a Gadamer a una constatación importante respecto de las tradiciones: […] nos encontramos siempre en tradiciones, y éste, nuestro estar dentro de ellas, no es un comportamiento objetivador que pensara como extraño o ajeno lo que dice la tradi- ción; ésta es siempre más bien algo propio, ejemplar o aborrecible, es un reconocerse en el que para nuestro juicio histórico posterior no se aprecia apenas conocimiento, sino un imperceptible ir transformándose al paso de la misma tradición.
Estas consideraciones de Gadamer en cuanto a la autoridad de las tradicio- nes, le conduce entonces a un tercer principio: El comprender debe pensarse menos como una acción de la subjetividad que como un desplomarse de uno mismo, hacia un acontecer de la tradición, en el que el pasado y el presente se hal an en continua mediación. Esto es lo que tiene que hacerse oír en la teo- ría hermenéutica, demasiado dominada hasta ahora por la idea de un procedimiento, de atestiguan sus decretales". "Los artículos de Esmalcalda", en Obras de Martín Lutero, vol. 5 (Buenos Aires: La Aurora-Paidós, 1971), 176. La crítica de Lutero a Aristóteles se pude apreciar en sentencias como las que siguen: "Un Dios tal nos lo pinta también Aristóteles, un Dios que duerme y que permite que cualquiera use y abuse de su benignidad y castigo". "La voluntad determinada", Obras de Martín Lutero, vol. 4 (Buenos Aires: La Aurora-Paidós, 1976), 202. Para una crítica de la perspectiva negativa de los reformadores hacia la filosofía, véase Leszek Kolakowski, Vigencia y caducidad de las tradiciones cristianas (Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1973). 20 Gadamer, Verdad y método I, 25. 21 Ibíd., 27. 22 Ibíd., 38. Cursivas originales. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 La reivindicación del prejuicio como precomprensión… 25 Con este enunciado, el autor nos da la pauta para comprender el título mis- mo de su obra: Verdad y método. La hermenéutica no es un método, como lo es el recurso de la ciencia como tal. Se trata de la búsqueda de verdad en el que el pasado y el presente se encuentran en continua mediación. Dicho de otro modo, y en figura creada por el mismo Gadamer: consiste en la fusión del horizonte del texto y el horizonte del lector. 4. EL CÍRCULO HERMENÉUTICO: DE SCHLEIERMACHER A HEIDEGGER En la sección final del texto que analizamos, Gadamer se refiere finalmente al círculo hermenéutico. Las preguntas que orientan su búsqueda son dos: ¿có- mo se inicia el esfuerzo hermenéutico? y ¿qué consecuencias tiene para la com- prensión la condición hermenéutica de la pertenencia a una tradición? Para el filósofo alemán, la hermenéutica moderna se ha trasladado del arte de hablar al arte de comprender y en el o subyace una relación circular. Hay una especie de dialéctica continua en el movimiento de comprensión que va de la parte al todo, y viceversa. El círculo hermenéutico estrictamente no comenzó con Heidegger, sino con Schleiermacher. Dice: Schleiermacher distingue en este círculo hermenéutico del todo y la parte un aspecto objetivo y un aspecto subjetivo. Igual que cada palabra forma parte del nexo de un au- tor, y éste forma parte a su vez del conjunto del correspondiente género literario y aún de la literatura entera. Pero por otra parte el mismo texto pertenece, como manifesta- ción de un momento creador, al todo de la vida psíquica del autor. Como sabemos, Schleiermacher procuró desligar la comprensión del texto bíblico de los condicionamientos doctrinales que, en términos actuales, signifi- can la "clausura del texto". Pero todavía el teólogo alemán se movía dentro del círculo de lo que se llama: "interpretación subjetiva", que procura detectar la intención del autor. Gadamer nos invita a dar un paso más adelante de ese plan- teo ya que: "Cuando intentamos entender un texto no nos desplazamos hasta la constitución psíquica del autor, sino que ya hablamos de desplazarse, lo hace- mos hacia la perspectiva bajo la cual el otro ha ganado su propia opinión". No obstante esta crítica, el aporte del romanticismo y, particularmente del propio Schleiermacher significó una innovación cualitativa, ya que fundan una concien- cia histórica universal prescindiendo de la forma vinculante de la tradición. 23 Gadamer, Verdad y método I, 39. 24 Ibíd. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 26 Alberto F. Roldán ¿En qué sentido, entonces, Heidegger significa un aporte significativo al problema hermenéutico? Para Gadamer su aporte radica en el círculo herme- néutico entendido existencialmente. Como se ha visto, ya en la hermenéutica del siglo XIX se hablaba de "estructura circular de la comprensión". Pero ese enfo- que se hacía dentro del marco de lo individual y del todo, como un reflejo subje- Heidegger, por el contrario, describe este círculo en forma tal que la comprensión del texto se encuentre determinada continuadamente por el movimiento anticipatorio de la precomprensión. El círculo del todo y las partes no se anula en la comprensión total, sino que alcanza en el a su realización más auténtica. El círculo no es, pues, de naturaleza formal; no es subjetivo ni objetivo, sino que describe la comprensión como la interpenetración del movi- miento de la tradición y del movimiento del intérprete. Esta última parte de la cita, que hemos subrayado, constituye el cuarto prin- cipio elaborado por Gadamer. En nuestra relación con la tradición pertenecemos a una comunidad inter- pretativa que está continuamente en un proceso de formación y de cambio. Por último, Gadamer distingue el círculo hermenéutico de Heidegger no como un círculo "metodológico" sino como una descripción de "un momento estructural ontológico de la comprensión". Intentemos graficar estos conceptos: 25 Gadamer, Verdad y método I, 41. Cursivas mías. 26 Ibíd. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 La reivindicación del prejuicio como precomprensión… 27 Breve explicación: Llegamos al texto con un prejuicio entendido como precomprensión. El tex- to nos interpela produciendo una nueva comprensión del mismo que, a su vez, no se cierra en una "clausura de sentido" sino que amplía el horizonte para nue- vas interpretaciones. Al í radica el carácter circular del acto hermenéutico. Un dato más: el giro hermenéutico inaugurado por Heidegger y seguido por Gadamer, implica que ya no se trata de interpretar lo que el autor ha escrito en un texto determinado, porque, y a modo de otro principio, dice Gadamer: "El sentido de un texto supera a su autor no ocasionalmente sino siempre". En las primeras secciones de Verdad y método I, vol. II, Gadamer discute los siguientes temas: la preestructura de la comprensión, la visión crítica de la Ilus- tración hacia el prejuicio, la importancia de los prejuicios para la comprensión y el giro hermenéutico inaugurado desde Schleiermacher a Heidegger. La compren- sión de un texto no acaece en un vacío de parte del intérprete como si fuera una tábula rasa, por el contrario, se llega al texto a través de prejuicios en el sentido de pre-comprensiones. El matiz negativo que la Ilustración otorgó al prejuicio ha llegado a nuestros días y es preciso aclararlo. La Ilustración propugnó la bús- queda de la verdad por la sola razón, desprendiéndose de todo bagaje de tradi- ciones y preconceptos. El romanticismo posterior recupera algunos temas como la vida natural, el mito y la autoridad que se expresa en la tradición. Gadamer rescata la tradición (no el tradicionalismo) y demuestra que todos vivimos en- vueltos en tradiciones que nos condicionan y modifican. La moderna hermenéu- tica muestra, a diferencia de la Ilustración, a un "sujeto herido" (en términos de Ricoeur)que ya no posee la capacidad para aprehender la verdad y hacerse dueño de ella sino que muestra, siempre, su propia limitación y temporalidad. Interpretamos a partir de preconceptos y dentro de una comunidad de aprendi- zaje y comprensión. Es importante, también, distinguir entre la hermenéutica como método y la hermenéutica como una búsqueda de la verdad que acontece como si fuera un "desplomarse" ante un texto. En este sentido, su aporte ―ciertamente significativo― representa más que un continuum expresado en la 27 Gadamer, Verdad y método I, 45. 28 Para un análisis de ese concepto de Ricoeur, véase Alberto F. Roldán, "El sí mismo como otro. La alternativa de Paul Ricoeur entre el sujeto ensalzado y el sujeto humillado", en El giro sub- jetivista de la filosofía moderna. Perspectivas históricas y debates contemporáneos, comps. Eduardo As- salone y Lucas Misseri, 463-470 (Mar del Plata: Cátedra de Filosofía Moderna, 2010). Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 28 Alberto F. Roldán conjunción y, más bien una opción: verdad o método. Al analizar la confrontación que Gadamer hace del concepto heideggeriano de verdad con el concepto di- ltheyano sobre el método, señala Paul Ricoeur: "La cuestión es, entonces, saber hasta qué punto la obra merece llamarse: Verdad Y Método, y si no debería mejor titularse: Verdad O Método".Otra cuestión crítica radica en saber si efectiva- mente Gadamer ha podido superar el punto de partida romántico de la herme- néutica moderna. No obstante esas observaciones, el texto de Gadamer permi- te extraer con suficiente nitidez los siguientes principios de su teoría hermenéu- Primero: una conciencia formada hermenéuticamente tiene que mostrarse
receptiva desde el principio hacia la alteridad del texto. Segundo: los prejuicios de un individuo son, mucho más que sus juicios, la
realidad histórica de su ser. Tercero: el comprender debe pensar menos como una acción de la subjeti-
vidad que como un desplomarse de uno mismo, hacia un acontecer de la tradi- Cuarto: el círculo no es, pues, de naturaleza formal; no es subjetivo ni obje-
tivo, sino que describe la comprensión como la interpenetración del movimien- to de la tradición y del movimiento del intérprete. Este planteo de Gadamer implica, por un lado, reconocer el aporte del ro- manticismo al rescatar el concepto de prejuicio en tanto precomprensión, desarrolla- 29 Paul Ricoeur, Del texto a la acción (Buenos Aires: FCE, 2001), 91. Al comentar esta observa- ción de Ricoeur, dice Pablo Corona: "La distancia objetivante pone frente a frente como ajenos a un puro sujeto y un puro objeto ―base del método de las ciencias de los entes de la naturaleza― y prescinde así de la esencial pertenencia del hombre comprensora la historia ("sujeto" así no puro) ―esto es, a un histórico horizonte o mundo o constelación de prejui- cios (Heidegger): antecedente histórico de sentido―". Paul Ricoeur, lenguaje, texto y realidad (Buenos Aires: Biblos, 2005), 102, nota 2. 30 Véase Ricoeur, Del texto a la acción, 91. En una perspectiva similar, Alberto Damiani ha lla- mado la atención al modo en que Gadamer, al rechazar la Ilustración, parece basarse en el supuesto de que todos los prejuicios sean eliminables mediante el examen crítico, quitando ciertos prejuicios y sustituyéndolos por otros. El punto central de la crítica de Damiani con- siste en el modo de entender la tarea de la hermenéutica. Para Gadamer se trata de "iluminar las condiciones bajo las cuales se comprende" pero no identifica dichas condiciones con los presupuestos pragmáticos referentes al proceso de resolución discursiva de las pretensiones de validez. Alberto M. Damiani, "La validez en el sentido", en Enfoques sobre la hermenéutica contemporánea, Biblioteca electrónica, Asociación Argentina de Investigaciones Éticas- Regio- nal, eds. Leandro Catoggio y Diego Parente, 128-135 (Buenos Aires, Mar del Plata, 2009). Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29 La reivindicación del prejuicio como precomprensión… 29 do luego por Heidegger y, por otro lado, reivindicar las tradiciones de las cuales no podemos sustraernos en su totalidad, pues vivimos en el as. Más al á del aporte que Schleiermacher ha hecho de la hermenéutica moderna, Gadamer toma distancia de su esquema cuya búsqueda radica en alcanzar la comprensión psicológica del autor de un texto para ir más allá, es decir, alcanzar el punto medio entre la objetividad de la distancia histórica y la pertenencia a una tradi- ción. A modo de conclusión, como él mismo dice: "este punto medio es el ver- dadero topos de la hermenéutica". Alberto Fernando Roldán Av. Eva Perón 5170 1439 Buenos Aires Web: www.teologos.com.ar E-mail: alberto@teologos.com.ar Recibido: 3 de junio de 2011 Aceptado: 11 de octubre de 2011 31 Gadamer, Verdad y método I, 43. Cursivas originales. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012): 19-29



Novedad editorial
Psicología y otras Ciencias
del Comportamiento.
Compendio de investigaciones
actuales (Vols. 1 y 2)
Compiladoras: Viviana Lemos y
María Cristina Richaud de Minzi
Sobre la obra

En esta obra se destaca la actualización
de la investigación que se está llevando a cabo en nuestro país y el resto de América en el área de la Psicología y otras Ciencias del Comportamiento, que aún no ha sido publicado en otros medios. Aporta nuevos trabajos originales con rigor científico en las diferentes áreas de las Ciencias del Comportamiento. La obra está dirigida especialmente a investigadores, profesionales y docentes que quieran mantenerse actualiza- dos en los últimos estudios y avances de estas áreas del conocimiento. Está compuesta de 42 capítulos que abarcan las siguientes áreas: Psicología Educacional, Evaluación psicológica y neuropsicológica, Etología y psicolo- gía comparada, Procesos básicos, Procesos cognitivos Básicos, Neurocien- cias, Psicología Ambiental, Psicología del Desarrol o y Ciclo-Vital, Psicología *Ventas online: www.uap.edu.ar (Publicaciones)
DIFERENCIAS DE GÉNERO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.
ANÁLISIS DE LA INVISIBILIZACIÓN DEL TRABAJO
DE LAS MUJERES EN LA PRENSA ESPAÑOLA
Florencia Rovetto y Núria Simelio
Resumen
El análisis de los medios de comunicación desde la perspectiva de género ofrece propuestas que enriquecen la discusión abierta y que muestran que todavía no está resuelto el problema de la discriminación. Estas lagunas también se manifiestan en la poca y sesgada representación del trabajo de las mujeres en la prensa. Las investigaciones que hemos realizado evidencian que el problema de las explicaciones de los medios es el resultado de adoptar un enfoque determinado que reproduce un modelo hegemónico androcéntrico, construido a partir de definir en positi- vo/negativo a otras y otros en razón de diferentes divisiones sociales.
Palabras clave: mujeres y trabajo - medios de comunicación y género - análisis de contenido -
prensa de información general - ley orgánica de igualdad
Abstract
The analysis of Mass Media from a gender perspective gives proposals for enriching the open discussion and shows how the problem of gender discrimination has not yet been ful y re- solved. Consequently, this gap is also evident when we analyze the biased portrayal of women's work on the press. The researches that we have carried out proof that the problem of the media explanations is the result of adopting one specific approach that reproduce the hegemonic andocentric model. This model has been constructed by defining in positive/negative "the others" regarding different social divisions.
Keywords: women and work - gender and mass media - content analysis - general press -
Organic Law on Effective Equality 1. INTRODUCCIÓN Las investigaciones sobre mujeres y medios de comunicación tienen un cre- ciente interés para los organismos públicos y los movimientos sociales. En 1 Los resultados presentados en este artículo provienen de una investigación I+D+I (2008- 2010), "Representación del trabajo de las mujeres en los medios de comunicación: de la marginación a la utilización de Internet2 para la participación en la construcción de conoci- miento y la evaluación de políticas públicas", financiada por el Instituto de la Mujer, dirigida por Amparo Moreno Sardà y realizada por Núria Simelio, Florencia Rovetto, Jordi Ibarz y María Teresa Vera Balanza. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 32 Florencia Rovetto y Núria Simelio 1983 el Consejo Europeo recomendó "la contribución de los medios de co- municación social al desarrollo de la igualdad entre hombres y mujeres" y pidió que todos los países miembros desarrollasen investigaciones para anali- zar la valoración de la imagen de la mujer en los medios de comunicación. En las conclusiones del informe publicado en el año 2000, por el Instituto de la Mujer, "Imágenes de las mujeres en los medios de comunicación" se recono- cen las principales lagunas en las investigaciones: "falta estudios comparativos, estudios longitudinales que permitan medir los cambios a lo largo del tiempo y referencias a los métodos y resultados de la investigación".
En relación al tema específico de la representación del trabajo de las mujeres en los medios de comunicación, Michèle Mattelart,ya en los años ‘80, llamaba la atención sobre el sesgo que se produce en la cultura de masas. Para el a, las industrias culturales presentan el trabajo de la mujer como un sucedáneo, como una actividad compensatoria cuya única legitimidad depende precisamente de ser un elemento secundario en su vida, ofreciendo la dependencia de las mujeres al rol familiar como única invariable realidad, como la "esencia" misma del suje- Érica Flahaut analiza la imagen que se recoge de las mujeres en los medios de comunicación a partir de los años setenta, y llama la atención que la prensa, desde ese momento, comience a hacer alusión continua a las "mujeres solas". La investigadora comenta que los retratos femeninos que dibujan los periodistas siguen reflejando los discursos tradicionalistas del siglo XIX: La puesta en escena de la soledad femenina no es más que una forma, apenas diferente, de poner de relieve el precio que las mujeres han de pagar por su emancipación; es una advertencia y un medio de oponer una imagen triste para combatir el ideal de indepen- dencia propuesto por los movimientos feministas. 2 Recomendación nº R.84 del Comité de Ministros a los Estados miembros del Consejo de Europa. Aprobada por el comité de ministros el 25 de septiembre de 1984 durante la 375ª reunión de delegados en el marco del seminario sobre "La contribución de los medios de comunicación social al desarrollo de la igualdad entre hombres y mujeres", organizado con- juntamente por el Comité para la igualdad entre Hombres y Mujeres, y el Comité directivo sobre los medios de comunicación de masas. Consejo de Europa, Estrasburgo, 21-23 de ju- 3 Ullamaija Kivikuru, Imágenes de las mujeres en los medios de comunicación (Madrid: Instituto de la Mujer, 2002), 64. 4 Michéle Mattelart, Mujeres e industrias culturales (Barcelona: Anagrama, 1982). 5 Arika Flahaut, "La triste imagen de la mujer sola", en Un siglo de antifeminismo, coord. Christi- ne Bard (Madrid: Biblioteca Nueva, 2000), 329. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 33 Para esta autora, el discurso mediático les dice a las mujeres que son libres, que han conseguido la igualdad, pero que ahora son infelices: padecen agota- miento, infertilidad, soledad, nuevas enfermedades, etc. Pero toda esta situación no se da aislada de unas condiciones económicas y sociopolíticas determinadas. En este sentido, se llega a un punto en el que hay que considerar el desajuste y las modificaciones del papel masculino a partir de los arquetipos simbólico mediáticos. 2. LA REPRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE LAS MUJERES EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Si nos detenemos a reflexionar sobre la presencia de las mujeres en las noti- cias, se destaca fundamentalmente su ausencia como protagonistas, algo que se ha llegado a denominar "aniquilación simbólica". Esto equivale a decir que la representación de las mujeres es desproporcionadamente inferior a su presencia en el mundo laboral y cultural. Actualmente, las mujeres constituyen al menos un 35% de la población que dispone de empleo remunerado ―sin tener en cuenta el empleo público o el trabajo en el hogar donde su representación es mucho más elevada―, y apenas son sujeto informativo en los periódicos de información diaria o en los informativos televisivos. A su vez, la representación, enfoque y tratamiento de las mujeres en las noti- cias es, a menudo, estereotipada, con particular énfasis sobre el aspecto físico y los vínculos familiares. Estas características de la representación femenina en las noticias tienen relación con la posición social, con las expectativas y valoracio- nes en torno a las mujeres y, de modo igualmente importante, con la propia percepción de sí mismas que los medios contribuyen a formar. Muchos de los estudios realizados sobre mujeres y medios de comunicación han puesto de manifiesto que la imagen de las mujeres que se trasmite desde la información, y aún más desde la publicidad, sigue anclada en los roles tradicio- nales, sin reflejar la realidad actual de unas mujeres que contribuyen activamente al proceso de desarrol o de la sociedad. 6 Mª Isabel Menéndez, El 4º poder ¿Un poder de las mujeres? (Oviedo: Instituto Autónomo de la Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 34 Florencia Rovetto y Núria Simelio Sánchez Leyva y Reigada Olaizolareafirman el papel crucial que poseen los medios de comunicación de masas en tanto mediadores sociales de discursos, acontecimientos y modelos de experiencia. Según las editoras, el estudio de tales procesos comunicativos permite tanto el análisis como la denuncia de los distin- tos mecanismos que contribuyen a la subordinación de las mujeres. Son necesa- rias también, la realización de lecturas alternativas y transgresoras desde la crítica feminista, y la construcción de nuevos escenarios comunicativos más plurales, integradores e igualitarios desde el punto de vista de las relaciones de género. En definitiva, la construcción de la ciudadanía pasa por indagar la agencia, la expe- riencia, la identidad, el cuerpo o las múltiples diferencias de los sujetos, en el contexto de las transformaciones del capitalismo y los modos de vida, generado- res de las representaciones hegemónicas y las transgresoras. Resultados similares encontramos en las investigaciones realizadas sobre la representación del trabajo de las mujeres en la ficción, el Instituto de la Mujer presentó un estudio en 2007 denominado "Tratamiento y representación de las mujeres en las teleseries emitidas por las cadenas de televisión de ámbito nacio- nal", donde se concluye que también existe discriminación en las series de tele- visión. Las tramas sobre mujeres son mayoritariamente referidas a relaciones personales y sentimentales, mientras que las laborales son protagonizadas por los varones. Las mujeres son relegadas al ámbito privado: En cuanto a los modelos relacionales, en la práctica totalidad de los ámbitos observados en las diferentes teleseries son los hombres quienes toman la iniciativa: son ellos los que lideran los grupos de amigos, son el os los que desencadenan los conflictos, son el os quienes los resuelven, son el os también quienes dominan el entorno profesional, etc. Sin embargo, hay dos espacios en los que las mujeres parecen llevar la voz cantante. El primero es el ámbito doméstico, pues, entre otras muchas cosas, el as ejercen el control de la dinámica del hogar y son quienes dialogan con los hijos e hijas. El segundo espa- cio tiene que ver con el universo de las relaciones sentimentales. Otra línea de investigación relacionada con la representación del trabajo de las mujeres en los medios es la que toma como objeto de estudio a las mujeres inmigrantes. Un ejemplo, es la investigación realizada por el grupo PICNIC Mujeres inmigrantes en España: Representaciones en la información y percepción social.Este 7 Mª José Sanchez y Alicia Reigada, "Revisitar la comunicación desde la crítica feminista. Notas introductorias", en Crítica feminista y comunicación, coords. Mª José Sanchez y Alicia Rei- gada, 136-148 (Sevilla: Comunicación Social: 2007). 8 Instituto de la Mujer, Tratamiento y representación de las mujeres en las teleseries emitidas por las cade- nas de televisión de ámbito nacional (Madrid: Instituto de la Mujer, 2007), 186. 9 Asunción Bernárdez, dir., Mujeres inmigrantes en España: Representaciones en la información y percep- ción social (Madrid: Fragua, 2007). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 35 trabajo responde a la evidencia de que la inmigración es uno de los fenómenos sociales que genera más preocupación en los países ricos, donde es percibida como un elemento problemático y desestabilizador. Esa percepción negativa del fenómeno migratorio, puede analizarse, además, desde una perspectiva de géne- ro, y observar cómo dentro de este contexto, se produce el supuesto de que esa inmigración es fundamentalmente una cuestión de varones adultos, que se des- plazan para conseguir recursos económicos para una familia que permanece en sus lugares de origen, ignorando la feminización de los movimientos de pobla- Según este estudio, las mujeres inmigrantes están incorporadas a la agenda de los telediarios españoles casi en la mitad que los varones. Ellos salen mucho más que el as en forma colectiva, por ejemplo en pateras o en redadas en bares, o como trabajadores de la construcción, terroristas y presos. Las mujeres sólo son enfocadas de manera colectiva, como trabajadoras de algunas cadenas de mon- taje o como prostitutas, y además nunca en grupos muy numerosos. Las mujeres inmigrantes son presentadas como narradoras y/o protagonistas de su propia o de alguna historia, en menos de un cuarto de la noticia (en un 19% del total de noticias sobre inmigración o un 45% del total de noticias con mujeres inmigran- tes). En la mayoría de los casos cumplen simplemente el rol de acompañantes, espectadoras o peonajes secundarios frente a los protagonistas masculinos (y este "frente" siempre confronta a otro inmigrante). Los relatos sobre la prostitución son los que les otorgan mayor consistencia, por ser contadas desde al í como sujeto colectivo y porque, las inmigrantes son casi las protagonistas exclusivas de éstos (sin compartir exclusividad con varones inmigrantes y casi sin compartirla con mujeres españolas). Al í se muestran imá- genes con cuerpos que nos remiten inmediatamente a la idea de "mujer inmi- grante". Este protagonismo visual que tienen va más allá de que sean contadas como trabajadoras, reivindicativas, explotadas o víctimas. En cuanto a las estrategias utilizadas para la representación de las mujeres inmigrantes, las investigadoras señalan las siguientes: victimización, naturaliza- ción, ausencia de individualización, creación de distancia social (a través del énfasis de las diferencias culturales), insistencia en el sujeto legislado. La ausen- cia de las mujeres inmigrantes del discurso informativo demuestra cómo se les adscribe a un cierto lugar social, ligado a la esfera de lo íntimo, lo cotidiano y lo privado. Es decir, como mano de obra, madres y trabajadoras domésticas. Este posicionamiento garantiza la perpetuación de las relaciones de género en nuestra sociedad, evidenciando una situación que no sólo excluye a las mujeres inmi- grantes, sino que mantiene la exclusión de las autóctonas, al mantener el estatus Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 36 Florencia Rovetto y Núria Simelio quo de las relaciones de género e impedir su cuestionamiento y su transforma- 3. PRINCIPALES RESULTADOS DE LAS INVESTIGACIONES REALIZADAS 3.1. METODOLOGÍA En los siguientes subcapítulos presentamos los resultados de tres investiga- ciones realizadas en el marco del proyecto general. La metodología utilizada ha sido un análisis de contenido cuantitativo en el que las variables han sido dise- ñadas a partir de 5 preguntas básicas: ¿de quién hablan las noticias?, para identificar ¿qué mujeres y qué hombres de distintas edades, procedencias y condiciones son considerados protagonista en las noticias, y en qué actuaciones y escenarios son enfoca- das? También nos interrogamos por la autoría de la información, esto es, ¿quién enfoca y con qué fuentes construye la información?, para evaluar el tratamiento que se ofrece de las mujeres y de los modelos femeninos de trabajo. La muestra específica de cada investigación se indicará en los apartados correspondientes. 3.2. LA REPRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE LAS MUJERES EN LA PRENSA DE INFORMACIÓN GENERAL DURANTE LA TRANSICIÓN POLÍTICA ESPAÑOLA La investigación realizada por Núria Simelio (2006)examina la presencia de las representaciones sociales de mujeres y hombres en cuatro periódicos de información general durante el periodo que va de 1974 a 1984. Se han analizado todas las unidades comunicativas de 11 ejemplares completos a partir de 121 variables. Las unidades de análisis totales son 3.298 repartidas entre El Pais (425), La Vanguardia (970), El Correo Español/El Pueblo Vasco (794) y ABC (1190). El total de datos registrados es de 399.058. Las mujeres identificadas reciben una escasa atención en los periódicos analizados, que alcanza el máximo de 6,4% en ABC de 1984 y el mínimo de 0,6% en La Vanguardia de 1979: 10 Núria Simelio, Prensa de información general durante la transición política (1974-1984): pervivencias y cambios en la representación de las relaciones sociales (Bel aterra: Servei de Publicacions de la UAB, Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 37 Tabla 1. Evolución de mujeres y hombres identificados con nombre y/o apellidos (número de referen- cias y porcentaje de superficie) Superficie
Superficie Número
Superficie
Base: superficie total de todas las Unidades Redaccionales (UR) de ejemplares comple- Como ponen de manifiesto los datos de esta tabla, las mujeres merecen muy poca atención en todos los diarios, tanto en número de UR como en porcentaje de SR. La abundancia de nombres de varones adultos contrasta con la escasez de nombres de mujeres, como si a lo largo de esos años no se hubieran incorpo- rado a las mismas profesiones, como si la actividad pública continuara siendo un reducto exclusivamente viril. Las mujeres identificadas constituyen un repertorio muy reducido en el enfoque de los diarios analizados, pero precisamente por esto, es significativo que nos detengamos a analizar quiénes son estas mujeres. Según las tablas, de los ejemplares de la muestra, el periódico que enfoca menos mujeres, tanto en número como en porcentaje de espacio es La Vanguar- dia de 1979, con tres mujeres que sólo ocupan el 0,6% de la superficie. Dos forman parte de un colectivo de varias personalidades entre las que se encuen- tran. La otra mujer es enfocada como víctima: "Piedad Luna, empleada de lim- pieza, ha sido apuñalada". En 1974 y 1984 La Vanguardia enfoca principalmente mujeres relevantes por ser deportistas, artistas, víctimas, o tener un elevado estatus social. En 1974, de las siete mujeres enfocadas, cinco son actrices, una deportista, y "Doña Laura Laverdós Sinón que dio a luz una niña". En el ejemplar de La Vanguardia de Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 38 Florencia Rovetto y Núria Simelio 1984 se enfoca a ocho mujeres, dos son deportistas, cuatro artistas, y dos apare- cen en la sección de sociedad. Por otro lado, encontramos a una sola mujer con poder político: Margaret Tatcher. ABC es el diario analizado que enfoca a un mayor número de mujeres identi- ficadas. Sin embargo, la tipología de mujeres que llaman la atención al diario es la misma que en las otras cabeceras. En 1974 de las diez protagonistas que apa- recen en nueve UR se encuentra una deportista, una miss, una reina, Isabel de Inglaterra, cuatro artistas, una escritora, una detenida por posesión de droga, Maria Das Grazas Silva de la que se advierte que es "súbdita brasileña, con 21 años y de profesión maniquí" y una "señora de", "Señora de Yl era (don Gui- l ermo) de soltera Mauca Díaz de Bustamante ha dado a luz a un niño, primero de sus hijos, que recibió el nombre de Guil ermo". En 1979, ABC enfoca cinco protagonistas mujeres. La protagonista que ocupa más espacio es Patricia Hearst ("sonriente abandona la prisión"), que aparece en las primeras páginas y en la sección de sucesos. Esta protagonista es enfocada por quebrantar la ley, si bien, a diferencia de 1974, en que también hay una delincuente, aquí se resalta su origen familiar acomodado. Las otras tres, son una presentadora de televisión, una actriz, y la única empresaria de la muestra que contesta una encuesta sobre si le da miedo salir a la calle a causa del terro- rismo. Por último, se enfoca sarcásticamente a una mujer finlandesa de 60 años, muerta en brazos de un latin lover. El ABC de 1984 es el que más mujeres enfoca de toda la muestra, con 14 mujeres y el 6,4% de la superficie. Siete tienen una profesión relacionada con el espectáculo: una actriz de cine, Marilyn; una actriz de teatro, Lola Herrera; una azafata del programa de televisión 1, 2, 3; una soprano, dos modelos y un per- sonaje de ficción, Elena Francis. Tres son enfocadas como "señoras de" a causa de haber dado a luz. Al igual que en los otros ejemplares, también se enfoca una deportista, Tina Lillack, de la que se dice explícitamente que "es de mirada le- vemente miope y tiene unas piernas largas como una carretera de middle west", y una delincuente, Mª Teresa Mestre. Finalmente, encontramos a Ronit Sova, enfocada por su condición de mujer y su posición jerárquica en una institución: "ocupa el puesto de instructor de los paracaidistas judíos, siendo la primera mujer, en aquel as latitudes que se dedica a tales menesteres. La sonriente sargento mayor contabiliza ya doscientos cuarenta saltos". También se destaca que tiene 23 años El ejemplar de 1974 de El Correo Español/ El Pueblo Vasco enfoca a tres muje- res identificadas con nombre y apel idos: una princesa heredera que es noticia porque ha cumplido 36 años; una historiadora que ha sido condecorada con la Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 39 orden británica del mérito, galardón que solamente habían recibido tres mujeres hasta ese momento; y una deportista, que fue record mundial de natación. En 1979, amplia el enfoque a diez mujeres, seis de ellas dedicadas al espec- táculo: cuatro cantantes, una pianista y una actriz que se divorcia. También en- foca a dos mujeres con el estereotipo de víctima: una viuda de un policía asesi- nado, y una mujer de 21 años que consigue una indemnización por una negli- gencia médica. Y finalmente, se enfoca a dos delincuentes: una refugiada vasca miembro de ETA, y Patricia Hearst condenada por robar a mano armada en un En 1984, El Correo Español sólo enfoca a dos mujeres: una ex presa y ex miembro de ETA, "acogida a medidas de gracia, objeto de insultos personales y l amadas anónimas"; y al personaje de ficción Elena Francis, consejera senti- mental y marca comercial. El País sólo incluye tres mujeres (2%) como protagonistas en el ejemplar de 1979 y cuatro (2,4%) en el de 1984. Por tanto, enfoca a muy pocas mujeres y cuando lo hace pone de manifiesto imágenes preconcebidas del tipo de mujeres que llaman la atención del diario. Tanto en 1979 como en 1984 encontramos una mujer que representa la "niña rica" que cae en la delincuencia: Patricia Hearst, "multimil onaria saliendo de la prisión después de su relación con un grupo revolucionario". Otra mujer aparece en la contraportada, Peach de Rohan: princesa suiza, expulsada de un internado por fumar marihuana. Tam- bién enfoca a deportistas: Andrea Matay, atleta húngara y Tina Lil ack, campeo- na del mundo de jabalina; y artistas como Mia Farrow, que solicita el divorcio, y Eulalia Solé, pianista. Finalmente, sólo encontramos una mujer anónima identi- ficada con nombre y apel ido y que aparece en la contraportada, Dolores Fer- nández Feijoo, artesana. Resulta significativo que en los ejemplares analizados de las cuatro cabeceras se enfoque a las mujeres principalmente cuando realizan actividades artísticas y deportivas, como víctimas, delincuentes o "señoras de". Además, son mostradas como agentes pasivos y receptores de acciones, muchas veces negativas, o en las que no suelen ser enfocados los protagonistas masculinos, como tener hijos. Además, se hacen calificaciones sobre sus características personales, como la simpatía o la belleza, no aparecen como representantes públicas de las diferentes actividades sociales, excepto Margaret Tatcher, y se las relega a la vida privada. Por tanto, las mujeres identificadas con nombre y apel idos no tienen acceso ni presencia en los ejemplares analizados, ya que en el conjunto de ejemplares analizados representan menos del 5% de las protagonistas de las informaciones. Si tenemos en cuenta que las mujeres como colectivo representan algo más del Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 40 Florencia Rovetto y Núria Simelio 50% de la población, los resultados muestran que la prensa de información general no ha reflejado las transformaciones que se sucedieron durante la transi- ción y la democracia que significaron la recuperación del pleno derecho de ciu- dadanía para las mujeres. El periodo de la transición es básico en términos de transformaciones sociales entre hombres y mujeres, ya que durante la dictadura, no estaba ni siquiera reconocida la igualdad legal entre sexos, que no se estable- ció hasta 1978 con la aprobación de la Constitución Española. En esta etapa se despenalizan los anticonceptivos, el divorcio, el adulterio y en algunos aspectos el aborto; éstos son cambios trascendentales para la vida de la población espa- ñola. Desde finales de 1974 se constituyeron grupos de mujeres en todo el Esta- do y en 1975, coincidiendo con el año Internacional de la Mujer, se realizaron las Primeras Jornadas de Liberación de la Mujer en Madrid, con la asistencia de 500.000 mujeres de todo el Estado. Los datos del análisis permiten concluir que la prensa, al resistirse a dar cuenta de estos cambios, actuó como freno a pesar de que la sociedad y la legalidad mejoraran la situación general y potenciaran las transformaciones sociales. 3.3. ANÁLISIS DE LA REPRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE LAS MUJERES INMIGRANTES Los resultados del análisis cualitativo realizado por Florencia Rovetto (2006) sobre la representación del trabajo de las mujeres inmigrantes en una muestra compuesta por el diario ABC y la revista femenina Lecturas, publicados en las tres últimas décadas (1984, 1994, 2004) permitieron confirmar y concluir que la migración femenina y el trabajo de las mujeres inmigrantes está invisibili- zado y distorsionado en dichas publicaciones. En el diario ABC, las trabajadoras inmigrantes son presentadas como colec- tivos anónimos, enfocadas en espacios marginales, pacientes o padecientes de circunstancias individuales y del contexto, sin capacidad de acción o decisión. Por otra parte, en las páginas de la revista Lecturas, las escasas menciones acerca del país de origen o el lugar de nacimiento que presentan las protagonistas apor- tan información de carácter positivo, ("simpática gaditana"; "guapa dominica- na"). Estas designaciones también son valoradas positivamente en los anuncios clasificados del diario ABC, con designaciones que destacan sus atributos per- 11 Florencia Rovetto, "La representación del trabajo de las mujeres en la prensa (1984-2004)" (Tesina de Doctorado, Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona, Madrid, 2006). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 41 sonales y su procedencia geográfica ("rumanas y rusitas calientes"; "guapa brasi- leña", "extranjeras exuberantes"). El tratamiento de las mujeres extranjeras varía según miremos unas páginas u otras del diario analizado. Las noticias sobre la inmigración asocian a las trabaja- doras con la ilegalidad, los trabajos mal remunerados y la explotación, promo- viendo una visión distorsionada de la integración de mujeres extranjeras en la vida laboral española. Estos ejemplos del diario ABC muestran a trabajadoras inmigrantes como protagonistas sólo en las imágenes de dos informaciones en cuyos titulares se hace referencia a situaciones conflictivas: "España limitará la entrada de los trabajadores del Este para evitar un efecto llamada" y "Más de 5.000 niños y niñas españoles están atrapados hoy en redes de prostitución". Comprobamos que el tratamiento de la "prostitución" es desigualmente atendido en las informaciones y en la publicidad que presenta ABC. Esto pone de manifiesto una escasa y negativa presencia en las informaciones, y una muy alta y positiva presencia en los anuncios clasificados por palabras en relación a la oferta de servicios sexuales por parte de las mujeres inmigrantes. Mientras que las informaciones las presentan vinculadas a hechos conflictivos ("turismo se- xual", "ilegalidad", "mafias de proxenetas") omitiendo referencias sobre el con- texto histórico, social y económico, en las publicidades, se aporta una visión no conflictiva de este trabajo, donde predomina la representación de transacciones económicas, relaciones interpersonales y atributos individuales que positivan los servicios ofrecidos. A su vez, las informaciones que hacen referencia al trabajo de las mujeres inmigrantes en el diario ABC priorizan los portavoces gubernamentales e insti- tucionales como principales fuentes para la elaboración de dichas noticias, omi- tiendo la propia voz de las mujeres implicadas en los acontecimientos noticio- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 42 Florencia Rovetto y Núria Simelio 3.4. LA REPRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE LAS MUJERES EN LA PRENSA Y EL IMPACTO DE LA LEY ORGÁNICA PARA LA IGUALDAD EFECTIVA ENTRE MUJERES Y HOMBRES (LOIEMH) DE MARZO DE 2007 En el marco de esta investigación se ha realizado la tesis doctoral de Floren- cia Rovetto "La representación del trabajo de las mujeres en la prensa: Análisis comparativo y cualitativo de la información de actualidad". Allí, se profundizó en el análisis de la prensa española para examinar la representación del trabajo de las mujeres en el contexto de la promulgación de la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres (LOIEMH) de marzo de 2007. La investigación se centró en el impacto que pudiera haber tenido la LOIEMH sobre la representación de los modelos femeninos de trabajo y la visibilización de las transformaciones sociales protagonizadas por las mujeres en distintos ejemplares de los diarios españoles ABC y El País, con el fin de evaluar el enfoque y el tratamiento que realizan sobre el trabajo de las mujeres y su par- ticipación en la construcción de la "actualidad informativa". Con esta investigación se puso en evidencia que el bajo nivel de visibilidad del trabajo de las mujeres en la prensa actual no se corresponde con los cambios sociales y las modificaciones normativas más recientes que afectan a la equidad entre mujeres y hombres. A su vez, se constata que en los textos periodísticos analizados se da una ausencia casi total de referencias a la necesidad de generar un debate social sobre la situación del empleo de las mujeres: la precariedad, la conciliación, la doble jornada de trabajo y la igualdad de oportunidades, que incluya diferentes protagonistas individuales y colectivos y a las propias involu- La muestra de periódicos quedó constituida por 42 ejemplares correspon- dientes a las fechas anteriores y posteriores a la aprobación de la ley: la cuarta 12 BOE nº 71. Ley Orgánica 3/2007, del 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. Publicado: 23 de marzo de 2007. Allí se establecen criterios normativos que nos interesan aquí, tal como los que se señalan en el Título III sobre Igualdad y medios de comunicación; en el título IV sobre derecho al trabajo en igualdad de oportunidades; en el Título V sobre el principio de igualdad en el empleo público; y en el Título II sobre las políticas públicas para la igualdad. Texto de la ley completo en: http://www.csd.gob.es/csd/promocion/mujer-y- 13 Florencia Rovetto, La representación del trabajo de las mujeres en la prensa. Análisis comparativo y cualitativo de la información de actualidad (Bel aterra: Servei de Publicacions de la UAB, 2010). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 43 semana de los meses de octubre de 2006, abril y octubre de 2007 de las cabece- ras ABC y El País. De las 6.770 noticias publicadas en los 21 ejemplares de diarios que compo- nen la muestra, 393 unidades de análisis (UA) hacen referencia explícita a muje- res en los titulares. Esto equivale al 5,8% del total de noticias publicadas en los ejemplares de ABC y El País, de las cuales: 209 corresponden a la cabecera ABC (el 3,1% del total de noticias publicadas) y 184 unidades de análisis correspon- den a la cabecera de El País (el 2,7% del total de noticias publicadas). Ciertamen- te, si tomamos estos datos para medir el nivel de visibilidad de las mujeres en las publicaciones analizadas, podemos advertir que el nivel de visibilidad de las mujeres como protagonistas de los titulares no supera el 10% del total de noti- cias publicadas. En realidad, se mantienen los porcentajes de la muestra de la investigación anterior sobre ejemplares de 1974, 1979 y 1984, como si nada hubiera cambiado. La significativa ausencia de noticias protagonizadas por mujeres se traduce en el hecho de que un gran número de personas presenten pocas o ninguna mención en el conjunto de la publicación. Esto indica lo que se considera más significativo o insignificante a la hora de construir el texto periodístico, y tam- bién, lo que es mejor valorado. A su vez, da cuenta de la construcción del orden del discurso androcéntrico que incluye a unos determinados personajes, a los que no es necesario describir ni caracterizar, como representación de "lo que En este sentido, consideramos que la construcción de un modelo como su- perior a otro implica hacer algunas menciones de lo que se considera inferior. Estas menciones también son destinadas a valorar los personajes superiores, incluyendo (ocasionalmente) a "lo que no debe ser" para poder mostrar lo que sucede cuando las personas se alejan de los valores normativos, imperantes socialmente. Muchas de estas menciones hacen alusión a un tipo de protagonis- tas, que pueden ser mujeres, jóvenes, trabajadoras, inmigrantes, etc., de quien se detal an las características sociodemográficas que los diferencian de los persona- jes "superiores" que aparecen, mayoritariamente, en los textos periodísticos. Del análisis se desprende que los ejemplares del diario El País enfocan a una mayor cantidad y diversidad de protagonistas colectivas. A su vez, el mayor número de colectivos de mujeres protagonistas es presentado, por ambas cabe- ceras, en la semana de abril de 2007. Entre los colectivos de protagonistas enfocados por los ejemplares de ABC se destacan muy pocas mujeres valoradas positivamente como las empresarias españolas que "están ganando terreno en el mundo de los negocios" o las Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 44 Florencia Rovetto y Núria Simelio mujeres políticas que por primera vez asumen cargos de mando en el Ministerio de Defensa, un escenario político-militar, tradicionalmente ocupado por Pero la mayoría de los colectivos protagonistas registrados en ABC reciben un tratamiento valorado negativamente, como las víctimas de la clínica Corpo- ración Dermoestética, las cifras de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, las mujeres víctimas de ETA o las trabajadoras desocupadas que elevan el índice de desempleo femenino. Por el contrario, los ejemplares del diario El País presentan una mirada más positiva en el tratamiento de algunos colectivos de mujeres protagonistas. En este matutino, hemos registrado colectivos de feministas, africanas roqueras, empresarias chinas y españolas o trabajadoras desocupadas y amas de casa, co- mo agentes de acontecimientos valorados positivamente. Sin embargo, nos llama la atención la victimización que hace El País de algu- nos colectivos cuando se trata de las mujeres inmigrantes en España, ya que mientras, por un lado, enfoca a las empresarias chinas que se instalan exitosa- mente en Cataluña, por el otro, alude a los problemas de las jornaleras rumanas durante la cosecha de la fresa en el sur del país, o a las niñas inmigrantes marro- quíes "vendidas para casarlas en matrimonios pactados en Cataluña". Las designaciones que reciben algunos colectivos de mujeres no identifica- das, hacen referencia a las actuaciones que realizan o que padecen, y al país de origen o la nacionalidad. Este tratamiento nos permite afirmar que la manera de presentar el fenómeno de la inmigración promueve una visión distorsionada de la integración de mujeres extranjeras en la vida laboral española. Podemos concluir que el tratamiento de las mujeres inmigrantes, en los ejemplares de El País, privilegia el estereotipo de las protagonistas como mujeres sumisas de culturas atrasadas que padecen diversos tipos de abusos en el país de Por otro lado, las escasas referencias a colectivos de inmigrantes registradas en ambas cabeceras, nos hacen reflexionar acerca de la falta de un debate pro- fundo sobre la situación de estas mujeres en el ámbito laboral: sobre la precarie- dad que soportan, sobre los problemas singulares para conseguir la regulación trabajando en el mercado sumergido, sus demandas laborales, o la falta de servi- cios específicos, etc. y que el tratamiento que reciben es, en muchos casos, pasi- vo y sin capacidad de intervenir o tomar decisiones que repercutan sobre sus propias vidas y sobre la comunidad. Esta ausencia significativa de referencias a inmigrantes afecta tanto a mujeres como a hombres. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 45 Por otra parte, al analizar las protagonistas que se presentan individualmente vemos que, aquí también, ambas cabeceras comparten un enfoque y un trata- miento androcéntrico, que privilegia a mujeres de las clases dominantes vincula- das al ejercicio del poder político, económico y social. Esto queda demostrado por el predominio de informaciones protagonizada por mujeres vinculadas al mundo de la política y el espectáculo. Si bien en el conjunto de la muestra hemos contabilizado más mujeres enfo- cadas individualmente por su trabajo, profesión o rol social, es necesario aclarar que, al relevar todos los titulares protagonizados por mujeres, existe un número significativo de mujeres enfocadas individualmente como protagonistas de si- tuaciones o acontecimientos que ambos medios presentan como noticias. En términos generales, podemos afirmar que ambas cabeceras enfocan a dis- tintas mujeres como protagonistas de acontecimientos ligados a conflictos o situaciones de vulnerabilidad y vinculados al mundo privado. Pero, es en los ejemplares de ABC, donde registramos un mayor porcentaje de noticias de este tipo (30% en ABC y 22% en El País), respecto al conjunto de noticias protago- nizadas por mujeres en el conjunto de la muestra. Estas informaciones hacen alusión, principalmente, a tres tipos de situacio- nes protagonizadas por mujeres: conflictos sentimentales o legales, accidentes y enfermedades, y relaciones interpersonales con familiares o parejas sentimenta- les. La mayor parte de las informaciones agrupadas en la categoría "Otras", enfocan a mujeres de distintas edades y condiciones en situaciones conflictivas, representándolas como sujetos agentes o padecientes de malos tratos y enfer- medades o como acusadas penalmente: "Piden 285 años para la etarra ‘Car- men'" o "La mujer acusada de matar a sus padres ancianos para quedarse con su Las designaciones de estas protagonistas aportan datos sobre las característi- cas sociodemográficas: el origen geográfico, la edad, la relación familiar o de pareja. No suelen ser mencionadas por su nombre completo, sino más bien, por el nombre de pila o por sus iniciales. Este tipo de designaciones también caracteriza a algunas mujeres enfocadas individualmente por su trabajo, profesión o rol social. Éstas son, principalmen- te, las mujeres que trabajan en el mundo del espectáculo o pertenecen a las casas reales europeas, y que aparecen en la sección "Gente" o "Cultura y Espectácu- los" de ambas cabeceras. Estas protagonistas son actrices, cantantes, modelos, princesas, etc. que en muchas ocasiones son enfocadas por acontecimientos vinculados a la vida privada. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 46 Florencia Rovetto y Núria Simelio En este punto, podemos resumir que muchas protagonistas enfocadas indi- vidualmente aparecen diluidas en el concepto de familia: madres, hijas, parejas, ex parejas; donde los nacimientos, las celebraciones y los casamientos tienen un lugar importante, reforzando la representación de los rituales básicos de la vida. Y estas designaciones, lejos de fomentar los valores igualitarios de la sociedad que están presentes en el redactado de la LOIEMH, invisibilizan sus proyectos personales y refuerzan los estereotipos sociales vinculados a la tradicional divi- sión del trabajo que asigna a las mujeres roles relacionados con la familia, pro- pios de los escenarios domésticos. También podemos concluir señalando que en muchas informaciones, las de- signaciones genéricas borran los rasgos singulares de las mujeres protagonistas. Estas designaciones las encontramos tanto en informaciones con protagonistas colectivas como individuales, y en noticias que hacen referencia al trabajo, la profesión y el rol social o a otras situaciones por las que las mujeres son enfoca- das. Esto lo podemos apreciar mejor en algunos titulares como los que se expo- nen a continuación: "Las Otras Feministas piden una diferenciación gradual del maltrato a las "Pacientes del ginecólogo acusado de abusos sexuales alaban su trabajo". "La candidata del PSOE ceutí pidió el voto al presentar su lista porque se "Las chicas también pegan". "Las madres kurdas de la paz". "Niñas ‘vendidas' en España". Por otra parte, hemos registrado que algunas de las protagonistas enfocadas por su trabajo, profesión o rol social son designadas por su nombre y apel ido completo o sólo por el apel ido, confiriendo un estatuto singular a cada una de las mujeres: Ségolène Royal, Esperanza Aguirre (o Aguirre), Álvarez, Kate Moss, etc. Además, éstas pueden ser enfocadas por la profesión o el cargo que desem- peñan: cantante, modelo, ministra, consellera o presidenta de la Comunidad de 14 "Las Otras Feministas piden una diferenciación gradual del maltrato a las mujeres", El País, 23 octubre 2006. "Pacientes del ginecólogo acusado de abusos sexuales alaban su trabajo", ABC, 28 octubre 2006. "La candidata del PSOE ceutí pidió el voto al presentar su lista por- que se emocionó", ABC, 28 abril 2007. "Las chicas también pegan", El País, 29 abril 2007. "Las madres kurdas de la paz", El País, 23 octubre 2007. "Niñas 'vendidas' en España", El País, 25 octubre 2007. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 47 Madrid, y raramente son enfocadas por sus características personales o por si- tuaciones vinculadas a sus vidas privadas. Ninguna de las mujeres políticas registradas en todo el período analizado re- cibe designaciones que hagan referencia a su vida privada o a sus actividades extra-políticas. En las informaciones que enfocan a las mujeres políticas, el tra- tamiento que reciben se caracteriza por representarlas distanciadas de activida- des o escenarios que denoten sensibilidad o sentimientos humanos. Esta investigación pone en evidencia que la representación del trabajo de las mujeres en la prensa en las dos cabeceras estudiadas a lo largo del período selec- cionado no muestra cambios significativos. Esta coincidencias en el enfoque de protagonistas, nos permite concluir que ambos tipos de publicaciones no difie- ren tanto al resaltar algunas actividades donde las mujeres son enfocadas por su trabajo. Sin embargo, presentan algunas diferencias en el tipo de trabajo que realizan y en el tratamiento que se hace de las protagonistas. Los escenarios que merecen atención prioritaria, a los que la mirada informa- tiva considera más significativos son los relacionados con las instituciones y entidades públicas que gestionan el poder político y económico. También regis- tramos un importante número de mujeres que trabajan en el mundo del espec- táculo y las artes. Estas informaciones, enfocan unas actuaciones valoradas posi- tivamente y asociadas al éxito profesional y la fama. Pero también, en otras ac- tuaciones, frívolas y sensacionalistas o valoradas negativamente, que destacan aspectos de la vida privada y las relaciones interpersonales de las protagonistas. Las características que se aportan sobre la mayoría de las mujeres enfocadas como protagonistas individuales hacen referencia a su profesión o al cargo que ocupan, reafirmando el rol público que desempeñan. Las mujeres políticas, ge- neralmente, reciben un tratamiento positivo, con verbos activos que indican "decir" o decidir en los escenarios públicos. Pero también son enfocadas como sujetos padecientes de críticas realizadas por sus pares hombres o por institu- ciones políticas. Los escenarios en los que son enfocadas las protagonistas, en ambas publi- caciones hacen visibles otras diferencias de tratamiento y enfoque. En algunos casos éstas son enfocadas, en tanto, que son reconocidas por su trabajo en los escenarios públicos (Penélope Cruz, Rosa Novell, Txell Miras, Ángela Merkel, etc.). En otros casos, son enfocadas por acciones que realizan en espacios priva- dos y que afectan a su entorno íntimo y sus relaciones interpersonales (Letizia, Kate Moss, Madona, Simone de Beauvoir). Y en algunos otros, son enfocadas directamente en espacios marginales, presentadas como sujetos pacientes o Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 48 Florencia Rovetto y Núria Simelio padecientes de sus circunstancias y del contexto, sin capacidad de acción o deci- sión (inmigrantes jornaleras, tres maestras, una prostituta, etc.) Las cifras reflejan que las noticias protagonizadas por mujeres registradas en los 42 ejemplares que componen la muestra ocupan el 3,8% del total de superfi- cie impresa destinada por ambos periódicos a todas las informaciones publica- das durante las tres semanas analizadas. A su vez, al comparar ambas cabeceras podemos comprobar que, si bien los ejemplares de ABC presentan un mayor número de informaciones en las tres semanas analizadas, los ejemplares de El País son los que más superficie impresa otorgan a las noticias en general. Esto mismo ocurre con las noticias protagoni- zadas por mujeres, ya que, aunque en los ejemplares del ABC contabilizamos un mayor número, los ejemplares de la cabecera de El País presentan informacio- nes más extensas y destinan mayor superficie impresa a las mismas. Las secciones en las que registramos más informaciones protagonizadas por mujeres en ambos matutinos son: Gente, durante la primera semana de análisis; y España/Sociedad, durante las dos últimas semanas. Este aumento de informacio- nes en las secciones España/Sociedad, nos permite concluir que, en los dos perío- dos posteriores a la promulgación de la LOIEMH, crece la presencia de titulares protagonizados por mujeres locales con referencia al trabajo, la profesión o el rol social de las mujeres; pero también a otros asuntos en los que las mujeres se presentan como protagonistas pasivas, como veremos más adelante. En ambas publicaciones los autores hombres superan a las autoras mujeres. Salvo en los ejemplares del diario ABC de la semana de octubre de 2007 en los que registramos mayor número de autorías femeninas. Estos datos nos permiten deducir que, a pesar de la creciente incorporación de mujeres periodistas en el sector, la mayoría de las informaciones seleccionadas por la representación del trabajo de las mujeres son elaboradas por otros autores (hombres, agencias) o presentan autorías que no son posibles identificar. Esta proporción se amplía cuando analizamos las autorías de las imágenes, donde son aún menos identificadas que en los textos. A su vez, tanto en los ejemplares del diario ABC como en los de El País, las autorías femeninas de las imágenes son notablemente inferiores a las masculinas y ambas son inferiores a las autorías que definimos como "Otras autorías". Las pocas autorías identificadas que se presentan en ambas publicaciones son atribuidas a los hombres y a las agencias (EFE, Reuters, AFP, etc.), o son presentadas como parte de los archivos propios de la redacción de ambos dia- rios o de otros medios de comunicación. La escasa presencia de firmas en las Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 49 imágenes, es una característica que nos permite deducir que el trabajo periodísti- co sigue siendo más valorado que el fotográfico que, aún hoy, es percibido co- mo técnico o "artístico", sin los estudios universitarios suficientes para tomar las decisiones "políticas" que requiere el complejo entramado informativo. Y este hecho va en detrimento de todos los profesionales (mujeres y hombres) encar- gados de elaborar las imágenes en los periódicos. En cuanto al análisis del lugar de la autoría, hemos detectado que ambos pe- riódicos presentan más informaciones elaboradas desde España, seguidas de las informaciones producidas en Europa. Al comparar ambas cabeceras vemos que los ejemplares del diario ABC presentan más informaciones producidas en Es- paña que los ejemplares de El País, donde registramos una mayor diversidad ciudades, regiones y continentes. Del análisis de las fuentes podemos deducir que en las noticias protagoniza- das por mujeres ambas cabeceras citan más fuentes femeninas que en muchas ocasiones son las propias protagonistas; también priorizan los portavoces gu- bernamentales e institucionales como principales fuentes de la información. Consideramos que el excesivo uso de las fuentes de información relacionadas con instituciones de control y regulación social, que en muchos casos son tam- bién las protagonistas de la información, condiciona la representación del traba- jo de las mujeres en los textos informativos y no ofrece otras miradas sobre aspectos sustanciales para las relaciones del conjunto de la ciudadanía. En esta investigación, partíamos de pensar que la regularidad del cumpli- miento de una ley en el espacio social permite considerar un tiempo normativo en que la misma "debería" aplicarse y otro, de más larga duración, en el cual su impacto puede ser realmente constatado, o no, en los distintos ámbitos sociales (como la prensa, que es un espacio parcial de representación), condicionada por la aperturas y resistencias que esta misma sociedad aplica a la ley promulgada. Por este motivo, se transforma en decisivo el análisis minucioso del tercer período seleccionado en la muestra de periódicos analizados, es decir, los ejem- plares de ABC y El País, que corresponden a la última semana del mes de octu- bre de 2007 (siete meses después de la promulgación de la ley) en los cuales el tiempo social de la repercusión de la LOIEMH ya debería estar dando muestras de su aplicación efectiva. Esta suposición también se fundamenta en el carácter global de la ley y la dimensión nacional de las cabeceras elegidas para este estu- Los resultados del análisis cuantitativo nos demuestran que, en la primera semana analizada, sólo contabilizamos 129 noticias protagonizadas por mujeres. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 50 Florencia Rovetto y Núria Simelio Esta cifra representa el 5,5% del volumen total de noticias publicadas durante En cambio, en la segunda semana, la cantidad de noticias protagonizadas por mujeres aumenta a 148 noticias publicadas por ambas cabeceras en ese período, que representa el 6,4% del total. Podríamos suponer que el aumento de noticias protagonizadas por mujeres durante la segunda semana analizada, aunque poco significativo en cuanto al volumen total de informaciones publicadas por ambas cabeceras, puede estar relacionado con la promulgación de la LOIEMH en marzo de 2007, teniendo en cuenta el carácter normativo en su impacto inicial. Sin embargo, observamos que este aumento no se sostiene en el tiempo ya que en la última semana analizada, que corresponde al mes de octubre de 2007, las noticias protagonizadas por mujeres disminuyen a 116 y representan el 5,3% del volumen total de noticias publicadas por ambos matutinos en ese período. Es decir que, siete meses después de la promulgación de la LOIEMH, la canti- dad de noticias con referencia explícita a mujeres, al í donde suponíamos que debería seguir aumentando consolidando el carácter social de la adopción de la normativa, disminuye en ambas cabeceras respecto a los dos períodos anterior- mente analizados. A su vez, los resultados del análisis cualitativo nos permiten concluir que, salvo en dos noticias registradas en los ejemplares del diario El País y publicados en las dos semanas posteriores a la promulgación de la ley, los principios de equidad en todos los ámbitos de la vida social, planteados en los postulados de la LOIEMH, no han sido abordados en los diarios analizados con la profundi- dad que esta problemática requiere. Las informaciones a las que nos referimos fueron registradas en dos ejempla- res del diario El País. La primera corresponde al día viernes 27 de abril de 2007, y hace referencia a las mujeres empresarias que "se reunieron para debatir sobre el ‘techo de cristal' que dificulta a las mujeres alcanzar puestos de responsabili- dad en el campo profesional", y la segunda pertenece a un ejemplar del mismo diario del día 28 de octubre de 2007: "Las amas de casa le están ahorrando dine- ro al Estado en guarderías […] fregar, planchar, ir a la compra, cuidar a los hijos, en resumen, el trabajo doméstico y familiar recae todo sobre las mujeres". Finalmente, constatamos que el "principio de presencia o composición equi- librada" con el que la LOIEMH trata de asegurar "una representación suficien- temente significativa de mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida so- cial", no ha sido incorporado, hasta el momento, en la agenda periodística de los diarios de información general analizados. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 Diferencias de género en los medios de comunicación 51 En esta investigación hemos podido verificar que el bajo nivel de visibilidad del trabajo de las mujeres en la prensa no se corresponde con una realidad social que se ha transformado incesantemente en los últimos años. Por lo tanto, se puede concluir que los diarios analizados no han sido permeables a los cambios sociales y a las modificaciones normativas más recientes que afectan a la equidad entre mujeres y hombres. También hemos valorado que el impacto del orden androcéntrico del discur- so periodístico continúa estando presente en una muestra de diarios de actuali- dad en el contexto de la promulgación de la LOIEMH y no difiere, sustancial- mente, de los resultados obtenidos en las investigaciones precedentes. 4. REFLEXIÓN FINAL Los resultados de estas investigaciones nos permiten afirmar que las noticias analizadas en los diarios de información general gozan de credibilidad y validez informativa porque están legitimadas racionalmente por los profesionales y los medios que elaboran las noticias. Y esta legitimidad se completa con la aportada por el público lector, de tal manera que podemos decir con Bueno Abad que la preferencia por los medios impresos nos "indica que la prensa diaria denota, en nuestro contexto, que este medio cumple todavía una función de status y de diferenciación de rol, ya que se asocia con los intereses masculinos". Por tanto, si consideramos que los medios impresos nos indican el modo en que debemos organizar y categorizar racionalmente los conocimientos sobre el mundo en que vivimos (mujeres y hombres), podemos afirmar que, a pesar de los cambios producidos en la realidad del trabajo de las mujeres, los diarios ana- lizados persisten en ofrecer una imagen reduccionista y parcial de la realidad compartida, diariamente, por toda la comunidad. Esta racionalidad deja fuera de los medios la capacidad de reconocer y valorar como significativas a la diversi- dad de mujeres que trabajan y cumplen diferentes roles en la sociedad y cuyas actuaciones repercuten sobre el conjunto de la ciudadanía. En este sentido, los resultados de nuestro estudio nos permiten afirmar que, a pesar de contar con los instrumentos legales y tecnológicos para revertir o al menos modificar esta situación, en los medios de comunicación no existe una representación equitativa y un acceso igualitario que visibilice a todos los miembros de la sociedad como parte de una ciudadanía activa y participativa de los asuntos públicos. De ahí que planteemos la necesidad de hacer un 15 José Bueno (dir.), Estudio longitudinal de la presencia de la mujer en los medios de comunicación de prensa escrita (Valencia: Nau llibres, 1996), 16. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 52 Florencia Rovetto y Núria Simelio reconocimiento del trabajo que realizan las mujeres como agentes productoras y que está al mismo nivel que el de los hombres en calidad y esfuerzo. Por tanto, los medios de comunicación deben sacarlas de la invisibilización y demandar políticas públicas destinadas a conseguir una verdadera equidad social material y simbólica que vaya más al á de los postulados normativos. Florencia Rovetto Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Universidad Nacional de Rosario Universitat Autónoma de Barcelona Recibido: 29 de septiembre de 2011 Aceptado: 29 de junio de 2012 Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 31-52 ACCIÓN Y REFLEXIÓN: ACTITUD DEL ESTUDIANTE
HACIA EL APRENDIZAJE Y EL SERVICIO
Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk
Resumen

El estudio evalúa el rol de las prácticas de servicio comunitario donde la reflexión intencional acompaña el programa. Mediante un diseño cuali-cuantitativo, se revelan los efectos de las prácticas reflexivas sobre el desarrol o reflexivo de los alumnos y asimismo pone de manifiesto el impacto de ese desarrollo reflexivo en la formación personal de los estudiantes, particular- mente en la formación de sus actitudes hacia el servicio comunitario. Se analizan las posibles relaciones entre los estadios reflexivos del estudiante definidos por Greeny las fases de defini- ción de actitudes adoptados por Shiarella, McCarthy y Tucker.El estudio procuró probar si la reflexión en aprendizaje servicio actúa como motivador en el proceso reflexivo de los partici- pantes y en la formación de actitudes hacia el servicio a la comunidad.
Palabras clave: aprendizaje servicio – reflexión – actitud
Summary
This study evaluates the role of the community service practices in a program that involves an intentional reflection. Through a qualitative and quantitative model, the effects of the reflective practices over the reflective development of the students are revealed. Likewise, it is shown the impact of the reflective development in the personal formation of the students, particularly in the formation of their attitudes towards the community service. It is analyzed the possible relation between the reflective stages of the student according to Green and the phases of attitudes definition adopted by Shiarella, McCarthy and Tucker. The study tried to prove whether the reflection on service learning is a motivator in the process of reflection of the participants and in the formation of attitudes to the community service.
Key words: learning service – reflection – attitude
Una gran inquietud que se presenta en las instituciones educativas es la de cómo articular los desafíos de la educación, como formadora de ciudadanos 1 P. Green, "Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making processes through reflection in a service learning course" (Tesis doctoral, Roosevelt Univer- sity, Chicago, IL, 2006). 2 A. H. Shiarella, A. M. McCarthy y M. L. Tucker, "Development and construct validity of scores on the community service attitudes scale", Educational and Psychological Measurement 60, nº 2 (2000): 286-300. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 54 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk responsables, con las crecientes necesidades de la sociedad; se cuestiona qué y cómo se podría crear en los alumnos el interés en participar y comprometerse con la población más desfavorecida a fin de poner en marcha un plan solida- rio. Cabe señalar la importancia de evaluar si la educación puede promover, mediante estrategias reflexivas, la formación de una actitud positiva hacia el servicio a la comunidad. Una conclusión a la que arribó la Comisión de la UNESCO declara lo si- Comprender a los demás permite también conocerse mejor a sí mismo. Toda forma de identidad es, de hecho, compleja, porque cada individuo se define en relación con el otro, con los otros y con varios grupos de pertenencia, según modalidades dinámicas. El descubrimiento de la multiplicidad de estas pertenencias, más allá de los grupos más o menos reducidos que constituyen la familia, la comunidad local e inclusive la comuni- dad nacional, conduce a la búsqueda de valores comunes adecuados para establecer la solidaridad intelectual y moral de la humanidad que proclama la Constitución de la UNESCO… El sentimiento de compartir valores y un destino comunes constituye en definitiva el fundamento de cualquier proyecto de cooperación internacional. Alonso Arroyo señaló su convicción de la fuerza educativa que tiene el con- tacto directo con la realidad y el servicio voluntario. El trabajo voluntario en la comunidad crea el deseo de comprender mejor las cuestiones sociales complejas afrontadas en el campo.
Ramírez y Pizarrodestacaron lo siguiente: El aprendizaje servicio se diferencia de otras actividades universitarias relacionadas con el servicio a la sociedad, por el grado de integración de los objetivos transversales y los cognitivos, consiguiendo en el alumno una percepción, actitud y desarrol o diferente hacia su formación y futura labor profesional. Gray, Ondaatje, Fricker y Geschwindsostienen que con "aprendizaje servi- cio" reflexivo se dan las mejores prácticas, pues cuando la experiencia de servi- 3 J. Delors, La educación encierra un tesoro (México: Ediciones UNESCO, 1997), 46. 4 F. J. Alonso Arroyo, Adquisición de actitudes de responsabilidad social a través de un programa de voluntariado (Valencia: Servei de Publicacions, 2004), 4-5. 5 M. Stephenson, A. Wechsler y M. Welch, Service learning in the curriculum: A faculty guide (Utah, EEUU: University of Utha, Lowel Bennion Community Service Center, 2003), 4. 6 M. Ramírez y B. Pizarro, Aprendizaje servicio: manual para docentes (Santiago: Pontificia Univer- sidad Católica de Chile, 2005), 18. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 55 cio está conectada de cerca con los contenidos del curso, cuando los estudiantes tienen oportunidades de discutir las experiencias de servicio en clase y cuando reciben entrenamiento y supervisión, muestra mayor impacto en su desarrollo Si la escuela acerca al alumno a la realidad social, si le ofrece modelos solida- rios dignos de imitar y experiencias de servicio, con seguridad se activará su capacidad de responder a esta realidad de modo que genere actitudes solidarias. Se describen los principales conceptos que se destacan en la investigación. Seguidamente se sintetizan los hal azgos obtenidos en los reportes de investiga- ciones revisadas. APRENDIZAJE SERVICIO El aprendizaje servicio, según Jacoby,es una forma de educación en la que los estudiantes se comprometen en actividades orientadas a las necesidades humanas y comunitarias dentro de una estructura de oportunidades intencio- nalmente diseñada para promover el aprendizaje y el desarrollo del estudiante. Para Sheffield,la solidaridad es un concepto educativo esencial dentro del aprendizaje servicio. Es una actitud a ser desarrol ada mediante y para un servi- cio comunitario exitoso e incluye aprendizaje cognoscitivo. Esta idea es reforza- La práctica de aprendizaje servicio brinda a los estudiantes la posibilidad de desarrollar sus habilidades personales reconociendo que pueden convertirse en agentes de cambio social.A su vez la participación en aprendizaje servicio promueve en el estudiante el aprendizaje significativo. 7 M. J. Gray, E. H. Ondaatje, R. D. Fricker y S. A. Geschwind, "Assessing service-learning: Results from a survey of learn and serve America, higher education", Change 32, nº 2 (2000): 8 F. J. Alonso Arroyo, Adquisición de actitudes de responsabilidad social a través de un programa de voluntariado (Valencia: Servei de Publicacions, 2004), 4-5. 9 B. Jacoby, Service-learning in higher education (San Francisco: Jossey-Bass, 1996). 10 E. Sheffield, "Service in service-learning education: The need for philosophical understand- ing", High School Journal 89, nº 1 (2005): 46-53. 11 M. Tapia, "Centro latinoamericano de aprendizaje y servicio solidario"; disponible en; http://www.clayss.org.ar/as.htm; Internet (consultada el 19 de febrero de 2007). 12 J. Armstrong, "Developmental outcomes of service learning pedagogies", The Journal for Civic Commitment 8 (2006): 1-10. A. W. Astin y L. J. Sax, "How undergraduates are affected by service participation", Journal of Col ege Student Development 39, nº 3 (1998): 251-263. M. Gorman, J. Duffy y M. Heffernan, "Service experience and the moral development of Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 56 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk Seifer y Vaughndefinen el aprendizaje servicio como una experiencia de aprendizaje estructurado, que combina el servicio a la comunidad con objetivos explícitos de aprendizaje, preparación y reflexión. APRENDIZAJE SERVICIO Y REFLEXIÓN Es importante considerar el rol de la reflexión en las experiencias de servicio. Bringle y Hatchersostienen que la reflexión es la consideración intencional de una experiencia particular a la luz de los objetivos de aprendizaje. Las activida- des reflexivas proporcionan el puente entre las actividades de servicio comunita- rio y los contenidos educativos del curso; además dirigen la atención del estu- diante a nuevas interpretaciones de los acontecimientos. Ramírez y Pizarroafirman que es mediante la reflexión constante y pro- funda sobre el quehacer práctico y su relación con los contenidos académicos que el servicio pasa a ser una experiencia de aprendizaje significativo. No existe real acción sin reflexión. La reflexión sin acción no tiene sustancia y el servicio sin un componente reflexivo fal a como servicio a la comunidad. Se requieren estrategias que construyan escenarios propicios para la reflexión y pensar para el o en aquel as pedagogías que alienten los procesos de college students", Religious Education 89, nº 3 (1994): 422-431. S. S. Ngai, "Service-learning, personal development and social commitment: A case study of university students in Hong Kong", Adolescence 41, nº 161 (2006): 165-176. R. L. Quezada y R. W. Christopherson, "Adventure-based service learning: University students' self-reflection accounts of service with children", Journal of Experiential Education 28, nº 1 (2005): 1-16. P. A. Soukup, "Assessing service-learning in a communication curriculum", documento presentado en la reunión anual No 85 de la National Communication Association, 1999, Chicago, IL). 13 K. L. Burr, "Problems, politics, and possibilities of a progressive approach to service learn- ing in a community col ege: A case study", Journal of Industrial Teacher Education 36, nº 3 (1999): 25-30. J. Cohen y D. F. Kinsey, "Doing good and scholarship: A service learning study", Journalism Educator 48, nº 4 (1994): 4-14. P. Green, Service-reflection-learning: An action re- search study of the meaning-making processes through reflection in a service learning course. S. D. Seifer y K. Connors, Community campus partnerships for health. Faculty toolkit for service-learning in higher edu- cation (Scotts Valley, CA: National Service-Learning Clearinghouse, 2007). 14 S. D. Seifer y R. L. Vaughn, "Partners in caring and community: Service-learning in nursing education", Journal of Nursing Education 41, nº 10 (2002): 437-439. 15 R. G. Bringle y J. A. Hatcher, Reflection in service-learning: making meaning of experience. En Introduction to service-learning toolkit: Readings and resources for faculty, ed. Campus Compact, 83-89 (Providence, RI: Campus Compact, 2003). 16 Ramírez y Pizarro, Aprendizaje servicio: manual para docentes. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 57 pensamiento de orden superior. Entre el os, se incluyen las preguntas. Decía las preguntas ayudan a iniciar procesos interactivos de aprendizajes y solución de pro- blemas, lo mismo que mantenerlos hasta cuando se logran los objetivos y se planteen nuevos problemas y nuevas situaciones de aprendizaje en este continuo trasegar que es Para Zuleta Araújo: El uso de la pregunta es sustancial porque propicia la reflexión, el planteamiento de problemas o hipótesis. Favorece, además, la expresión oral y/o escrita, la comunicación entre estudiantes, su atención y la creación de un ambiente favorable de aprendizaje. Greenseñala que el proceso de adquisición del sentido de servicio se desa- rrol a mediante el afianzamiento de relaciones entre las experiencias de servicio, reflexiones escritas, diálogos y discusiones en clase, y los contenidos académi- cos. Este autor adaptó un modelo teórico de referencia para comprender cómo la reflexión de los estudiantes conecta las experiencias de servicio con nuevos aprendizajes y diseñó un modelo de desarrollo reflexivo en cinco estadios. Para una mejor comprensión de los procesos ocurridos mediante la acción y reflexión, se detallan algunas descripciones que ayudaron a identificar los dife- rentes estadios reflexivos. 1. Estadio reflexivo I (reacción emocional): los estudiantes describen el lugar y el tipo de trabajo que realizaron. Cuentan sus impresiones, incomodidades y temores por los estereotipos concebidos. Manifiestan inseguridad de sentimien- tos y una multiplicidad de emociones. Mantienen reservas en cuanto a sus opi- niones y aún no han establecido diálogos personales con los necesitados. Se preguntan por qué las personas llegan a ese estado lamentable. Muestran reac- ciones emocionales como disconformidad, conmoción, tristeza, enfado y relati- va gratitud por su situación personal. 2. Estadio reflexivo II (personalización): los estudiantes comienzan a interactuar con los individuos. Establecen conexiones personales. Algunas interacciones causan incomodidad por no saber cómo manejarlas. Se observa 17 O. Zuleta Araújo, "La pedagogía de la pregunta: una contribución para el aprendizaje", Educere, Trasvace de los Publicado 9, nº 28 (2005): 115, 119. 18 Ibíd., 116. 19 Green, Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making processes through reflection in a service learning course. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 58 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk más involucramiento y mayor comprensión de los problemas pero desde una óptica unidimensional. Escuchan historias y observan. Comienzan a responder el por qué de la situación de las personas comprendiendo que algunas no eligen vivir así. Interactúan con los compañeros y docentes para conocer lo que hacen y comparten sus puntos de vista. Comienzan a romper los estereotipos abandonando las ideas preconcebidas. 3. Estadio reflexivo III (mayor comprensión): los estudiantes comienzan a comprender la complejidad de los problemas sociales. Comprenden que existen variadas razones por las que la gente llega a padecer necesidades. Utilizan una perspectiva multidimensional. Revelan una ruptura y un cambio de estereotipo. Obtienen mayor claridad de los factores que inciden en la situación de las per- sonas. Ya no muestran temor ni incomodidad al actuar e interactuar. 4. Estadio reflexivo IV (conexión con los contenidos del curso): los estu- diantes comienzan a ubicar a los necesitados en una nueva perspectiva detectan- do e identificando las causas de los problemas. Conectan los contenidos del curso con las experiencias de servicio reconociendo que los problemas tienen causas fundadas en la falta de educación y participación social. Comprenden la importancia de la instrucción y el aporte que el os hacen al estilo de vida de la gente. Mencionan la necesidad de continuar con el programa de ayuda. Com- prenden que la gente puede afectar e influenciar a otros positiva o negativamen- 5. Estadio reflexivo V (pensamiento transformacional): los estudiantes mues- tran mayor comprensión de quiénes son los necesitados y qué puede hacerse para ayudarlos. Toman conciencia de lo que pueden hacer y sugieren estrategias para solucionar o mitigar los problemas. Aconsejan continuar ayudando y eva- lúan el programa. Sugieren programas de ayuda. Surgen otras motivaciones. Comprenden los cambios ocurridos en sus perspectivas, en su sentido de res- ponsabilidad cívica, en sus valores y creencias y en su aprendizaje sobre la co- Varios autores advierten la relevancia y el potencial de la reflexión para el desarrol o del estudiante dentro del marco del aprendizaje servicio. 20 A. W. Astin, L. J. Vogelgesang, E. K. Ikeda y J. A. Yee, How service learning af ects students (Manuscrito no publicado, Universidad de California en Los Angeles, California, EE. UU, 2000). E. F. Barkley, K. P. Cross y C. H. Major, Técnicas de aprendizaje colaborativo (Madrid: Morata, 2007). M. E. Brandel y S. Hinck, "Service learning: Connecting citizenship with the classroom", NASSP Bul etin 81 (1997): 49-56. R. G. Bringle y J. A. Hatcher, "Implementing service learning in higher education", The Journal of Higher Education 67, nº 2 (1996): 221- 239. B. Brown, P. Heaton y A. Wall, "A service-learning elective to promote enhanced un- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 59 ACTITUD HACIA EL SERVICIO A LA COMUNIDAD Aikenafirma que "una actitud es una predisposición aprendida a responder positiva o negativamente a cierto objeto, situación, institución o persona". En una larga serie de experimentos, Fazio y Zana mostraron que, cuando las actitudes surgen de la experiencia, tienen más posibilidades de permanecer y de guiar las acciones. Un modelo que ha conformado la base para la construcción del instrumento de medición Community Service Attitudes Scale (CSAS) de Shiarella et al.,fue el descrito por Schwartz.El modelo de comportamiento de ayuda altruista de Schwartz describe cómo las personas toman conciencia de las necesidades de los demás y en qué medida quieren ayudar a otros. derstanding of civic, cultural, and social issues and health disparities in pharmacy", American Journal of Pharmaceutical Education 71, nº 1 (2007); disponible en http://www.ajpe.org/view. asp?art=aj710109&pdf=yes; Internet. K. L. Burr, "Problems, politics, and possibilities of a progressive approach to service learning in a community col ege: A case study", Journal of In- dustrial Teacher Education 36, nº 3 (1999): 25-30. J. Eyler, "Reflection: Linking service and learning - Linking students and communities", Journal of Social Issues 58, nº 3 (2002): 517-534. J. S. Eyler y D. E. Giles Jr., Where's the learning in service learning? 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Christopherson, "Adventure-based service learning: University students' self-reflection accounts of service with children", Jour- nal of Experiential Education 28, nº 1 (2005): 1-16. M. Ramírez y B. Pizarro, Aprendizaje servi- cio: manual para docentes (Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile, 2005), 23, 50. S. L. Roakes y D. Norris-Tirrell, "Community service learning in planning education: A framework for course development", Journal of Planning Education and Research 20 (2000): 100- 110. C. Rosenberg, "Integrating service learning and multicultural education in col eges and universities", en Beyond empathy: Developing critical consciousness through service learning, ed. C. R. O'Grady, 23-44 (Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum, 2000). Seifer y Vaughn, "Partners in car- ing and community: Service-learning in nursing education". 21 L. R. Aiken, Tests psicológicos y evaluación (México: Prentice Hal Hispanoamericana, 1996), 230. 22 D. Myers, Psicología social (Bogotá: McGraw Hil , 2000). 23 Shiarella et al., "Development and construct validity of scores on the community service attitudes scale". 24 Ibíd. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 60 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk El modelo actitudinal sugiere las siguientes cuatro fases secuenciales defini- das en ocho pasos: Fase I. Paso de activación: percepción de la necesidad de responder. Se ob- serva mediante: (a) conciencia de que otros están en necesidad, (b) percepción de que hay acciones que pueden aliviar la necesidad, (c) reconocimiento de una habilidad o capacidad propia de hacer algo para ayudar y (d) sentimiento de responsabilidad para participar basado en una conexión con la comunidad o con las personas que lo necesitan. Fase II. Paso de obligación: obligación moral de responder. En esta etapa se observa un sentimiento de obligación moral de ayudar generado, ya sea por normas personales o situacionales de ayuda o por empatía. Fase III. Paso de defensa: reevaluación de las posibles respuestas. En esta etapa se advierte (a) evaluación de los costos y probables resultados (beneficios) de la ayuda y (b) reevaluación y redefinición de la situación por la negación de la realidad, la seriedad de la necesidad y la responsabilidad de responder. Cabe señalar que en esta fase puede iniciarse una bifurcación en el camino de la inten- ción del estudiante. Fase IV. Paso de respuesta: participación con un comportamiento de ayuda. Se observa una intención de participar en el servicio comunitario o no. Existen numerosos trabajos que investigaron los beneficios de la experiencia en aprendizaje servicio sobre las actitudes y comportamientos de los estudiantes. Describen, como resultados de las experiencias en aprendizaje servicio, el forta- lecimiento de los valores de los participantes, el desarrollo de sus habilidades de resolución de problemas y de liderazgo, la mejora de sus actitudes sociales y su compromiso cívico y el incremento de su satisfacción con el curso, entre otros beneficios que el aprendizaje servicio puede brindar a los estudiantes. 25 Astin et al., How service learning af ects students. A. P. Blackwell, "Students' perceptions of ser- vice learning participation", FORUM 13, nº 1 (2002): 85-94. B. Brown, P. Heaton y A. Wal , "A service-learning elective to promote enhanced understanding of civic, cultural, and social issues and health disparities in pharmacy", American Journal of Pharmaceutical Education 71, nº 1 (2007). Disponible en http://www.ajpe.org/view.asp?art=aj710109&pdf=yes; Internet. J. Cofer, Service-learning: Does it affect attitudes, grades, and attendance of students who participate? (In- forme Nº SO 030 860, Nº de servicio de reproducción de documentos ERIC ED431.687, Frankfort, KY, EEUU: Franklin County Schools, 1996). M. T. Gonsiorek, "The curricular connection to service-learning" (Tesis doctoral, Saint Xavier University, Chicago, IL, 2003). A. McCarthy y M. Tucker, "Encouraging community service through service learning", Jour- nal of Management Education 26, nº 6 (2002): 629-647. B. E. Moely, S. Mercer, V. Ilustre, D. Miron y M. McFarland, "Psychometric properties and correlates of the Civic Attitudes and Skil s Questionnaire (CASQ): A measure of students' attitudes related to service-learning", Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 61 En el presente trabajo se consideró la variable estadio reflexivo del estudian- te con el propósito de observar si esta variable es sensible frente a la estimula- ción de la reflexión en programas reflexivos y evaluarla asimismo en su asocia- ción con la formación de actitudes hacia el servicio. La variable actitud hacia el servicio comunitario midió las cuatro dimensiones de Shiarella et al. La intención consistió en responder a las preguntas: (a) las prácticas reflexi- vas de aprendizaje servicio ¿promueven los estadios reflexivos en los indivi- duos?, (b) el desarrollo reflexivo ¿conduce el proceso de dar sentido a lo que se hace?, (c) las posibles actitudes hacia el servicio observadas en los estudiantes que participan en aprendizaje servicio ¿se relacionan con los sucesivos estadios de reflexión descritos por Green y que orienta el proceso de dar sentido al hacer dentro del programa comunitario? y (d) los estudiantes que han avanzado más en los estadios reflexivos ¿observan mayores cambios actitudinales durante el El estudio se enfocó en analizar el desarrol o reflexivo del estudiante que participa en programas de aprendizaje servicio reflexivo y el impacto de este desarrollo en el comportamiento de la variable actitud hacia el servicio comuni- tario, con la intención de identificar aspectos relevantes de las prácticas de aprendizaje servicio que pudieran proponer mejoras tendientes a alcanzar los objetivos propuestos por el programa de servicio comunitario. El concepto de reflexión se utilizó como una herramienta para dar sentido a la acción y reforzar el aprendizaje académico mediante aprendizaje servicio. De esta forma se intentó identificar el rol de la reflexión, durante las prácticas co- munitarias, en el desarrollo de los estadios reflexivos de los estudiantes y asi- mismo el efecto de este desarrol o sobre la formación de actitudes hacia el servi- cio a los demás. Michigan Journal of Community Service Learning 8, nº 2 (2002): 15-26. K. A. Rockquemore y R. H. Schaffer, "Toward a theory of engagement: A cognitive mapping of service-learning ex- periences", Michigan Journal of Community Service Learning 7 (2000): 14-25. L. Simons y B. Cleary, The influence of service learning on students' personal and social development (Chester, PA: Hel- dref, 2006). K. Spiezio, K. Baker y K. Boland, "General education and civic engagement: An empirical analysis of pedagogical possibilities", The Journal of General Education 54, nº 4 (2005): 273-292. R. C. Wade, "Developing active citizens: Community service learning in social studies teacher education", Social Studies 86, nº 3 (2005): 122-129. 26 Shiarella et al., "Development and construct validity of scores on the community service attitudes scale". Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 62 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk ASPECTOS METODOLÓGICOS La intención del trabajo fue encontrar información oportuna que permita auxiliar el diseño de prácticas de aprendizaje servicio o servicio comunitario reflexivo que impulsen el nuevo sentido del servicio y del aprendizaje en sus estudiantes. Al mismo tiempo pretende ser una contribución al cuerpo de cono- cimientos y a futuras investigaciones relacionadas. Para el o se formularon las siguientes hipótesis: Hi1: El grupo, el género y la calificación promedio son factores discriminan- tes del estadio de reflexión de los estudiantes. Hi2: Existen diferencias de perfiles de rangos promedios de fases actitudina- les entre los individuos agrupados por el estadio de reflexión al finalizar el se- Hi3: Existen diferencias de distribución de los estadios reflexivos de los es- tudiantes según el grupo en que se encuentran. Hi4: Existen diferencias de perfiles de rangos promedios actitudinales entre los individuos del grupo de control y los del grupo experimental al finalizar el La investigación tuvo carácter cuasi experimental de corte mixto. El diseño cuasi experimental se sustentó en la administración del CSAS tanto en el grupo experimental como en el de control a modo de pretest y postest, al inicio y final del semestre respectivamente, a los efectos de evaluar las actitudes hacia el servi- cio e identificar los posibles cambios actitudinales ocurridos, respecto de las medidas obtenidas al inicio del semestre, en cada una de las fases. El enfoque cualitativo se aplicó en la valoración y categorización de los estadios reflexivos de los estudiantes, apoyado en la Bitácora de Observaciones y los Cuestionarios Reflexivos. Además, este enfoque permitió observar aquel os aspectos del pro- grama que refuerzan el desarrol o personal del estudiante. El paradigma cuanti- tativo se empleó en la evaluación de las fases de definición de actitudes median- te el CSAS, y se aplicó en aquellos análisis estadísticos a los que fueron someti- das las variables de estudio. POBLACIÓN Y MUESTRA La población estuvo conformada por estudiantes regulares de primer ingreso durante el primer semestre del ciclo escolar 2008-2009 en la Universidad de Montemorelos, Nuevo León, México. Se adoptó una muestra no probabilística, Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 63 puesto que la elección obedeció a criterios relacionados con las características de la investigación y con la decisión de los referentes de servicio comunitario. El grupo experimental estuvo conformado por alumnos de primer ingreso de la carrera de medicina cuyas prácticas de servicio comunitario guardan rela- ción con los contenidos académicos, característica sustancial en las prácticas reflexivas de aprendizaje servicio. De esta forma se generó una situación de control sobre las características propias del programa. La conexión que el servi- cio comunitario de la carrera de medicina establece con los contenidos académi- cos ofrece un acercamiento adecuado a lo que se considera aprendizaje servicio. Por otro lado los grupos seleccionados fueron los que reunieron mayor número de estudiantes en la Universidad de Montemorelos. La muestra final quedó conformada por 116 participantes compuestos por 72 mujeres (62,07%) y 44 varones (37,93) distribuidos en dos grupos: (a) el gru- po experimental, integrado por 39 estudiantes de la carrera de Medicina con 23 mujeres (59%) y 16 varones (41%); y (b) el grupo de control, constituido por 77 estudiantes pertenecientes a las otras carreras, con 49 mujeres (63,6%) y 28 va- Para la evaluación del proceso reflexivo que asigna sentido al hacer, se adap- tó el enfoque cualitativo propuesto por Green.Las redacciones de las reflexio- nes personales de los participantes siguieron en general la guía descrita en el Cuestionario Reflexivo (CR; ver Anexo II). Sin embargo, en cada toma, el inves- tigador señalaba con mayor énfasis las preguntas que procuraban motivar el desarrollo reflexivo de los participantes. Para categorizar las reflexiones personales en los estadios reflexivos se utili- zaron los criterios diseñados por Green.
Con el propósito de analizar la validez del CR, se seleccionaron submuestras de reflexiones personales de los alumnos para someter su categorización al 27 R. Hernández Sampieri, C. Fernández Collado y P. Baptista Lucio, Metodología de la investiga- ción (México: McGraw-Hill, 2006). 28 Green, "Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making pro- cesses through reflection in a service learning course". Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 64 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk criterio de jueces, quienes evaluaron la categorización a partir de las unidades de significado, tendencias y patrones identificados en el modelo de Green.
El instrumento utilizado para la evaluación de las fases actitudinales fue el CSAS, desarrollado y validado por Shiarella et al., considerando los compo- nentes de cada una de las fases del modelo de Schwartz. Se adjuntó un cuestio- nario para recolectar las variables demográficas grupo, género y carrera. El CSAS utiliza una escala Likert para valorar las 46 declaraciones según la frecuencia o probabilidad con la que se realizarían las actividades expresadas en las mismas. Los valores de la escala incluyen: sumamente improbable (1), bas- tante improbable (2), ligeramente improbable (3), ni probable ni improbable (4), ligeramente probable (5), bastante probable (6) y sumamente probable (7). La escala contempla las actitudes normativas que las personas pueden y deben hacia la comunidad, las creencias de que uno es parte de la comunidad y debería contribuir, los costos de ayudar, la toma de conciencia sobre las necesidades de la comunidad, el deseo personal de participar en el servicio a la comunidad, los tipos de beneficios que los voluntarios obtienen como resultado de ayudar y las actitudes relacionadas con las necesidades de la comunidad. Se procedió a traducir el CSAS al español y someterlo al criterio de seis jue- ces expertos quienes evaluaron su claridad y pertinencia. A partir de las reco- mendaciones elevadas por los jueces, se procedió a introducir las modificaciones gramaticales sugeridas. Se administró la escala a una muestra no probabilística de 84 alumnos de la carrera de enfermería, de la Universidad de Montemorelos, que participaron en el programa de servicio comunitario Grupo de Apoyo Mutuo (GAM). Para examinar la validez de la escala se aplicó el análisis de componentes principales resultando consistente con el modelo de Schwartz aunque con algunas diferen- cias. Por este motivo se efectuó el análisis de confiabilidad considerando los componentes de cada una de las fases del modelo. El indicador de consistencia interna utilizado en el análisis fue el coeficiente de confiabilidad alpha de Cronbach cuyos valores para las fases I, II, III y IV fueron respectivamente .9504, .8882, .8712 y .8473. 30 Green, "Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making pro- cesses through reflection in a service learning course". 31 A. H. Shiarella, A. M. McCarthy y M. L. Tucker, "Development and construct validity of scores on the community service attitudes scale". Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 65 La fase I estuvo integrada por las declaraciones 22, 27, 44, 52, 29, 30, 31, 32, 51, 34, 53, 25, 33, 35, 37, 38, 43 y 47. La fase II reunió las declaraciones 23, 24, 26, 28, 36, 39, 41 y 42. La fase III estuvo representada por las declaraciones 15, 16, 17, 18, 19, 20, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 45, 46, 48, 49 y 50. La fase IV estuvo compuesta por las declaraciones 21, 40 y 54. Greenafirma que la conexión entre la reflexión escrita, las preguntas for- muladas, el diálogo sostenido en la clase y las actividades, comienzan a desarro- llar una relación de interconexión muy importante para el curso. Para el grupo experimental se planificó un Encuentro Reflexivo (ER) sema- nal como espacio abierto para la reflexión. Cada martes, antes de comenzar con las prácticas de servicio del grupo experimental, se destinaron 15 minutos de reflexión y discusión en los ER. Se compartieron citas bibliográficas y resultados puntuales de investigaciones relacionadas con el servicio comunitario, se presen- taron dinámicas reflexivas y se discutieron casos de estudio, surgidos de expe- riencias de servicio de los propios participantes, analizados en el marco de pre- guntas esenciales que estimularan múltiples respuestas y permitieran observar cambios durante el semestre. Se mantuvo una Bitácora de Observación (BO) en donde el investigador re- gistró (a) el estado de ánimo del instructor, (b) las condiciones del ambiente en donde se desarrolló el ER, (c) el estado de ánimo de los estudiantes, (d) el tiem- po real y tiempo psicológico y (e) las reacciones tanto grupales como individua- les de los estudiantes. Inmediatamente luego de los ER, el grupo se dirigía a las escuelas donde se ofrecía el servicio comunitario. En la BO se consignaron las observaciones de campo efectuadas en los diferentes lugares de trabajo, información adicional que tuvo el propósito de ayudar a explicar el comportamiento de las variables invo- Finalizadas las prácticas de servicio, y en los días asignados en el programa para el o, los estudiantes redactaron sus reflexiones personales a partir del CR utilizado como guía. Los estudiantes del grupo experimental tuvieron oportuni- dades de volcar sus reflexiones en papel durante las cinco instancias que se crea- ron intencionalmente para tal efecto, lo que constituyó en sí mismo un medio 32 Green, "Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making pro- cesses through reflection in a service learning course". Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 66 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk para motivar y reforzar sus reflexiones personales. En el grupo control sólo se les solicitó la reflexión escrita, a partir del CR, al finalizar el semestre de estudio. El propósito de esta única recolección en el grupo control fue corroborar la relevancia de la reflexión intencionada en el desarrollo de los estadios reflexivos. Una vez obtenidas las reflexiones personales se procedió a categorizarlas. Es- te procedimiento de análisis se documentó en una Bitácora de Análisis (BA) consignando las anotaciones sobre el método y conceptos utilizados en la cate- gorización de cada estadio reflexivo, las tendencias y los patrones que fueron surgiendo en el proceso. La BA se elaboró como herramienta de auditoría entre investigadores, como instrumento invaluable para la validez y confiabilidad del análisis.Aunque resulta difícil trazar fronteras nítidas entre los estadios reflexi- vos que transitan los estudiantes, las tendencias siguen lineamientos que ayudan a ubicar a los individuos en aquel os estadios que más se adecuan a las consignas expuestas en las reflexiones escritas, las observaciones de campo y las obtenidas de diálogos durante las prácticas de servicio. Las reflexiones personales del grupo experimental, guiadas por el CR, se uti- lizaron para completar el documento de Estadios Reflexivos Individuales (ERI) en donde se consignaron las categorizaciones y codificaciones de los estadios reflexivos cronológicos de cada alumno, ordenados por número de matrícula. Con el propósito de corroborar la relevancia de la reflexión intencionada en los estadios reflexivos, al finalizar el período también se aplicó al grupo de con- PRUEBAS INFERENCIALES Para contrastar la hipótesis nula (Ho1) de que el grupo, el género y la califi- cación promedio no discriminan el estadio de reflexión de los estudiantes, se aplicó el análisis discriminante múltiple utilizando el método de estimación si- multánea. Para ello se consideró el estadio reflexivo como variable criterio mien- tras que el grupo, el género y la calificación promedio actuaron como variables La segunda hipótesis nula (Ho2) contrastada fue la de igualdad de perfiles de rangos promedios actitudinales entre los individuos agrupados por el estadio reflexivo al finalizar el semestre. Se realizó un contraste no paramétrico para probar cada una de las cuatro subhipótesis resultantes de su desdoblamiento. Se aplicó para el o la prueba H de Kruskal-Wal is para varias muestras independien- 33 Hernández Sampieri, Fernández Col ado y Baptista Lucio, Metodología de la investigación. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 67 tes. Este análisis permitió corroborar si las cinco muestras de cada fase, identifi- cadas por el estadio reflexivo, presentaban rangos promedios actitudinales dife- rentes. Las fases actitudinales se consideraron como variables de contraste, mientras que el estadio de reflexión actuó como variable de agrupación. El esta- dístico utilizado por Kruskal-Wallis es la ji-cuadrada (χ2). La tercera hipótesis nula (Ho3) contrastada fue la de igualdad de distribución de los estadios reflexivos, al finalizar el semestre, entre el grupo experimental y el grupo de control con el estadístico ji cuadrada (χ2). Esta prueba permitió de- terminar si las variables categóricas definidas por el estadio reflexivo y el grupo son interdependientes. La cuarta hipótesis nula (Ho4) contrastada fue la de igualdad de perfiles de rangos promedios actitudinales entre el grupo experimental y el grupo de con- trol al final del semestre. Se pusieron a prueba cada una de las cuatro subhipóte- sis resultantes de su desdoblamiento para cada fase. Se aplicó la prueba U de Mann-Whitney como alternativa de la prueba t sobre diferencias de medias cuando no se cumplen los supuestos de normalidad y homocedasticidad o cuando el nivel de medida de las variables es ordinal. RESULTADOS ALCANZADOS La Figura 1 ilustra el desarrollo del estadio reflexivo de los estudiantes del grupo experimental conforme presentaban las sucesivas reflexiones personales a lo largo del semestre, en respuesta a los CR. En el transcurso de las cinco tomas del CR se observa un progresivo avance de los estadios reflexivos de los partici- pantes. Se detecta una paulatina disminución de los porcentajes asociados a los estadios reflexivos inferiores acompañado de un sostenible incremento de los porcentajes asociados a los estadios más avanzados. Pudo observarse que el 53.85% de los participantes del grupo experimental alcanzó el estadio reflexivo 5, con la adquisición de un pensamiento transformacional, reforzando el sentido del aprendizaje y del servicio; mientras que en el grupo de control el porcentaje que llegó al estadio 5 fue de 4.17%. Estos datos corroboran el proceso reflexivo observado en el grupo experimental a lo largo del semestre de estudio. Se observó que la reflexión intencionada consolida el desarrollo personal del estudiante manifestado en habilidades de resolución de conflictos, trabajo en equipo y liderazgo. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 68 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk La experiencia mostró que los criterios del modelo de Green, para identifi- car los estadios reflexivos, se alinearon con las observaciones obtenidas y consi- deradas como evidencias del proceso que resulta de su involucramiento en aprendizaje servicio reflexivo. Figura 1. Desarrollo del estadio reflexivo en cada toma. El análisis discriminante aplicado para corroborar la primera hipótesis gene- ró tres funciones canónicas. La primera de el as fue la única que ayudó a discri- minar el estadio reflexivo alcanzando una varianza explicada de 97.0%. El valor del lambda de Wilks (.496), sensiblemente menor que 1, indica que existe bas- tante separación entre los grupos. El valor transformado de lambda (χ2(12) = 74.259, p = .000) indica que los grupos comparados no tienen promedios iguales en las tres variables discriminantes. A su vez la matriz de estructura indicó que la variable grupo fue la de mayor ponderación (.869) en la mencionada función. Por lo tanto la variable grupo es la que más contribuye a la discriminación del estadio reflexivo. Los mejores ajustes del modelo se dieron con los individuos ubicados en los estadios reflexivos extremos. Al corroborar la segunda hipótesis y aplicar la prueba de Kruskal-Wallis a cada una de las fases actitudinales obtenidas al finalizar el semestre, agrupadas 34 Green, "Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making pro- cesses through reflection in a service learning course". Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 69 por el estadio reflexivo, se observó que los rangos promedios actitudinales difie- ren significativamente entre los individuos ubicados en los sucesivos estadios reflexivos en cada una de las cuatro fases actitudinales (χ2(4) = 34.196, p = .000), (χ2(4) = 27.340, p = .000), (χ2(4) = 34.889, p = .000) y (χ2(4) = 22.748, p = .000), por lo que se rechaza la hipótesis nula. Es decir que al finalizar el semestre exis- tieron diferencias significativas de rangos promedios actitudinales entre los par- ticipantes ubicados en los diferentes estadios de reflexión; a mayor estadio refle- xivo le corresponde mayor rango promedio actitudinal, tal como se aprecia en la Tabla 1. Rango promedio de actitudes hacia el servicio por estadio reflexivo y fases actitudina- les al final del semestre (n = 111) Estadios reflexivos 34 55.35 20 66.30 24 80.69 34 53.49 20 67.88 24 77.67 34 54.00 20 65.63 24 82.35 34 55.43 20 65.78 24 75.31 En relación con la tercera hipótesis se encontraron diferencias de distribu- ción significativas de los estadios reflexivos de los estudiantes según el grupo al que pertenecen (χ2(4) = 46.707, p = .000). Como se muestra en la Tabla 2, se observa un mayor porcentaje de individuos ubicados en estadios reflexivos su- periores en el grupo experimental y un mayor porcentaje de casos ubicados en estadios reflexivos inferiores y medios en el grupo de control. Tabla 2. Tabla de contingencia entre grupo y estadio reflexivo (n = 111) Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 70 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk La cuarta hipótesis contrastada fue la de igualdad de perfiles de rangos pro- medios actitudinales, en cada fase, entre el grupo experimental y el grupo de control al final del semestre. Aplicando la prueba U de Mann-Whitney, para dos muestras independientes, se encontraron diferencias significativas de rangos promedios actitudinales entre los grupos, en todas las fases. En la Tabla 3 se observan los mayores rangos promedios asociados al grupo experimental en cada fase actitudinal. Los niveles de significación para los mencionados rangos son menores que .05, por lo que se rechazan las subhipótesis de igualdad de rangos promedios actitudinales en cada fase. Tabla 3. Rango promedio actitudinal por grupo y fases actitudinales finales y estadísticos de Mann-Whitney (n = 116) Con el propósito de saber si los estudiantes que han avanzado más en los es- tadios reflexivos observaban mayores cambios actitudinales durante el semestre, se utilizó para todos los individuos la prueba de Kruskal Wallis a la variable diferencia definida como la diferencia entre los promedios actitudinales al final del semestre y al inicio del semestre. La variable de agrupación estuvo definida por la diferencia de estadio reflexivo entre el estadio reflexivo final y el inicial; variable que asumió valores entre 0 y 4. Para el análisis, y a efectos de integrar a todos los individuos, se supuso que los estudiantes del grupo de control partieron al inicio del semestre en el estadio reflexivo 1. La suposición se funda en que el 87.18% de los estudiantes del gru- po experimental inició en el estadio reflexivo 1 y el 12.82% en el estadio reflexi- vo 2. Esta consideración permite tener un acercamiento a la respuesta buscada. Los rangos promedios, como se muestra en la Tabla 4, asumen valores cre- cientes desde la diferencia de estadio reflexivo 0 al 4. Se observó que los rangos promedios de cambios actitudinales difieren significativamente entre los estadios reflexivos (χ2(4) = 22.966, p = .000). Los estudiantes que más avanzaron en los Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 71 estadios reflexivos, observaron mayores cambios actitudinales positivos durante Tabla 4. Rango promedio de diferencias actitudinales hacia el servicio por estadio reflexivo (n Diferencia de estadio reflexivo Si bien en ambos grupos de servicio la reflexión estuvo integrada como componente del programa, la reflexión intencionada, tal como se llevó a cabo en el grupo experimental, que aprovecha las oportunidades para enlazar las expe- riencias de servicio con los contenidos académicos, expresar expectativas y te- mores, compartir aciertos y fracasos y fortalecer el valor misional del servicio, refuerza el proceso reflexivo del estudiante. Las prácticas reflexivas de servicio permiten a los estudiantes adquirir un nuevo sentido del servicio y del aprendi- zaje enlazando los contenidos con las experiencias mientras cobran un sentido del desarrollo personal y social al contribuir con la comunidad. En el grupo de control se observó que no se tomó suficientemente en cuen- ta la pertinencia o vinculación de las prácticas con los contenidos académicos asociados al perfil profesional de los participantes. Esta realidad podría ser una de las causas por la que resulta más dificultoso instituir la reflexión intencionada en el programa del grupo, si bien los referentes manifestaron haber mantenido instancias reflexivas con los estudiantes y que explican los estadios reflexivos alcanzados al finalizar el semestre en algunos de sus integrantes. Sin embargo se ha observado en la experiencia que cuando los estudiantes se involucran en prácticas de servicio vinculadas a las prácticas profesionales, la reflexión surge más espontáneamente y resulta más motivante tanto para los alumnos como para los docentes. Los resultados reflejan que la variable grupo tuvo mayor poder discriminante sobre el estadio reflexivo que el género e incluso que la calificación promedio Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 72 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk del individuo. Esto conduce a pensar que la reflexión intencionada tiene mayor impacto sobre el desarrollo reflexivo de los estudiantes que el propio rendimien- Un aspecto relevante que los docentes deben comprender en todo programa educativo es que la orientación docente es sustancial para estimular e impulsar la reflexión de los alumnos. Si bien es cierto que algunos estudiantes son autorre- gulados y no requieren de fuerzas externas para su estimulación, otros podrían tomar decisiones erradas por carecer de la experiencia y la visión integral que poseen los docentes. En este trabajo, el investigador y los docentes involucrados motivaron continuamente el avance reflexivo de los participantes del grupo experimental, aprovechando cada vivencia para despertar respuestas reflexivas. Por momentos el trabajo se tornaba desalentador pero, tal como muestran los avances reflexivos de los estudiantes de este grupo y en adhesión con la expe- riencia de Green,el esfuerzo de los docentes logra mejores resultados. La definición de Aiken relacionada con la actitud, como una predisposición aprendida a responder ante una circunstancia o un hecho, en el marco del aprendizaje servicio, cobra su mayor significado cuando media la reflexión in- tencionada para orientar y facilitar el aprendizaje. El estudio permitió corroborar que el modelo de comportamiento de ayuda altruista de Schwartz (adoptado por Shiarel a et al.),que describe cómo las personas toman conciencia de las necesidades de los demás y en qué medida quieren ayudar a otros, se ve reforzado por la cooperación reflexiva de docentes y alumnos en un programa que ofrece las condiciones adecuadas para encontrar el sentido de la acción y del aprendizaje como es el caso del aprendizaje servicio. Estos resultados ratifican los hallazgos de Sebastian, Skelton, Hall, Assell, De Witt Mc Collum, West et al.,quienes observaron que los estudiantes reporta- ron cambios en actitudes hacia el servicio sólo cuando sostuvieron sesiones de reflexión. A resultados similares llegaron Astin et al.y Cofer. 35 Green, "Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making pro- cesses through reflection in a service learning course". 36 L. R. Aiken, Tests psicológicos y evaluación (México: Prentice Hal Hispanoamericana, 1996), 230. 37 Shiarella et al., "Development and construct validity of scores on the community service attitudes scale". 38 J. G. Sebastian, J. Skelton, L. A. Hal , R. A. Assel , B. De Witt Mc Col um, K. P. West, et al., "Interdisciplinary service-learning: A model for community partnership", en Service-learning in health profession education: Case studies from the health professions schools in service to the nation program, ed. S. D. Seifer, K. Connors y T. Seifer, 1-11 (San Francisco, CA, EE. UU.: Community Campus Partnerships for Health, 2002). 39 Astin et al., How service learning af ects students. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 73 Las conclusiones del estudio concebidas a partir de los resultados de la inves- tigación y del marco teórico-conceptual fueron las que se detal an a continua- Las prácticas de servicio comunitario, donde la reflexión asume un rol pre- ponderante al consolidar los contenidos mediante las experiencias y el cumpli- miento de la misión institucional, impactan más sobre la actitud en pro del ser- vicio a la comunidad que aquel as prácticas que carecen de reflexión intenciona- La prueba de Kruskal-Wallis aplicada a la variable diferencia permite inducir que los estudiantes que más avanzan en los estadios reflexivos observan mayo- res cambios actitudinales durante el semestre. Los valores actitudinales de los participantes de servicio comunitario son mayores conforme se ubican en esta- dios reflexivos más avanzados. A su vez, los resultados de la prueba ji-cuadrada muestran el efecto significativo de las reflexiones intencionadas del programa sobre los avances de los estadios reflexivos de los estudiantes y, por consiguien- te, sobre el proceso de darle sentido a su aprendizaje. Las observaciones efectuadas en el grupo experimental muestran claras evi- dencias de que cuando los estudiantes pueden poner en práctica los conocimien- tos adquiridos en su carrera y existen instancias para discutir y reflexionar acerca de el o, muestran más entusiasmo y mejor disposición para servir. Los resultados encontrados al corroborar la primera y tercera hipótesis muestran que la reflexión intencionada, entre alumnos y docentes, despierta y motiva el proceso reflexivo de los estudiantes. En concordancia con Green, las observaciones efectuadas confirman que este proceso promueve el sentido de las acciones y del aprendizaje anclado en las experiencias de servicio eficaces para la comunidad. Cuando el estudiante comprende que su intervención genera cambios sociales y personales, desarrolla mayor aprecio por lo que hace; pero para ello la reflexión cumple un rol elemental. La reflexión intencionada en aprendizaje servicio impulsa el desarrollo refle- xivo de los participantes con la asimilación de un nuevo sentido del servicio y del aprendizaje y provee el escenario para enlazar las experiencias de servicio 40 Cofer, Service-learning: Does it affect attitudes, grades, and attendance of students who participate? 41 Green, "Service-reflection-learning: An action research study of the meaning-making pro- cesses through reflection in a service learning course". Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 74 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk con los contenidos académicos mientras los estudiantes reconocen su desarrollo personal y social al contribuir con la comunidad. La reflexión intencionada en aprendizaje servicio facilita y aprovecha las oportunidades para afianzar la cooperación estudiante-docente enmarcada en la misión institucional. La reflexión intencionada en programas de servicio apoya y consolida el desarrollo personal del estudiante manifestado en habilidades tales como la resolución de conflictos, el trabajo en equipo y el liderazgo. Astin y Sax, Ngai,Quezada y Christopherson y Soukup hal aron resultados similares en relación con la participación en aprendizaje servicio. Sin embargo, la reflexión intencionada facilita e impulsa este desarrollo. El proceso reflexivo promueve el sentido de las acciones, y del aprendizaje, anclado en las experiencias de servicio eficaces para la comunidad. Cuando el estudiante comprende, a partir del ciclo de acción y reflexión, que su interven- ción genera cambios sociales y personales, desarrolla mayor aprecio por lo que Las prácticas de servicio pertinentes proveen un vínculo que facilita la inter- acción entre la reflexión y el aprendizaje en el aprendizaje servicio y ubica los contenidos en un contexto más significativo. Cuando los estudiantes tienen la oportunidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos en su carrera, y existen instancias para discutir y reflexionar acerca de el o, muestran más entu- siasmo y mejor disposición para servir. La reflexión surge más espontáneamente y resulta más motivante tanto para los alumnos como para los docentes. Cuando los docentes orientan las reflexiones y refuerzan los contenidos al enlazarlos con las experiencias, éstas cobran sentido y motivan la continuidad del crecimiento tanto académico como humanitario. La cooperación docente- alumno alcanza su mayor expresión en el descubrimiento conjunto de las accio- 42 A. W. Astin y L. J. Sax, "How undergraduates are affected by service participation", Journal of Col ege Student Development 39, nº 3 (1998): 251-263. 43 S. S. Ngai, "Service-learning, personal development and social commitment: A case study of university students in Hong Kong", Adolescence 41, nº 161 (2006): 165-176. 44 R. L. Quezada y R. W. Christopherson, "Adventure-based service learning: University stu- dents' self-reflection accounts of service with children", Journal of Experiential Education 28, nº 45 P. A. Soukup, Assessing service-learning in a communication curriculum (1999, Documento presen- tado en la reunión anual No 85 de la National Communication Association, Chicago, IL). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 Acción y reflexión… 75 nes que pueden ejecutarse para causar un impacto significativo en la vida de las personas beneficiadas. La reflexión intencionada orientada por los docentes disipa los temores ge- nerados por lo nuevo o desconocido, promueve una visión personalizada de los problemas que afectan a la humanidad e incrementa el interés de los alumnos por las vidas de las personas percibiendo un nuevo enfoque del servicio y de lo que representa el servicio para la comunidad, para la institución y para su propio Las prácticas de servicio comunitario, donde la reflexión asume un rol pre- ponderante, impactan mayormente sobre la actitud en pro del servicio a la co- munidad que aquel as prácticas que carecen de reflexión intencionada. Las actitudes de los participantes de servicio comunitario mejoran conforme avanzan en los estadios reflexivos. A su vez las reflexiones intencionadas tienen un efecto significativo sobre los avances de los estadios reflexivos de los estu- diantes y, por consiguiente, sobre el proceso de darle sentido a la acción y a su aprendizaje. La reflexión intencionada promueve el desarrollo reflexivo de los participantes y, consecuentemente, una actitud pro servicio a la comunidad al desencadenar el proceso de encontrar el sentido a las acciones y al aprendizaje y realimentar el ciclo de acción y reflexión, lo que a su vez refuerza las actitudes RECOMENDACIONES PARA FUTURAS INVESTIGACIONES Las recomendaciones que surgen del estudio incluyen: 1. Considerar la variable pertinencia de las prácticas de servicio en estudios futuros evaluando su efecto sobre el aprendizaje significativo y sobre la forma- ción de la actitud hacia el servicio. 2. Evaluar los efectos del aprendizaje servicio sobre el aprendizaje significati- vo de los participantes y considerar el factor experiencia previa como una varia- ble que podría contribuir en la explicación de los resultados. 3. Construir un instrumento actitudinal adaptado al aprendizaje servicio ab- negado, reflexivo y cristiano que permita detectar y valorar los aspectos del pro- grama que impulsen los mejores efectos sobre los estudiantes, sobre la comuni- dad y sobre la vida institucional. 4. Diseñar una metodología que permita prevenir un posible aprendizaje de los participantes al aplicar el instrumento como pretest y postest. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 76 Marisa Tumino y Víctor Korniejczuk 5. Iniciar estudios que investiguen la interdependencia o asociación entre las actitudes y comportamientos hacia el servicio percibidos en los docentes y men- tores con los percibidos en los estudiantes. Este estudio tendría el propósito de evaluar el impacto del involucramiento y la orientación reflexiva del docente en las prácticas de servicio sobre las actitudes de los estudiantes hacia el servicio a 6. Estudiar la interrelación entre la cooperación docente-alumno en un pro- grama de aprendizaje servicio reflexivo y participativo, y la permanencia de los estudiantes en la institución educativa. 7. Estudiar la interrelación entre el impacto de un programa de aprendizaje servicio percibido por las personas beneficiadas de la comunidad y el percibido por los participantes del programa de servicio. 8. Evaluar el impacto del aprendizaje servicio reflexivo sobre la abnegación y la vida espiritual de los participantes. El estudio permitiría conocer algunas de las dimensiones de la personalidad que puedan ser influenciadas por un progra- ma de servicio a la comunidad, como una forma de contribuir al cuerpo de co- nocimientos en esta línea de investigación. Universidad Adventista del Plata Dirección: 25 de Mayo 99 (3103) Libertador San Martín E-mail: evaluacionsecu@uap.edu.ar Víctor Korniejczuk Universidad de Montemorelos E-mail: vkorniej@um.edu.mx Recibido: 11 de enero de 2012 Aceptado: 28 de junio de 2012 Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 53-76 ¿POR QUÉ DIFERENTES CIENTÍFICOS INTERPRETAN
LA REALIDAD DE MANERA DIFERENTE?
Humberto M. Rasi
Resumen

La respuesta a la pregunta del título se ofrece en tres niveles. A veces las diferencias se deben a las limitaciones del equipo empleado, deficiencias en el muestreo o preferencias en la interpreta- ción de los datos. Otras veces se deben a que los investigadores operan en base a paradigmas diferentes. Por último, los desacuerdos pueden atribuirse a una diferencia de cosmovisión; en tales casos, la causa no es de índole científica sino filosófica y responde a las presuposiciones del investigador. El ensayo contrasta la cosmovisión bíblico-cristiana, tal como la entienden los adventistas, con la humanista secular y se exploran sus implicaciones.
Palabras clave: ciencia – investigación – interpretación – paradigma - cosmovisión
Summary
The answer to the question posed in the title is offered at three levels. At times the differences are due to the limitations of the equipment employed, deficiencies in the samples used, or bias in the interpretation of the data. At other times, the key factor is the paradigm on which the research is based. Final y, disagreements can be caused by worldview differences; in such cases the cause is not scientific but philosophical in nature and can be attributed to the different presuppositions of the researchers. The essay contrasts the biblical-Christian worldview, as understood by Seventh-day Adventists, and secular humanism, exploring their implications.
Key words: science – research – interpretation – paradigm – worldview
"La ciencia no conduce a la certeza. Sus conclusiones son siempre incompletas, provisorias y sujetas a revisiones". – Ian G. Barbour Se da por sentado que las personas con formación universitaria que dedican su vida profesional a la ciencia abordan el estudio de algún fenómeno de la natu- raleza con una actitud imparcial. Valiéndose de equipos sofisticados, realizan observaciones cuidadosas, efectúan experimentos, elaboran hipótesis, propo- nen teorías y llegan a conclusiones objetivas en sus respectivas especialidades. 1 Ian G. Barbour, Religion in the Age of Science: The Gif ord Lectures, (1989-1991) (San Francisco: Harper & Row, 1990), 1: 35. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 78 Humberto M. Rasi Sin embargo, otros científicos, empleando equipos técnicos semejantes y es- tudiando el mismo aspecto del mundo natural, pueden llegar y, con frecuencia, llegan a conclusiones diferentes. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta a esta pre- gunta puede presentarse en tres niveles. DIFERENCIAS DE INTERPRETACIÓN Algunas de las razones por las cuales los científicos llegan a diferentes con- clusiones en su investigación están relacionadas con la amplitud y la confiabili- dad de las muestras obtenidas, la validez del diseño de los experimentos realiza- dos, la precisión de los instrumentos empleados, o simplemente el error hu- mano. Estos factores, por lo general, pueden ser corregidos cuando otros cien- tíficos conocen los resultados del estudio, examinan los datos y los procedimien- tos empleados, intentan replicar las observaciones o los experimentos, y final- mente determinan cuáles de las conclusiones o los descubrimientos están favo- recidos por el peso de la evidencia. Este detal ado procedimiento es lo que hace que las ciencias sean una de las actividades humanas más interesantes. En marzo de 1989, dos científicos reconocidos –Martin Fleischmann y Stan- ley Pons—anunciaron que habían producido fisión nuclear a temperatura am- biental, utilizando agua pesada y un electrodo de paladio. La reacción de la co- munidad científica internacional fue inmediata, porque las ventajas financieras de producir energía a muy bajo costo son enormes. Durante los años subsi- guientes se realizaron experimentos semejantes en varios países, se convocaron conferencias sobre el tema y hasta se establecieron centros de investigación con subsidios sustanciales. Sin embargo, la enorme mayoría de los científicos involu- crados no pudieron reproducir los resultados originales y, en consecuencia, han l egado a la conclusión de que la evidencia no sustenta las declaraciones de Fleischmann y Pons.
DIFERENTES PARADIGMAS Otra razón importante por la que hay desacuerdos entre científicos que estudian un fenómeno específico es que investigan en base a diferentes paradigmas. Esta idea, propuesta por Thomas S. Kuhn, sugiere que la ciencia 2 Véase, por ejemplo, Fred Nadis, Undead Science: Science Studies and the Afterlife of Cold Fusion (New Brunswick, New Jersey: Rutgers University Press, 2002) o Hideo Kozima, The Science of the Cold Fusion Phenomenon (Oxford: Elsevier Ltd., 2006). 3 Véase Thomas S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions (Chicago: University of Chicago Press, 1962, 1970, 1996). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 ¿Por qué diferentes científicos interpretan la realidad… 79 no constituye una actividad empíricamente autónoma y objetiva, sino una empresa colectiva influida por factores histórico-sociales. Durante los períodos de "ciencia normal", argumenta Kuhn, la comunidad científica actúa siguiendo un modelo o paradigma generalmente aceptado. Sin embargo, al irse acumulando más resultados que no encajan dentro de ese modelo, ocurre un "cambio de paradigma". A partir de entonces un nuevo consenso o paradigma provee las presuposiciones y el modelo para entender el mundo natural y l evar a cabo investigaciones científicas. Kuhn ofrece como ejemplo el cambio de paradigma que ocurrió en el siglo XVI cuando la concepción geocéntrica del universo sostenida por Ptolomeo fue reemplazada por el modelo heliocéntrico del sistema solar propuesto por Copérnico. Otro cambio de paradigma significativo aconteció en la década de 1960 cuando el peso de la evidencia confirmó las ideas que Alfred Wegener (1880- 1930) había planteado acerca del movimiento de los continentes. Hasta enton- ces se había pensado que las masas continentales de nuestro planeta estaban fijas y que habían estado conectadas por puentes terrestres que luego se habrían sumergido. En una conferencia presentada en 1912 Wegener propuso que los continentes habían formado parte de un supercontinente (al que denominó Pangea) y que luego se habrían ido separando paulatinamente. En 1915 Wege- ner publicó esta teoría en un libro sobre el origen de los continentes y los océa- nos. Durante varias décadas los geólogos destacados rechazaron su teoría de la deriva continental debido en parte a la inercia intelectual y, especialmente, por la falta de evidencias concretas que la sustentaran y un mecanismo que la explicara. Sin embargo, al irse acumulando más datos favorables, la teoría de que los con- tinentes se han ido separando fue aceptada como válida y hoy es el paradigma dentro del cual operan ciencias como la geología, la geofísica, la oceanografía y la paleontología. El debate actual sobre el cambio climático ofrece otro ejemplo de un desacuerdo basado en paradigmas diferentes. Durante los últimos años numerosos científicos han venido analizando datos que sugieren un aumento paulatino en la temperatura de nuestro planeta. Las proyecciones en modelos computarizados indican que si el calentamiento de la atmósfera continúa por varios años al ritmo actual, la humanidad enfrentaría una catástrofe irreversible. Sin embargo, los científicos están en desacuerdo sobre la causa principal de este fenómeno; de ahí el conflicto entre paradigmas. Un grupo cree que este aumento de la temperatura se debe a ciclos climáticos naturales, que ocurren independientemente de la actividad humana. Los científicos que emplean este paradigma enfatizan la correlación entre los ciclos solares y la temperatura de nuestro planeta. Otro grupo cree que la actividad humana es principalmente Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 80 Humberto M. Rasi responsable por el aumento de la temperatura. Los científicos que utilizan este paradigma buscan una correlación entre las emisiones de carbón y otras sustancias y los índices de cambio climático. Es claro que las implicaciones éticas, económicas y políticas de este debate y su resolución complican este discutido tema. Sin embargo, una vez que se resuelva la controversia habría un cambio de paradigma, acompañado de estrictos reglamentos gubernamentales e importantes acuerdos internacionales con respecto a los efluentes y a la contaminación ambiental. A un nivel más fundamental, las discrepancias entre científicos en diversas disciplinas pueden atribuirse a las presuposiciones con que interpretan el origen del mundo natural y las leyes que rigen su funcionamiento. ¿Existe o no un Ser Supremo que diseñó, creó y sostiene el universo y sus criaturas? Este debate ha ido creciendo en intensidad desde el siglo XIX, especialmente después que Charles Darwin publicó su libro On the Origin of Species en 1859. ¿Por qué cientí- ficos igualmente capaces y honestos disienten en cuanto a la respuesta a esta pregunta fundamental? Y, sobre todo, ¿es esta una cuestión que puede resolver- se utilizando el método científico? Estas interrogantes nos llevan a considerar el concepto de cosmovisión.
LA COSMOVISIÓN Y SUS IMPLICACIONES Todos los seres humanos, incluyendo los científicos, elaboran una cosmovisión con la cual comprenden, interpretan y explican la realidad. Puesto que todos queremos entender el significado de nuestras experiencias, nuestra cosmovisión personal actúa como un mapa mental que nos orienta en nuestras decisiones y acciones.Nadie necesita obtener un título en filosofía para poseer una cosmovisión. Incluso los científicos no pueden estudiar un objeto, un organismo o un fenómeno natural con una actitud absolutamente objetiva; 4 Hay grupos de disciplinas científicas que tienden a actuar dentro de un paradigma comparti- do, que Thomas Kuhn llama una "matriz disciplinaria" en la postdata de la edición de 1970 de su libro. Consideremos las presuposiciones, los métodos y las preguntas que guían las in- vestigaciones que son comunes, por ejemplo, a las ciencias históricas (arqueología, geología, paleontología), las ciencias cósmicas (astronomía, astrofísica, ciencia espacial), las experimen- tales (biología, física, química) o las de la conducta (psicología, psiquiatría, sociología). 5 Véase Roy A. Clouser, The Myth of Religious Neutrality: An Essay on the Hidden Role of Religious Belief in Theories, ed. rev. (Notre Dame, Indiana: University of Notre Dame Press, 2005). 6 Véase David K. Naugle, Worldview: The History of A Concept (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publ. Co., 2002). 7 Véase Nancy Pearcey, Total Truth: Liberating Christianity from Its Cultural Captivity (Wheaton, Illinois: Crossway Books, 2004). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 ¿Por qué diferentes científicos interpretan la realidad… 81 todos abordan sus investigaciones basándose en ciertas presuposiciones acerca del universo y la vida, es decir, en base a su cosmovisión. Nuestra cosmovisión individual se va formando durante la adolescencia y madura a comienzos de la vida adulta. Al principio es el resultado de varias in- fluencias, incluyendo la familia, los estudios, la religión, lo que nos informan los medios de comunicación y la cultura circundante. A lo largo de la vida seguimos ajustando nuestra cosmovisión, respondiendo a nueva información y a nuevas A un nivel básico, toda cosmovisión responde a cuatro preguntas:¿Quién soy? – El origen, la naturaleza y el propósito de los seres humanos.
¿Dónde estoy? – La naturaleza y la extensión de la realidad que me rodea.
¿Qué anda mal? – La causa de la injusticia, el sufrimiento, el mal y la muer-
¿Cuál es la solución? – La manera de vencer estos obstáculos y lograr satis-
facción y bienestar en la vida. Es posible extender esta lista de preguntas básicas que nos hacemos los seres humanos. Nuestra cosmovisión provee el fundamento para nuestros valores y se refleja en nuestras decisiones y conducta. Influye, por ejemplo, sobre lo que escogemos como nuestra vocación o profesión, la manera en que nos relacio- namos con otros seres humanos, el modo en que empleamos nuestros recursos financieros, la forma en que utilizamos la tecnología, nuestra actitud hacia el ambiente natural, e incluso nuestras decisiones socio-políticas en cuanto a la justicia, la libertad y la paz. Las respuestas que damos a las cuatro preguntas básicas mencionadas ante- riormente pueden presentarse en un relato que integra conceptos tales como 8 Michael Polanyi abordó estos temas en sus libros Personal Knowlege: Toward a Post-Critical Philosophy (Chicago; University of Chicago Press, 1958, 1962) y The Tacit Dimension (Garden City, New York: Doubleday, 1966). 9 Véase Brian J. Walsh y Richard Middleton, The Transforming Vision: Shaping a Christian World View (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1984). 10 En su libro The Universe Next Door: A Basic Worldview Catalogue, 3ª ed. (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1997), James W. Sire sugiere siete preguntas relacionadas con una cosmovisión: ¿Cuál es la realidad fundamental? ¿Cuál es la naturaleza de la realidad externa? ¿Qué es un ser humano? ¿Qué le sucede a una persona cuando muere? ¿Cómo es posible conocer algo? ¿Cómo podemos decidir entre lo correcto y lo incorrecto? ¿Cuál es el signifi- cado de la historia humana? Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 82 Humberto M. Rasi origen, propósito, significado y destino. Imaginemos cómo dos científicos igualmente calificados pero con diferentes cosmovisiones ―un cristiano que cree en la Biblia y un evolucionista neo-darwiniano— estructurarían este relato fundamental desde su perspectiva individual. Vale la pena señalar que el impacto de la cosmovisión de un científico sobre las preguntas que guían sus investiga- ciones, los métodos que emplea, las teorías que formula y las conclusiones a las que llega es mucho más significativo en las ciencias históricas o cósmicas que en las experimentales o matemáticas. COSMOVISIONES PRINCIPALES En la actualidad nuestros contemporáneos tienen a su disposición tres cos- movisiones principales, que pueden resumirse de esta manera: Teísmo: Afirma la existencia de un Dios personal, Creador y Soberano del universo. Este Ser Supremo es diferente de su creación, pero actúa en su fun- Panteísmo: Identifica a una deidad impersonal con las fuerzas y operaciones de la naturaleza. Todo lo que existe forma parte de lo divino. Naturalismo: Sostiene que la realidad consiste en el universo material, el cual opera según leyes naturales, y nada más. Es bien sabido que la ciencia moderna surgió en el mundo occidental duran- te los siglos XV al XVII en el contexto de una cultura teísta, que era mayorita- riamente cristiana.Pensadores y científicos en varias disciplinas –Copérnico, Galileo, Kepler, Pascal, Boyle, Newton, Halley y otros— creían en el Dios Creador que había establecido las leyes universales del mundo natural, las cuales podían descubrirse y aplicarse para beneficio de la humanidad. Por contraste, las culturas en que predominaba el panteísmo no eran favorables a la investigación 11 En el pasado existían otras cosmovisiones, tales como el dualismo, el deísmo o el politeísmo. En la práctica, muchos de nuestros contemporáneos en el mundo occidental viven en base a una mezcla de creencias: vestigios de la moralidad cristiana unidas a conceptos de la Nueva Era y del naturalismo científico. 12 Véase, por ejemplo, Rodney Stark, The Victory of Reason: How Christianity Led to Freedom, Capi- talism, and Western Success (New York: Random House, 2005); y Alfred North Whitehead, Science in the Modern World (New York: Macmil an, 1925), quien declara que los investigadores medievales insistían en "la racionalidad de Dios, concebido con la energía personal de Jeho- vá y la racionalidad de un filósofo griego. Cada detal e estaba supervisado y ordenado: la in- vestigación de la naturaleza solo podía resultar en una vindicación de la fe en la racionali- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 ¿Por qué diferentes científicos interpretan la realidad… 83 y la experimentación científica porque la naturaleza era considerada divina y, por lo tanto, sagrada.
En años recientes algunos pensadores han procurado establecer conexiones entre estas tres cosmovisiones básicas. La evolución teísta, por ejemplo, intenta integrar el cristianismo con el naturalismo, proponiendo que Dios actúa en el mundo mediante el proceso de la evolución. El neo-panteísmo, por su parte, intenta vincular el materialismo científico con la mística religiosa. CONTRASTES ENTRE LAS COSMOVISIONES Durante los últimos 150 años la comunidad científica se ha ido separando gradualmente de sus raíces bíblico-cristianas y creacionistas, asumiendo una cosmovisión naturalista, que descarta toda intervención sobrenatural o significa- do trascendente. Dentro de este marco de referencia es donde, de manera gene- ralizada, se enseñan las ciencias, se realizan investigaciones y se rechazan o acep- tan los artículos que se publican en las revistas científicas. La expresión más popularizada de esta cosmovisión es el humanismo secular.
El contraste entre los conceptos básicos del cristianismo bíblico y el huma- nismo secular ―como representantes del teísmo y el naturalismo, respectiva- mente― puede resumirse de la siguiente manera: Concepto clave
Cristianismo bíblico
Humanismo secular
Realidad fundamental Un Dios trascendente que La materia y la energía.
actúa en el universo y que puede ser conocido por los seres humanos a través de su autorrevelación. Origen del universo y
Creados por Dios con el El universo es eterno o de la vida
poder de su palabra para comenzó como resultado operar según leyes de de una explosión cósmica causa y efecto en un sis- y opera como un sistema 13 Además, los dioses impredecibles de las culturas paganas no podían ofrecer la relación de causa-efecto que es esencial para las ciencias. Ver Ariel A. Roth, La ciencia descubre a Dios: Siete argumentos a favor del Diseño Inteligente (Madrid: Safeliz, 2009). 14 En The Tao of Physics: An Exploration of the Paral els between Modern Physics and Eastern Mysticism (1975), Fritjof Capra afirma que la física y la metafísica están interconectadas. 15 Paul Kurtz (nacido en 1925) es en la actualidad el más destacado portavoz estadounidense de esta perspectiva a través de sus libros, incluyendo A Secular Humanist Declaration (1980) y In Defense of Secular Humanism (1983), y como editor de Humanist Manifestos I and II (1984). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 84 Humberto M. Rasi Concepto clave
Cristianismo bíblico
Humanismo secular
tema que él sostiene y en cerrado de causa y efecto. el cual actúa libremente. La vida surgió de la mate- ria como resultado del azar y las leyes naturales. Maneras de conocer la Mediante la autorevela-
Mediante la razón y la ción de Dios en la Biblia y intuición humana, actuan- especialmente en la per- do y confirmada por el sona de Jesucristo. Dios método científico. Para también comunica la otros la verdad, si es que verdad, mediante la con- existe, está más allá del ciencia y la razón, ilumi- alcance humano. En reali- nadas y guiadas por el dad, el conocimiento y la Espíritu Santo. La natura- verdad dependen de la leza ofrece indicios del época y el contexto cultu- poder creador de Dios, pero debe ser interpretada desde la perspectiva de la revelación bíblica. Origen y naturaleza de Seres físico-mentales-
El ser humano es mera- los seres humanos
espirituales, creados per- mente otro tipo de orga- fectos a imagen de Dios, nismo viviente que llegó a capaces de decisiones existir como resultado de morales libres, que ahora un largo proceso evolu- se encuentran en condi- cionario espontáneo. La historia humana
Una secuencia de eventos Impredecible y sin objeti- guiados por decisiones vo conocido o plan maes- humanas libres, pero tro, guiada por decisiones supervisada por Dios, humanas y por fuerzas quien actúa en cumpli- naturales que no podemos miento de un plan maes- comprender ni controlar. tro para el bien último de Fundamento de las
El carácter inmutable de La opinión mayoritaria, normas morales
Dios (misericordioso y las costumbres de la épo- justo), revelado en la vida ca, las tradiciones cultura- de Jesucristo y en la Bi- les, las circunstancias particulares o una combi- nación de estos factores. El principal problema
Nuestra rebelión cons- Ignorancia del verdadero ciente contra Dios y sus potencial humano; malas principios; el intento de leyes; gobierno incompe- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 ¿Por qué diferentes científicos interpretan la realidad… 85 Concepto clave
Cristianismo bíblico
Humanismo secular
entronizar al ser humano tente o corrupto; falta de autónomo; como resulta- educación y cooperación; do, desfiguración de la una misteriosa falla moral imagen de Dios en el ser de la naturaleza humana, humano, sufrimiento entre otros defectos y universal y la muerte. Solución del principal
Un renacimiento espiri- Mejor educación, más problema humano
tual: confianza en el per- apoyo a la ciencia, progre- dón y el poder transfor- so tecnológico, leyes mador de Jesucristo, que justas, gobierno compe- conduce a una obediencia tente y honesto, mayor a Dios motivada por el comprensión y coopera- amor, a la paz interior, a la ción humana, mejor cui- autorrealización y a rela- dado del ambiente natural, ciones sociales armonio- entre otros factores. La muerte
Un paréntesis en estado El fin último de la exis- inconsciente hasta el tencia humana en todas juicio final de Dios. sus dimensiones. (Otros cristianos: ingreso en otro estado conscien- Destino final de la
Seres transformados que La nada y el olvido. existencia humana
existirán para siempre en una Tierra renovada y un universo perfecto o, para los que rechazan la gracia de Dios, la aniquilación eterna (otros cristianos: castigo eterno). EL RELATO BÁSICO DE LA COSMOVISIÓN BÍBLICA La existencia de Dios y su posible actuación como creador del universo y la vida son, por definición, cuestiones que exceden al alcance y la capacidad de la ciencia empírica. La respuesta a este tipo de preguntas se basa en presuposicio- nes indemostrables y en evidencias que pueden ser o no ser satisfactorias para científicos igualmente competentes. Sin embargo, estas respuestas influyen so- bre la elaboración de hipótesis y la interpretación de los datos en diversas activi- dades e investigaciones científicas. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 86 Humberto M. Rasi Desde los comienzos de la ciencia moderna, muchos científicos cristianos han realizado su labor con la premisa de que el Creador del universo y la vida es el mismo Dios que se ha comunicado con los seres humanos a través de la Bi- blia. Este libro inspirado ofrece una cosmovisión y propone un suprarrelato que, interpretado por los cristianos adventistas, incluye siete eventos en la histo- ria del universo: Creación en el cielo. En algún momento del remoto pasado, Dios crea un
universo perfecto y lo puebla con habitantes inteligentes y libres. Rebelión en el cielo. Un ser destacado se rebela contra Dios y sus princi-
pios y, después de un grave conflicto, es expulsado junto con sus aliados. Creación en la Tierra. Durante seis días en un pasado reciente, Dios acon-
diciona este planeta y crea la vida vegetal y animal, incluyendo la primera pareja de seres humanos dotados de libre albedrío. Caída en la Tierra. Tentados por el rebelde, el primer hombre y su mujer
desobedecen al Creador, y todo el planeta y la vida sufren las consecuencias, incluyendo posteriormente un catastrófico diluvio global. Redención. Jesucristo, el Creador, viene al mundo y se encarna para resca-
tar a la humanidad caída, ofrecerle salvación gratuita mediante su sacrificio en la cruz y concederle la posibilidad de vivir una vida transformada en armonía con él y los otros seres humanos. Segunda venida. En un momento futuro que Dios conoce, Jesucristo re-
gresa desde el cielo en gloria, cumpliendo su promesa, y concede vida eterna a todos los que aceptan su perdón y salvación. Consumación. Al final de un milenio con los redimidos en el cielo, Jesucris-
to regresa para ejecutar el juicio final, eliminar el mal para siempre y restaurar la creación entera a su perfección original, que durará por la eternidad. La cosmovisión bíblica y su suprarrelato son atractivos porque proponen respuestas coherentes a las interrogantes fundamentales de los seres humanos acerca de su origen, naturaleza, propósito y destino. A la vez, ofrecen explica- ciones satisfactorias a lo que aprendemos, descubrimos y experimentamos en la vida real, confiriendo significado y una esperanza trascendente a los más pro- fundos anhelos del ser humano. Con todo, la cosmovisión cristiana está siempre Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87 ¿Por qué diferentes científicos interpretan la realidad… 87 en desarrollo, bajo la influencia del Espíritu Santo, porque nuestra comprensión de la revelación de Dios es siempre limitada y progresiva.
Como hemos visto, científicos igualmente calificados pueden llegar a dife- rentes conclusiones debido a factores metodológicos, a realizar investigaciones con paradigmas diferentes o a las cosmovisiones contrastantes que han acepta- do. Sin embargo, los científicos cristianos que realizan investigaciones basados en una cosmovisión bíblica pueden colaborar con otros científicos que no com- parten sus presuposiciones y realizar juntos descubrimientos significativos y llegar a conclusiones válidas. Los científicos que aceptan el relato bíblico como verdadero y confiable tienen a su disposición otras pistas que el Creador ha comunicado en la Biblia, las cuales pueden sugerir preguntas para la investiga- ción y generar hipótesis, explicaciones y descubrimientos.
Humberto M. Rasi Dirección: 25978 Brookmere Avenue Loma Linda, California 92354 E-mail: h.rasi@roadrunner.com Recibido: 24 de febrero de 2012 Aceptado: 28 de junio de 2012 16 Véase Steve Wilkens y Mark L. Sanford, Hidden Worldviews: Eight Cultural Stories That Shape Our Lives (Downers Grove, Illinois: IVP Academic, 2009). 17 Véase Leonard Brand, Fe, razón y la historia de la Tierra: Un paradigma de los orígenes de la Tierra y la vida mediante un diseño inteligente (Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina: Editorial Universidad Adventista del Plata/Editorial Universitaria Iberoamericana Adventus, 2011). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 77-87



Novedad editorial
Fe, razón y la historia
de la Tierra
Autor: Leonard Brand
Sobre la obra
Fe, razón y la historia de la Tierra presenta el argumento de Leonard Brand para un pensamiento constructivo sobre los orígenes y la historia de la tierra en el contexto bíblico, mostrando a los lectores cómo analizar los datos científicos disponibles y abordar los problemas no resueltos. En esta paciente explicación de la misión de la ciencia, el autor modela su convicción de que "por sobre todo, es esencial que nos tratemos unos a otros con respeto, aún cuando se difiera en cuestiones fundamentales". La edición original de esta obra (1997) fue uno de los primeros libros sobre esta temática escrito desde la perspectiva de un experimentado investigador cien- tífico. Gracias a su carrera como biólogo, paleontólogo y profesor, Brand trae a este muy bien ilustrado libro una rica variedad de ejemplos científicos Esta presentación bien pensada y rigurosa convierte a esta obra maestra de Brand en un recurso muy provechoso tanto como un texto básico universi- tario como un tratado fácilmente accesible para el público en general de un nivel básico de educación. ¿Pueden los creacionistas ser buenos científicos? ISBN: 978-987-1378-19-7
*Ventas online: www.uap.edu.ar (Publicaciones)
LA IDENTIDAD BOLIVIANA COMO CONSCIENCIA DE UNA
CRISIS HISTÓRICA: ENTRE EL POPULISMO AUTORITARIO
Y LA PRESERVACIÓN DE VALORES ANCESTRALES
Hugo Celso Felipe Mansilla
Resumen

Bolivia ─como muchas naciones en el Tercer Mundo─ está cada vez más inmersa en el universo globalizado contemporáneo, cuyos productos, valores y hasta tonterías va adoptando de modo inexorable. En este contexto no resulta fácil distinguir un paradigma propio y genuino de desa- rrol o de un modelo externo, imitado a partir de los países occidentales más importantes. El discurso del indigenismo y las prácticas del populismo sirven a menudo como ideologías com- pensatorias para encubrir pautas autoritarias en el campo político y en la vida cotidiana.
Palabras clave: Bolivia – comunitarismo – identidad - ideologías indigenistas – populismo
Summary
Bolivia ─like many countries in the Third World─ is increasingly immersed into the contempo- rary globalization process, whose products, values and even fol ies have been adopted by the Bolivian society in an inexorable manner. In this context it is rather difficult to discern an own and genuine development paradigm from a foreign model (taken from the most important western countries). As compensatory ideologies, the indigenous discourse and the populist practices frequently have the function of concealing authoritarian patterns in the political field and in daily life.
Key words: Bolivia – communitarism – identity – indigenous –ideologies - populism
SITUACIÓN BÁSICA Como en numerosos países del Tercer Mundo, en Bolivia el tema de la identi- dad colectivaestá signado por la existencia de varios conflictos trabados entre (1) La polémica entre la preservación de lo tradicional y ancestral, por un la- do, y la adopción de lo moderno y occidental, por otro; 1 Cf. los trabajos que no han perdido vigencia: Jorge Larraín Ibáñez, Modernización, razón e identidad en América Latina (Santiago de Chile: Andrés Bel o, 1996); Daniel Innerarity, "¿Quiénes somos nosotros? Preliminares para una política de la identidad". Revista de Estudios Políticos 113, (2001): 225-236. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 90 Hugo Celso Felipe Mansilla (2) la controversia entre valores indigenistas y normativas universalistas; (3) la hostilidad entre una élite urbana convencionalmente privilegiada y dila- tados sectores indígenas rurales (que combaten una discriminación secular); (4) la pugna entre regiones geográficas que encarnan, sobre todo en el imagi- nario popular, distintas culturas de vida; y (5) la contienda entre diferentes comunidades étnico-culturales por recursos materiales cada más escasos y, simultáneamente, por la ampliación de los espa- cios de hegemonía política. La discusión sobre la identidad nacional configuró durante largo tiempo una temática estrictamente académica, pero hoy en día ha ganado una considerable actualidad mediática e importancia política.La opinión pública boliviana expe- rimenta ahora, a comienzos del siglo XXI, un fuerte debate entre los que quie- ren renovar y restablecer la presunta armonía social, cultural y económica de las civilizaciones indígenas de la época prehispánica y aquél os que se adscriben a la pluralidad, modificada incesantemente, de normativas y valores de orientación del mundo globalizado. En los últimos 20 años esta controversia ha servido para resaltar y contrastar entre sí las distintas identidades histórico-culturales de al menos cuatro grandes sectores: (a) las culturas indígenas, que ahora revindican su proveniencia precolombina y que aun conforman dilatadas comunidades rurales y semi-rurales en el Occidente boliviano, tanto en el Altiplano como en los val es mesotérmicos (quechuas y aymaras); (b) las variadas etnias de la re- gión amazónica en el Noreste boliviano, cada una de el as con una población muy reducida; (c) las comunidades indígenas del Chaco sudoriental; y (d) la po- blación mestiza urbana, que en largos siglos ha construido una síntesis civilizato- ria propia partiendo del legado hispano-católico de Europa Occidental. Pero hay que considerar simultáneamente que en muchos casos las identidades socia- 2 Cuando la temática de la identidad irrumpe en el campo de las ciencias sociales latinoameri- canas, lo hace en cuanto consciencia de una crisis: así sea como carencia de una identidad generalmente aceptada y sólida o como una meramente dependiente, subordinada y subal- terna, que se manifiesta bajo la forma de una máscara. Sobre la relevancia actual del tema cf. (sin autor), "Identidad nacional". Pulso 8, nº 409 (2007): 11. 3 Rolando Sánchez Serrano, "Identidades étnico-culturales y políticas en el Altiplano". Opinio- nes y Análisis 86 (2007): 11-58; sobre los indígenas urbanizados cf. el brillante ensayo de Víc- tor Hugo Laruta, "La ciudadanía inconclusa. El Alto: identidades políticas y democracia en el siglo XXI", Opiniones y Análisis 86 (2007): 85-121. 4 Cf. un ejemplo importante: Helena Argirakis Jordán, "Identidad, política y poder en Santa Cruz". Opiniones y Análisis 86 (2007): 59-84. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 91 les pueden constituir construcciones del imaginario colectivo:las identidades se edifican y se diluyen hoy en día con sorprendente rapidez. Los problemas del presente exhiben una pluralidad de raíces y causas y, al mismo tiempo, una complejidad de manifestaciones. Simplificando inmereci- damente esta temática se puede decir que la considerable diferenciación que conlleva la modernidad, precisamente en el caso boliviano, junto con la diversi- dad de códigos morales, religiosos y políticos; produce identidades inseguras, precarias y cambiantes. Los individuos en cambio anhelan algo sólido, una res- puesta categórica que les brinde un claro sentido histórico, algo del antiguo calor de hogar y una orientación ideológica comprensible. Esto es válido sobre todo para aquel os sectores (como los rurales, los recientemente urbanizados y los de bajos ingresos) que pueden ser percibidos como los más afectados por el proce- so de modernización. Aquí la identidad colectiva se manifiesta como una crisis social y un problema político muy grave,y por el o es conveniente empezar el análisis por los avatares de la identidad colectiva indígena. LAS TRANSFORMACIONES DE LA IDENTIDAD EN EL ÁMBITO INDÍGENA En Bolivia el renacimiento de la etnicidad indígena en la actualidad puede ser visto como el designio de construir un dique protector contra la invasión de normas foráneas desestructurantes y contra la opresión (aunque sea parcialmente imaginada) de parte del "Estado colonial",ya que, en general, los portavoces indígenas afirman que sus comunidades no han experimentado una modernización que merezca ese nombre, sino un modelo perverso donde un desarrollo parcial ha intensificado los fenómenos de descomposición social, explotación y empobrecimiento. Un proceso nuevo y genuino de desarrollo 5 Cf. la conocida obra de Benedict Anderson, Imagined Communities. Reflections on the Origins and Spread of Nationalism (Londres: Verso, 1983). 6 Cf. José Teijeiro, La rebelión permanente. Crisis de identidad y persistencia étnico-cultural aymara en Bolivia (La Paz: Plural/PIEB, 2007). 7 Cf. uno de los testimonios más conocidos de esta tendencia: Silvia Rivera Cusicanqui, De- mocracia liberal y democracia de ayl u, en El difícil camino hacia la democracia, comp. Carlos F. Toranzo Roca, 9-51 (La Paz: ILDIS, 1990). Cf. una crítica de esta teoría del colonialismo in- terno: Marcelo Varnoux Garay, "Identidades culturales y democracia en Bolivia. Apuntes pa- ra una reflexión crítica". Análisis Político 1, nº 1 (1997): 28-35. 8 Cf. Xavier Albó, comp., Raíces de América. El mundo aymara (Madrid: Alianza Editorial/UNESCO, 1988); Thérèse Bouysse-Cassagne et al., Tres reflexiones sobre el pensamiento andino (La Paz: HISBOL, 1987). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 92 Hugo Celso Felipe Mansilla integral conllevaría una consolidación de la identidad colectiva indígena, preservando sus rasgos ancestrales, pero alcanzando un nivel aceptable de crecimiento técnico-económico. Proyectos de este tipo han sido muy discutidos en toda el área andina en las últimas décadas. En este sentido, y como escribe Franco Gamboa Rocabado, la Asamblea Constituyente boliviana, inaugurada en significaba una respuesta inicial del nuevo gobierno de Evo Morales a las demandas in- dígenas que parecían haber encontrado una expresión política y representatividad sobre la base de un discurso radical que declaraba el fin del colonialismo interno, así como el comienzo de visiones multiculturales del Estado boliviano.
La etnicidad militante surgió como un cierto triunfo sobre el fracaso general del "Estado colonial", sobre todo en la visión de las organizaciones y corrientes próximas al ámbito rural indígena. Es probable que esta etnicidad militante con- figure una ideología identificatoria de los líderes y de las élites políticas de las etnias indígenas, y que sea mucho más débil en las masas de los campesinos y de los habitantes urbanos de origen quechua y aymara. La mayor parte de la población indígena boliviana tiene otras preocupaciones cotidianas, centradas en la esfera laboral, y probablemente otros valores de orientación a largo plazo, que se los puede designar sumariamente como la demanda de un mejor nivel de vida, imi- tando parcialmente los modelos del Norte, sobre todo en los aspectos técnico- económicos. En cambio entre los políticos, los ideólogos y los intelectuales indigenistas e indianistas se puede detectar un etnocentrismo acendrado y hasta un racismo excluyente, alimentados por el designio de revitalizar las antiguas religiones, lenguas y costumbres. No hay duda, por otra parte, de que la Asam- blea Constituyente boliviana (2006-2008) fue también el campo de pugnas con- vencionales por espacios de poder político, con un debate específico sobre te- mas constitucionales cercano a cero y una abierta manipulación de los represen- tantes indígenas de parte de un gobierno con intenciones autoritarias. Después de largos siglos de amarga humil ación y explotación despiadada, es comprensible que surjan corrientes de estas características, que se consagran a 9 Franco Gamboa Rocabado, "Dilemas y laberintos en la Asamblea Constituyente. Cinco tesis políticas para explicar por qué no hubo Constitución el 6 de agosto de 2007", separata de La Razón, 4 de agosto de 2007, 3. 10 Diego Ayo Saucedo y Gustavo Bonifaz Moreno, Asamblea Constituyente: hegemonía indígena o interculturalidad? (La Paz: Fundación Friedrich Ebert, 2008); Carlos D. Mesa Gisbert, "La ten- tación autoritaria", La Razón, 9 de noviembre de 2008, p. A7. 11 Cf. los textos canónicos de esta posición: Silvia Rivera Cusicanqui, "La raíz: colonizadores y colonizados", en Violencias encubiertas en Bolivia, comps. Xavier Albó y Raúl Barrios Morón Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 93 una apología ingenua del estado de cosas antes de la llegada de los conquistado- res españoles. La realidad histórica, empero, siempre ha sido más compleja y diferenciada, llena de sorpresas, compromisos y retrocesos. No hay duda de que la larga era colonial española y luego la republicana, que continuó algunos ele- mentos centrales de la explotación y subordinación de los indígenas, han gene- rado en las etnias aborígenes una consciencia muy dilatada de nación oprimida, de una injusticia secular no resuelta y de agravios materiales y simbólicos aún vivos en la memoria popular. Se ha producido así un imaginario colectivo alta- mente emocional, que pese a su indudable razón de ser, a menudo se cierra al análisis racional y al debate realista de su condición actual.La exacerbación de elementos particularistas de parte de los movimientos indígenas, como la de- manda de restablecer y expandir la llamada justicia comunitaria, debilita su posición frente al resto de la nación y combate innecesariamente los aspectos razonables de la modernidad occidental, como la democracia pluralista, el Esta- do de Derecho, la institucionalidad de los órganos estatales y el reclutamiento meritocrático dentro de la administración pública. No hay duda de que este imaginario alimentado por factores emotivos refuerza la versión más radical de la identidad colectiva indígena, pero no es favorable a acuerdos práctico- pragmáticos con el ámbito urbano-mestizo y con otros grupos étnicos y tiende más bien a polarizar la vida política y social del país. Todo esto no quiere menoscabar los logros de las culturas aborígenes ni ne- gar la existencia de derechos comunitarios, y menos aún contraponerlos a los individuales, sino señalar el carácter aun preponderante del colectivismo del mundo indígena boliviano y enfatizar los problemas que experimentan los sec- tores poblacionales aborígenes en el seno del mundo moderno, donde el indivi- dualismo en las más variadas formas (desde positivas como los derechos univer- sales hasta negativas como el consumismo) parece ser la corriente prevaleciente (La Paz: CIPCA/ARUWIYIRI, 1993); Silvia Rivera Cusicanqui, Oprimidos pero no vencidos. Lu- chas del campesinado aymara y quechua de Bolivia 1900-1980 (La Paz: HISBOL, 1984); Félix Cár- denas, Utopía andina. El proyecto comunero andino (Oruro: Serie 500, 1990); (sin compilador), Por una Bolivia diferente. Aportes para un proyecto histórico popular (La Paz: CIPCA, 1991), 20, 63 et passim. Cf. la crítica de Javier Medina, ¿Por una Bolivia diferente?, en Bolivia en la hora de su mo- dernización, comp. Mario Miranda Pacheco, 303-308 (México: UNAM, 1993). 12 Para una interpretación diferente cf. Isabel Bastos, "El indigenismo en la transición hacia el imaginario populista". Estudios Bolivianos 2 (1996): 19-47. 13 Cf. el ensayo apologético en torno a la justicia comunitaria: Edwin Cocarico Lucas, "El etnocentrismo político-jurídico y el Estado multinacional: nuevos desafíos para la democra- cia en Bolivia". America Latina Hoy. Revista de Ciencias Sociales (Salamanca) 43 (2006): 131-152. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 94 Hugo Celso Felipe Mansilla Ahora bien: a las corrientes nacionalistas, regionalistas y particularistas de to- do tipo ―y en el caso boliviano a las etnias originarias― les asiste un cierto dere- cho. En una época de fronteras permeables, de un sistema global de comunica- ciones casi totalmente integrado y de pautas normativas universales, nace la voluntad de oponerse a las corrientes de uniformamiento y despersonalización. La legítima aspiración de afirmar la propia identidad sociocultural puede, sin embargo, transformarse rápidamente en una tendencia xenófoba, agresiva y claramente irracional, que a la postre pretende la aniquilación del otro y de los El rechazo de las normativas modernas a causa de su presunto carácter euro- céntrico o su talante imperialista se conjuga con la búsqueda de una identidad cultural indígena primigenia ("originaria"), que estaría en peligro de desaparecer ante el avasallamiento de la moderna cultura occidental de cuño globalizador. Esta indagación, a veces dramática y a menudo dolorosa para las comunidades afectadas, intenta en el caso boliviano desvelar y reconstruir una esencia étnica y cultural que confiera características indelebles y, al mismo tiempo, originales a los grupos étnicos que se sienten amenazados por la exitosa civilización moderna. Este esfuerzo puede ser calificado de traumatizante y de inútil: los ingredientes aparentemente más sólidos y los factores más sagrados del acervo cultural e histórico del actual espacio boliviano resultan ser una mixtura deleznable y con- tingente de elementos que provienen de otras tradiciones nacionales o que tie- nen una procedencia común con los más diversos procesos civilizatorios. La quinta esencia identificatoria indígena, reputada como algo primordial, básico e inalterable, sólo puede ser definida y comprendida con respecto a lo complejo, múltiple y cambiante que está encarnado en lo otro, es decir en los elementos determinantes de las culturas ajenas y hasta hostiles. Este ejercicio de búsqueda por lo auténtico y propio tiene efectos traumáticos porque pone de relieve el hecho de que el núcleo cultural que puede ser considerado efectivamente como la identidad originaria incontaminada constituye un fenómeno de relativamente poca importancia y extensión. Pero es al mismo tiempo una preocupación que goza del favor popular porque en las capas más profundas de la consciencia colectiva se hal a el propósito perseverante de aprehender y consolidar algo estable que dé sentido a las otras actividades humanas y que pueda ser percibido orgul osa y favorablemente como el alma inmutable de la comunidad donde se vive y se sufre. El renacimiento de la identidad indigenista tiene un porvenir ambiguo. Las comunidades rurales campesinas, por ejemplo, están cada vez más inmersas en el universo globalizado contemporáneo, cuyos productos, valores y hasta nece- dades van adoptando de modo inexorable. Y además, sus propios habitantes Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 95 comparan y miden su realidad con aquel a del mundo occidental, y el os mismos compilan inventarios de sus carencias, los que son elaborados mediante la con- frontación de lo propio con las ventajas ajenas. Todas las comunidades campe- sinas y rurales en la región andina se hal an desde hace ya mucho tiempo some- tidas a procesos de aculturación, mestizaje y modernización, lo que ha conlleva- do la descomposición de su cosmovisión original y de sus valores ancestrales de La cuestión de la identidad colectiva debe ser, sin embargo, relativizada den- tro del proceso muy marcado de diferenciación social que atraviesa Bolivia en los últimos tiempos. La pobreza compacta y la uniformidad dentro de las co- munidades indígenas, que eran ciertamente las características predominantes de estos grupos hasta la primera mitad del siglo XX, han sido desplazadas por una estructura social que abarca diferentes estratos sociales en sentido financiero- económico, educativo, político y domiciliario. Las élites indígenas, que entre tanto han surgido con extraordinario vigor, configuran los vehículos más rápi- dos y eficaces para la diseminación de los estándares de la modernidad y de los valores universalistas que se originaron en el seno de la civilización occidental. Estas élites, partidarias en general de la empresa privada y del modelo capitalista, son las primeras en abrazar las pautas de comportamiento y las ideas prevale- cientes en las sociedades metropolitanas del norte que, poco a poco llegan a ser vistas como normativas más o menos propias de toda la comunidad indígena correspondiente. La preservación de la tradicionalidad queda restringida a los estratos sociales de ingresos inferiores y menor acceso a la educación formal LA IDENTIDAD COMO IDEOLOGÍA COMPENSATORIA Como en muchos ámbitos culturales a lo ancho del planeta y por vía de compensación (ante los males del presente) se supone que las culturas que florecieron antes de la dominación europea eran un dechado de virtudes desde la perspectiva de la vida colectiva: las ideologías nativistas y reivindicacionistas celebran sobre todo la solidaridad social, la igualdad fundamental entre los habitantes y la armonía entre aquel as civilizaciones y los procesos naturales. Pero esa armonía social, un notable nivel de vida y la igualdad de todos los integrantes de las culturas prehispánicas representan probablemente imágenes actuales que los ideólogos del renacimiento indígena atribuyen a los antiguos regímenes anteriores a la conquista. Se trata de tradiciones inventadas o, por lo Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 96 Hugo Celso Felipe Mansilla menos, altamente modificadas para satisfacer las necesidades del presente.
Esta visión embel ecida y edulcorada del pasado tiene un enorme peso para la configuración de la identidad de las etnias indígenas: esta cosmovisión brinda una explicación relativamente simple de su pasado y una base creíble de sus demandas políticas actuales. Hasta en el campo de la ecología, esta concepción genera ventajas nada desdeñables, como la pretensión de ejercer una especie de gestión ambiental sobre amplios territorios, gestión que no está exenta de intereses comerciales muy prosaicos. En este contexto no es de asombrarse que pensadores y sociólogos de tendencias marxistas e indigenistas no pierdan una palabra sobre los resabios autoritarios y muchas otras prácticas irracionales en las comunidades campesinas indígenas.
Una gran parte del discurso indigenista es probablemente una ideología en sentido clásico, es decir: un intento de justificar y legitimar intereses materiales y prosaicos mediante argumentos históricos que pretenden hacer pasar estos in- tereses particulares de grupos (que empiezan a organizarse exitosamente) como si fuesen intereses generales de las naciones indias. Las "reivindicaciones históri- cas" de los pueblos indios son, por lo menos parcialmente, ensayos normales y corrientes para dar verosimilitud al designio de controlar recursos naturales y financieros ―como es el caso de la tierra, los bosques y los hidrocarburos― de parte de sectores políticos que han advertido las ventajas de la organización colectiva. Nociones claves como autodeterminación de los pueblos, devolución de territorios y autonomía administrativa resultan ser, en muchos casos, instru- mentos políticos habituales en la lucha por recursos cada vez más escasos.Los que hablan en nombre de los pueblos indígenas y de los movimientos sociales persiguen en el fondo objetivos muy convencionales: poder y dinero. 14 Cf. los estudios clásicos: Eric J. Hobsbawm y Terence Ranger, The Invention of Tradition (Cambridge: Cambridge U. P., 1987); Greg Urban y Joel Sherzer, comps., Nation-States and Indians in Latin America (Austin: Texas U.P., 1991). 15 Cf. Marcos Domich Ruiz, El concepto de "nación boliviana" y el país multi-étnico y plurilingüe, en Bolivia en la hora de su modernización, comp. Mario Miranda Pacheco, 201-216 (México: 16 Cf. el estudio de Gerardo Zúñiga Navarro, "Los procesos de constitución de territorios indígenas en América Latina". Nueva Sociedad 153 (1998), 142 sq., 153; estudio que analizó tempranamente la instrumentalización de las reivindicaciones indígenas en pro de intereses 17 Concepto por demás impreciso y gelatinoso ―y por ello muy usado―, que encubre una realidad prosaica y habitual: los llamados movimientos sociales representan a sectores relati- vamente pequeños de la población, pero que poseen una notable capacidad de movilización y de hacerse visibles ante los medios de comunicación. No representan a las grandes mayo- rías silenciosas de la nación. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 97 En lo referente a la vida cotidiana el discurso indigenista brinda asimismo una visión unilateral, embellecida y apologética de las normativas practicadas: "La solidaridad, el respeto, la honradez, la sobriedad y el amor" constituirían los "valores centrales, piedras fundadoras de la civilización india", mientras que las normativas de la civilización occidental son descritas como "egoísmo, engaño, desengaño, apetito insaciable de bienes materiales, odio; todo lo cual prueba la historia y lo comprueba la observación diaria de la vida urbana ―reducto y for- taleza de la invasión occidental". Se trata de un discurso en claroscuro radical que privilegia el mundo rural y que refuerza una identidad debilitada y amenaza- da, pero que no toma en cuenta la complejidad de la esfera urbana parcialmente modernizada donde hoy habitan amplios sectores de indígenas. Esta ideología, demasiado transparente en su intención de reivindicar un pasado sin mácula, no considera los procesos de mestizaje y de diferenciación de la estructura social que caracterizan a toda América Latina desde hace mucho tiempo. Para el debate sobre la identidad contemporánea de las comunidades llama- das originarias en Bolivia es importante l amar la atención sobre el deterioro de los valores normativos de origen vernacular y su substitución por normativas occidentales. En el presente los indígenas anhelan un orden social modernizado muy similar al que pretenden todos los otros grupos sociales del país: servicios públicos eficientes, sistema escolar gratuito, acceso al mercado en buenas condi- ciones, mejoramiento de carreteras y comunicaciones y entretenimiento por televisión. Hasta es plausible que los indígenas vayan abandonando paulatina- mente los dos pilares de su identidad colectiva: la tierra y el idioma. Para sus descendientes una buena parte de los campesinos desea profesiones liberales citadinas y el uso prevaleciente del castel ano (y el inglés). Los habitantes origi- narios no se preocupan mucho por lo que puede llamarse el núcleo identificato- rio de la propia cultura, sino que actúan de modo pragmático en dos esferas: en la adopción de los rasgos más sobresalientes del llamado progreso material y en 18 Guillermo Bonfil Batalla, Aculturación e indigenismo: la respuesta india, en: José Alcina Franch (comp.), Indianismo e indigenismo en América (Madrid: Alianza, 1990), 189-209, aquí p. 197. Más adelante Bonfil Batalla afirma: "La miseria, el hambre, la enfermedad y las conductas antiso- ciales no son herencia de la civilización india, sino productos directos de la dominación. Forman parte de una circunstancia temporal (la invasión), pero no cuentan como rasgos constitutivos de la civilización india" (Ibíd., 199). 19 Hasta los pensadores más lúcidos del indigenismo radical no pueden explicar en qué consis- tiría el "comunitarismo étnico" que ellos propugnan como alternativa real al "individualismo posesivo" del modelo neoliberal encarnado presuntamente en las capas blanco-mestizas de Bolivia. El comunitarismo es descrito en términos utópico-esencialistas y, sobre todo, en cuanto anhelo y esperanza de grupos indigenistas intelectuales, pero no como realidad coti- diana del país o como un régimen social del cual existan testimonios fidedignos. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 98 Hugo Celso Felipe Mansilla el tratamiento ambivalente de sus jerarquías ancestrales, que van perdiendo precisamente su ascendiente político y moral ante el avance de la civilización La legitimidad de muchas de las reivindicaciones étnico-culturales está fuera de toda duda. De este hecho se aprovecha la izquierda con notable virtuosismo. Por el o hay que considerar algunos de los aspectos concomitantes de este pro- blema. Me refiero en primer lugar a la cultura del autoritarismo en las comuni- dades indígenas, a los vínculos entre el resurgimiento étnico y los recursos natu- rales, el asunto de la productividad laboral y la dimensión de las metas últimas de desarrol o. Las civilizaciones precolombinas no conocieron ningún sistema para diluir el centralismo político, para atenuar gobiernos despóticos o para representar en forma permanente e institucionalizada los intereses de los diver- sos grupos sociales y de las minorías étnicas. La homogeneidad era su principio rector, como puede detectarse parcialmente aun hoy en el seno de las comuni- dades campesino-indígenas. Esta constelación histórico-cultural no ha fomenta- do en estas latitudes el surgimiento autónomo de pautas normativas de compor- tamiento y de instituciones gubernamentales que resultasen a la larga favorables al individuo y a los derechos humanos como los concebimos hoy. También entre los militantes progresistas hay tabúes, aun después del colapso del socia- lismo. Así como antes entre marxistas era una blasfemia impronunciable achacar al proletariado algún rasgo negativo, hoy sigue siendo un hecho difícil de aceptar que sean precisamente los pueblos originarios y los estratos sociales explotados a lo largo de siglos ―y por esto presuntos depositarios de una ética superior y encargados de hacer avanzar la historia― los que encarnan algunas cualidades poco propicias con respecto a la cultura cívica moderna y a la vigencia de los derechos humanos. En este campo las corrientes de izquierda sólo se preocupan por consolidar los aspectos autoritarios en el mundo indígena. En Bolivia los conflictos étnicos han adquirido en los últimos años una no- table intensidad porque la l amada etnicidad sirve como vehículo e instrumento de justificación para pugnas por recursos naturales cada vez más escasos, como tierra, agua y energía. Y el más preciado a largo plazo es el menos elástico: la tierra. Aunque estos procesos evolutivos no pueden ser anticipados con preci- sión, parece que nos estamos acercando lentamente a un estadio histórico donde estas frustraciones acumuladas van a ser cada vez más agudas y, por lo tanto, el peligro de una agresión violenta va a ser mayor. Frente a este conjunto tan com- plejo de problemas (repetimos: autoritarismo cotidiano de las culturas origina- rias, etnicidad como vehículo para pugnas redistributivas, representación política de los indígenas en manos de mestizos astutos, pobreza de metas normativas de largo plazo en los modelos de desarrollo), la izquierda boliviana no propone Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 99 ninguna solución de fondo, sino paliativos, como ser una representación indíge- na mayoritaria para la probable Asamblea Constituyente y la elección de los diputados según un arcaico sistema colectivista de usos y costumbres en las comunidades rurales que no han sido tocadas por el soplo de la modernidad. Empero el problema de la etnicidad es más complejo aún. Las etnias aborí- genes (y sus portavoces izquierdistas) que dicen pretender un modelo propio sin las detestables influencias occidentales, quieren modernizarse según el modelo occidental, manteniendo sus tradiciones sólo en ámbitos residuales (como el folklore y la familia). Lo que realmente parecen anhelar es el acceso al mercado, la educación moderna y un mejor nivel de vida. Según todas las encuestas reali- zadas, las etnias indígenas desean adoptar las últimas metas normativas de pro- veniencia occidental (modernización, urbanización, educación formal, nivel de vida). Las comunidades indígenas adoptan esas normativas occidentales como si fuesen propias, recubriéndolas de un barniz de etnicidad original. Estas comu- nidades están ya fuertemente influidas por procesos acelerados de cambio y modernización. Se percibe una tendencia creciente a adoptar los rasgos indivi- dualistas y consumistas de la moderna cultura occidental. Sobre y contra esta corriente los militantes izquierdistas no tienen nada que decir. En este contexto no es de asombrarse que pensadores y militantes revolu- cionarios no pierdan una palabra sobre los resabios autoritarios y muchas otras prácticas irracionales en las comunidades campesinas. La convivencia con los otros sectores poblacionales empeora hoy en día cuando, por ejemplo, los re- cursos se convierten en escasos y cuando hay que justificar la lucha por el os mediante agravios de vieja data, pero que son rejuvenecidos, intensificados y deformados por hábiles manipuladores y en favor de intereses particulares y hasta egoístas. En río revuelto ganancia de pescadores: esta es la estrategia gene- ral de la izquierda en el contexto boliviano actual. Una concepción probablemente equivocada es la más popular entre los inte- lectuales radicales y los militantes izquierdistas: una confrontación creciente entre la cultura individualista y egoísta, proveniente del occidente europeo, prac- ticada por blancos y mestizos, de un lado; y la civilización originaria colectivista y solidaria, encarnada en las comunidades campesinas, de otro. En el presente la situación real es muy distinta de la imaginada por las corrientes progresistas. Por ejemplo: los múltiples nexos existentes entre las comunidades indígenas y la civilización metropolitano-occidental se han transformado en una nueva síntesis de carácter ambivalente, como ha sido la compleja evolución de todo mestizaje a lo largo de la historia universal. Sobre todo en lo concerniente a las últimas me- tas normativas que hoy en día definen lo que es "desarrollo", las etnias aboríge- nes no han podido establecer modelos y valores genuinamente propios, origina- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 100 Hugo Celso Felipe Mansilla les y diferentes de aquél os surgidos en las naciones del norte. Y tampoco, en el fondo, las muchas variantes de la izquierda boliviana. Las metas de desarrollo generadas por la civilización metropolitano-occidental ―la modernización ex- haustiva, el alto nivel de consumo masivo, la tecnificación en un contexto cre- cientemente urbano, el acceso a una adecuada educación formal, la participación en el mercado nacional, la configuración de la vida cotidiana según los paráme- tros occidentales y un Estado nacional más o menos eficiente―, han sido entre tanto acogidas por las comunidades indígenas en forma entusiasta y convertidas en valores orientadores de primera importancia. En esta época de presurosas adopciones de las más disímiles herencias civilizatorias e intercambios culturales incesantes con las naciones más lejanas, la confrontación entre lo propio y lo ajeno tiende a diluirse en un mar de ambigüedades, donde es muy arduo estable- cer categorías científico-analíticas que puedan dar cuenta adecuadamente de una evolución muy diferenciada. No hay duda de que la larga era colonial española y luego la republicana, que continuó algunos elementos centrales de la explotación y subordinación de los indígenas, han generado en las etnias aborígenes una consciencia muy dilatada de nación oprimida, de una injusticia secular no resuelta y de agravios materiales y simbólicos aún vivos en la memoria popular. Esto es aprovechado por la iz- quierda boliviana para ganar méritos propios a costa de problemas ajenos. Estas tendencias progresistas no presentan soluciones practicables, pero sí han fomen- tado un imaginario colectivo altamente emocional, que simultáneamente se cierra al análisis racional y al debate realista de su condición actual. La exacerba- ción de elementos comunitaristas y particularistas debilita los aspectos razona- bles de la modernidad, como la democracia pluralista, el Estado de Derecho, la concepción de los derechos humanos y la moral universalista (aspectos todos el os que, como indiqué más arriba, jamás preocuparon a los militantes progre- sistas). Este imaginario alimentado por factores emotivos no es favorable a acuerdos y arreglos práctico-pragmáticos con culturas diferentes y con otros grupos étnicos. No hay duda de la injusticia que representan enormes sectores poblacionales de excluidos, discriminados y marginales, pero el retorno al irra- cionalismo histórico-social y el fomento de posiciones comunitaristas extremas sólo conducirán al debilitamiento de las etnias aborígenes y a su permanencia en situaciones de desventaja. Especialmente grave es el rechazo de lo "occidental" que engloba algunos valores normativos irrenunciables, como ser el principio de rendimiento, la protección del individuo y la tolerancia ideológica. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 101 LA IDENTIDAD DE LAS CORRIENTES DE IZQUIERDA A partir de 1952 y hasta la introducción del modelo neoliberal en 1985, la identidad mayoritaria de las corrientes de izquierda boliviana estaba constituida por una mixtura de nacionalismo y socialismo, como fue lo usual en numerosos países latinoamericanos. Pese a todas sus diferencias internas, era un movimien- to social de amplio espectro y considerable arrastre de masas, favorable a un acelerado desarrol o técnico-económico, a la estatización de los principales me- dios de producción y a la acción planificadora del Estado. Las tendencias socia- listas y comunistas, representadas por varios partidos políticos, junto a innume- rables grupos menores, menospreciaban el legado liberal-individualista y la de- mocracia liberal-representativa, y tenían como objetivo una modernización ace- lerada dirigida por un Estado centralizado y poderoso, pero restringida a sus aspectos técnico-económicos. Sectores nacionalistas de considerable peso esta- ban adscritos a valores de orientación muy similares. En el campo de la cultura política se puede afirmar que las corrientes iz- quierdistas y las nacionalistas perpetuaron elementos del legado histórico con marcado carácter autoritario. Los pensadores de la izquierda (marxistas como José Antonio Arze, Sergio Almaraz, René Zavaleta Mercado y Marcelo Quiroga Santa Cruz) y los nacionalistas (como Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, José Fel mann Velarde y muchos otros) asociaron la democracia liberal y el Es- tado de Derecho con el régimen presuntamente "oligárquico, antinacional y antipopular" que habría sido establecido desde la fundación de la República en 1825 y que durante el siglo XX se habría manifestado nítidamente en los perio- dos 1899-1920, 1940-1943 y 1946-1952. Entre 1952 y 1985 y en el plano políti- co-cultural estas corrientes socialistas y nacionalistas promovieron un renaci- miento de prácticas autoritarias y el fortalecimiento de un Estado omnipresente y centralizado. A partir de 1952 y en nombre del desarrol o acelerado, el Movi- miento Nacionalista Revolucionario (MNR) y los partidos que le sucedieron en el gobierno reavivaron las tradiciones del autoritarismo y el centralismo, las formas dictatoriales de manejar "recursos humanos" y las viejas prácticas del prebendalismo y el clientelismo en sus formas más elementales y evidentes. Estos elementos configuraban la parte central de la mentalidad de estas corrien- tes y, por consiguiente, de su identidad central. Los izquierdistas en Bolivia ―como en gran parte de América Latina― se imaginaron una aceleración del tiempo histórico y creyeron que la revolución y el socialismo eran metas al alcance de la mano, y no se preocuparon, en conse- cuencia, por los avatares de la democracia en el ámbito institucional, práctico y cotidiano. Este mismo programa era el propugnado por la izquierda pro-cubana Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 102 Hugo Celso Felipe Mansilla y por innumerables individuos imbuidos de un romanticismo revolucionario afín al misticismo guevarista. Se puede constatar una disociación entre (a) el ideario y los hábitos socialistas, por un lado; y (b) las prácticas institucionales de la democracia moderna y del Estado de Derecho, por otro. Lo preocupante es que es esta separación entre la ideología revolucionaria y la democracia pluralista se transformó paulatinamente en un factor esencial de la identidad socialista en Bolivia y en buena parte del Tercer Mundo, factor que hasta hoy juega un rol preponderante en la formación de la mentalidad de los grupos y las corrientes socialistas, y, por ende, de su identidad colectiva. Lo mismo puede afirmarse, con ciertas reservas, del nacionalismo revolucionario. Hasta políticos nacionalistas de clara línea anticomunista, como el presidente Víctor Paz Estensoro, compartían una ideología autoritaria y antipluralista, por lo menos hasta que los vientos neoliberales se hicieron fuertes en todo el planeta alrededor de 1980. Existió una enorme actividad que podemos llamar cultural en sentido amplio y de considerable influencia didáctica promovida por el gobierno nacional de 1952 a 1964 y luego, a partir de aproximadamente de 1970, conti- nuada por sectores y personalidades de la izquierda: sindicatos, grupos marxistas de estudio, círculos universitarios, núcleos incipientes de futuros movimientos sociales, artistas, periodistas, intelectuales dispersos y hasta sacerdotes. Paulati- namente, en los últimos 20 años, este modelo de pensamiento ha ido abando- nando los teoremas marxistas clásicos, ha adoptado elementos centrales del indigenismo tradicional y, como resultado global, comparte ahora la concepción del colonialismo interno. Como se sabe, numerosos intelectuales y militantes izquierdistas ingresaron ―sin escrúpulos éticos o intelectuales― a la función pública bajo los regímenes neoliberales. Después de 2005 muchos de el os entraron al servicio del populis- mo indigenismo ―igualmente sin escrúpulos éticos o intelectuales―, pero tam- poco contribuyen a cerrar la brecha entre los hábitos convencionales de la iz- quierda y los valores de la democracia pluralista y del Estado de Derecho. Se puede constatar una actitud esquizofrénica de los militantes progresistas cuando actúan como funcionarios estatales: por un lado fomentan activamente la im- plementación de reformas modernizantes y, por otro, preservan viejas rutinas tradicionales. Pocos de estos intelectuales han sido acosados por el aguijón de la duda acerca de su praxis política. Siempre tenían y tienen razón en el momento de emitir un juicio o realizar una actuación. No cambiarán sus hábitos porque desconocen totalmente el moderno principio de la crítica y el auto-análisis. Esta temática es relevante para la cuestión de la identidad grupal por la razón siguien- te: el comportamiento y los valores de orientación de los dirigentes de los nue- vos movimientos sociales y de los líderes de los partidos izquierdistas y populis- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 103 tas son muy similares a los señalados y criticados aquí, pues en el fondo todos los individuos involucrados provienen de una tradición cultural muy parecida. La característica distintiva de los militantes de corrientes izquierdistas es la falta de una tradición crítica, moderna, abierta a la ciencia, al análisis y al cuestiona- miento de las propias premisas. No hay duda de que los izquierdistas y los na- cionalistas podrían haber realizado una labor más efectiva para implantar una actitud básicamente crítica en el territorio boliviano. Como dijo Octavio Paz en El ogro filantrópico,los intelectuales han estado obsesionados por el poder, "na- turalmente" antes que por la expansión del saber. A comienzos del siglo XXI la mayoría de los izquierdistas tampoco contri- buyó a superar la pesada herencia de épocas y culturas anteriores. Sus críticas demasiado generales del imperialismo y la globalización encubren su inclinación a preservar convenciones irracionales y rutinas anti-éticas. Esta postura coadyu- vó a consolidar la credulidad de las masas mal informadas con respecto a pro- gramas mesiánico-milenaristas, la simpatía por jefaturas carismáticas, su baja productividad laboral y la escasa capacidad de acumulación cognoscitiva. La picardía de los políticos de todas las corrientes sería impensable o, por lo menos, inofensiva, sin la ingenuidad de las capas populares, ingenuidad alimentada por las izquierdas bolivianas. En los últimos tiempos, cuando el modelo neoliberal empieza a resquebra- jarse, resurge una nueva ola de liderazgos populistas, mesiánicos y autoritarios, ola reivindicada obviamente por no pocos militantes progresistas bolivianos. Hoy en día se puede constatar una cierta continuidad en la relación asimétrica de los intelectuales y militantes progresistas con respecto a las capas subalternas de la nación, continuidad que abarca una gran parte del siglo XX. La moderniza- ción tecnocrática, implementada a partir de 1985, ha devaluado indudablemente el estatismo y el colectivismo, pero ha dejado incólume una porción considera- ble de la tradición autoritaria y ha generado una homogeneización notable de toda la vida privada y pública, lo que tampoco suscita ningún repudio de los sectores progresistas de la nación. Al igual que la generación precedente, el os no han sabido mantener una distancia razonable con respecto a la tradición cultural en la que se han criado y, al mismo tiempo, siguen utilizando su posi- ción relativamente privilegiada para evitar el surgimiento de una auténtica cons- ciencia crítica en los sectores mayoritarios de la población. 20 Octavio Paz, El ogro filantrópico: historia y política 1971-1978 (México: Editorial Seix Barral, Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 104 Hugo Celso Felipe Mansilla La declinación de las ideas socialistas clásicas y el estancamiento de los parti- dos izquierdistas convencionales, como el comunista, han conducido a la evolu- ción siguiente, que, por otra parte, es indispensable para comprender la "nueva" identidad de las izquierdas bolivianas. Las diferentes fracciones de nuestra iz- quierda han descubierto la relevancia de las cuestiones étnico-culturales con algún atraso, pero ahora se han consagrado a esta temática con una intensidad curiosa y hasta agresiva. Casi toda la actividad de la izquierda boliviana a co- mienzos del siglo XXI tiene que ver con asuntos y motivos asociados a las et- nias llamadas originarias, un apelativo reciente, inexacto y premeditadamente ambiguo. Comprender la izquierda hoy significa entender sus vínculos con el movimiento étnico-cultural, ya que todo el antiguo culto de lo proletario y obre- ro ha sido echado por la borda. En otras palabras: el marxismo revolucionario latinoamericano y también el marxismo clásico, de cuño libertario, humanista e individualista, han sido reemplazados por oscuras invocaciones a la etnia, la tierra y el colectivismo; y la inspiración crítica y analítica del llamado socialismo científico ha sido sustituida por confusas teorías étnico-colectivistas, cuyos ras- gos más l amativos son la oscuridad conceptual, la carencia de una estructura lógica y el estilo enrevesado. Sus representantes más leídos en Bolivia son Enri- que Dussel y sus discípulos de la filosofía de la liberación. Es indudable que hay un renacimiento de factores étnico-culturales, no so- lamente en Bolivia sino en dilatadas regiones del mundo, donde este tipo de pugnas interétnicas ha terminado a menudo en baños de sangre. No sólo los habituales conflictos entre clases sociales antagónicas, sino las confrontaciones entre diferentes tribus, así como las animadversiones basadas en religiones y lenguas, constituyen uno de los rasgos más importantes y paradójicos de nuestra era. Ni marxistas ni liberales se imaginaron la fuerza y la relevancia sociales que han llegado a tener esos elementos considerados largo tiempo como irraciona- les, anacrónicos y desfasados por el progreso científico-técnico. En este contexto no es superfluo señalar la función nefasta que han cumpli- do algunos antropólogos y cientistas sociales "progresistas", exacerbando el rol de las identidades grupales y enfatizando (o a veces creando) las diferencias ―y las animosidades― entre grupos étnicos. Se debe a el os la doctrina, ahora ofi- cial, de que en Bolivia habría 36 naciones, número mágico de dudosa consis- 21 Cf. Rafael Bautista S., Octubre: el lado oscuro de la luna. Elementos para diagnosticar una situación histórico-existencial: una nación al borde de otro alumbramiento (La Paz: Tercera Piel, 2006); Enrique Dussel, Veinte proposiciones de política de la liberación (La Paz: Tercera Piel, 2006). 22 "36 etnias de Bolivia", separata de La Prensa, 6 de agosto de 2007, 4-38; Javier Badani Ruiz, "La diversidad, el mayor tesoro del país", La Razón, 5 de agosto de 2007, suplemento Esca- pe, nº 325, 14-19. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 105 tencia. No se trataría de tribus, etnias o nacionalidades, sino de naciones ple- nas, aunque varias de el as no lleguen a contar ni cien habitantes en su totalidad. En el fondo se halla la vieja rutina de los intelectuales politizados de hablar en nombre de los "oprimidos", canalizar los recursos financieros que brinde la administración de los recursos naturales que se convertirían en la propiedad de esas "naciones" y monopolizar la gestión de los fondos provenientes de la cooperación internacional. LA IDENTIDAD EN EL MUNDO URBANO Y EL PROCESO DE MESTIZAJE La temática de las identidades colectivas no es popular en los sectores blan- cos y mestizos en Bolivia (ni les preocupa mucho), puesto que el os no se defi- nen por una adscripción premoderna y colectiva a identidades tribales y étnicas, sino por una actitud básica individualista y por intereses sectoriales más o menos modernos, que pueden ser articulados y canalizados mediante partidos políticos y asociaciones cívicas de amplio alcance. Los blancos y mestizos, que confor- man grupos mayoritariamente urbanos, han sido indudablemente los privilegia- dos del desarrollo histórico boliviano y han dejado su huel a profunda en todas las esferas de la vida social. Precisamente esta constelación de privilegios es la que no fomentó un análisis autocrítico ni tampoco una ideología de identidad colectiva, que en Bolivia se basa generalmente en una crónica de carencias y Sin que medie un proceso de reflexión, los blancos y mestizos del país se orientan por los valores normativos de la civilización occidental moderna, la que tiende a convertirse en una mentalidad universal y predominante, pese a todas las críticas e ideologías de moda. Este proceso de generalización de normativas hace superflua la edificación de una identidad específica y claramente separada de los otros sectores poblacionales. Uno de los elementos que más eficazmente contribuye a configurar una mentalidad urbana moderna es la forma específica cómo la niñez y la juventud son socializadas. En el caso boliviano tenemos también una muestra de una evolución casi universal: comparada con generaciones anteriores, la actual juventud, y precisamente la urbana, ha gozado de una instrucción primaria más extendida y de mejor calidad, denota un 23 Se podría haber elegido un número místico, como 33, o uno redondo, como 30 ó 40, sin cambiar la arbitrariedad fundamental de esa "constatación científica". Sobre esta temática cf. el instructivo ensayo de Jean-Pierre Lavaud, "El arma de la estadística étnica". Pulso 8, nº 410 Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 106 Hugo Celso Felipe Mansilla porcentaje substancialmente más alto de absolventes universitarios, habla castellano ―a menudo como único idioma― en una proporción significativamente más amplia que sus progenitores, vive casi exclusivamente en áreas urbanas y se adhiere a los valores normativos modernos del individualismo y el consumismo. Y está sometida al bombardeo de la "industria de la cultura", es decir a los contenidos uniformantes y universalistas de los medios modernos de comunicación, en una intensidad mucho más elevada que cualquier generación previa. El espacio urbano boliviano ha desarrollado, a pesar de todos los avatares del destino histórico, una identidad socio-cultural relativamente sólida, que no estaba garantizada ni por la diversidad geográfica ni por la variada composición étnica ni menos aún por las erráticas direcciones políticas que tuvo la república desde su fundación. Ha sido, como la gran mayoría de las creaciones histórico- culturales, la obra de muy distintos factores y hasta de la contingencia. Esta relativa uniformidad del espacio urbano fue creada por la administración espa- ñola, que se distinguió además por la integración de regiones bastante separadas entre sí y por la incipiente apertura de las zonas tropicales del Oriente. A la for- mación de una identidad específica altoperuana y luego boliviana ha contribuido la energía civilizatoria irradiada por la existencia de centros urbanos relativamen- te grandes, que desde la época colonial constituyen las cabezas de la división administrativa actual. La integración de las comunidades aborígenes a ese medio urbano ha sido promovida mediante la acción gubernamental de la Revolución Nacionalde 1952; el resultado global es el surgimiento de una identidad colec- tiva basada en el intento de modernizar la sociedad boliviana de manera sistemá- tica y sostenida. Otra cosa es que el éxito de este designio ha sido muy modesto. Lo que se puede observar hoy en día es una rápida ocupación poblacional del espacio físico de parte de una comunidad económicamente dinámica, so- cialmente compleja y étnicamente heterogénea; comunidad que ha desplegado, sin embargo, una identidad cultural bastante firme, aunque conformada mayor- mente por la imitación acrítica de las metas normativas de la civilización metro- politana occidental. La catástrofe ecológica que esta evolución lleva consigo no desmerece la edificación de esa identidad sincretista, cuya durabilidad no debe ser subestimada, y donde se entrecruzan simultáneamente las variables del parti- cularismo y el universalismo y los imperativos de la tradición y la modernidad. 24 Sobre la "Revolución Nacional" de 1952 cf. los dos estudios principales: James M. Malloy, Bolivia: The Uncompleted Revolution (Pittsburgh: Pittsburgh U. P., 1970); James M. Malloy y Ri- chard S. Thorn, comps., Beyond the Revolution. Bolivia since 1952 (Pittsburgh: Pittsburgh U. P., Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 La identidad boliviana… 107 La historia boliviana ―como cualquier otra― puede ser vista como una serie interminable de fenómenos de mestizaje y aculturación. Además de las innume- rables mezclas étnicas, se han dado variados procesos mediante los cuales la Bolivia contemporánea ha recibido la influencia de la cultura metropolitana occidental, que ha sido percibida como militar, técnica y organizativamente superior a la sociedad premoderna, siendo la consecuencia una simbiosis entre los elementos tradicionales y los tomados de la civilización moderna. Cultura significa también cambio, contacto con lo foráneo, comprensión de lo extraño. El mestizaje puede ser obviamente traumático, pero también enriquecedor. Se podría aseverar que las sociedades más exitosas, como las de Europa occidental, han sido aquél as que han experimentado un número relativamente elevado de procesos de aculturación. El tratar de volver a una identidad previa a toda trans- culturación es, por lo tanto, un esfuerzo vano, anacrónico y hasta irracional: se puede pasar rápidamente de las reivindicaciones anti-imperialistas a las obsesio- nes nacionalistas y a las limpiezas étnicas. En el futuro lejano esta posibilidad no puede ser excluida totalmente de la realidad boliviana. CONCLUSIONES PROVISIONALES En el heterogéneo espacio físico del actual territorio boliviano se puede per- cibir la construcción de una identidad socio-cultural de cuño sincretista, cuya viabilidad histórica no parece ser reducida. El indigenismo moderado en Bolivia en particular y las tendencias autoctonistas en general pretenden una síntesis entre el desarrol o técnico-económico moderno, por un lado, y la propia tradi- ción en los campos de la vida familiar, la religión y las estructuras socio-políticas, por otro. Es decir, aceptan acríticamente los últimos progresos de la tecnología, los sistemas de comunicación más refinados provenientes de Occidente y sus métodos de gerencia empresarial, por una parte; y preservan, por otra, de modo igualmente ingenuo, las modalidades de la esfera íntima, las pautas colectivas de comportamiento cotidiano y las instituciones políticas de la propia herencia histórica conformada antes del contacto con la civilización europea. La conse- cuencia de estos procesos de aculturación, que siempre van acompañados por fenómenos de desestabilización emocional colectiva, se traduce en una irritante mixtura que puede ser descrita como una extendida tecnofilia en el ámbito eco- nómico-organizativo, complementada con la conservación de modos de pensar y actuar premodernos, particularistas y francamente retrógados en el campo de la cultura política. El resguardar y hasta consolidar la tradición socio-política del autoritarismo tiene entonces la función de proteger una identidad colectiva en peligro de desaparecer (barrida por los valores universalistas propagados por los medios contemporáneos de comunicación), de hacer más digerible la adopción Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 108 Hugo Celso Felipe Mansilla de parámetros modernos en otras esferas de la actividad social y mantener un puente entre el acervo cultural primigenio y los avances de una modernización considerada como inevitable. Este rechazo de normas liberal-democráticas y el florecimiento concomitan- te de prácticas convencionales puede tener, por lo tanto, consecuencias graves. La indiferencia ante los derechos humanos, el menosprecio de la democracia pluralista (en cuanto producto foráneo) y el desdén por la proporcionalidad de los medios, que son palpables asimismo en el movimiento sindical y en el indi- genismo radical, pueden, en ciertos contextos, ser proclives al surgimiento de la violencia política permanente. Hugo Celso Felipe Mansil a Dirección: Casilla 2049 La Paz - Bolivia E-mail: hcf_mansilla@yahoo.com Recibido: 10 de diciembre de 2011 Aceptado: 29 de junio de 2012 25 Sobre la cultura política boliviana y su tendencia al autoritarismo cf. dos investigaciones basadas en encuestas de opinión pública de alta representatividad: Mitchell A. Seligson et al., Auditoría de la democracia. Informe Bolivia 2006 (Cochabamba: Ciudadanía/LAPOP/Vanderbildt University, 2006); Daniel E. Moreno Morales (comp.), Cultura política de la democracia en Bolivia 2008 (Cochabamba: Ciudadanía/LAPOP/Vanderbildt University, 2008). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012): 89-108 RECENSIÓN BIBLIOGRÁFICA
Víctor Armenteros, El silencio en la mirada. Aplicaciones exegéticas a Dt 24:1- 4. Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina: Editorial Universidad Adventista del Plata, 2010. Víctor Armenteros nace en Jaén (España) en 1962. Estudia en Valencia la licenciatura en Teología (Seminario Adventista de España). Se licencia en Filo- logía Semítica en Barcelona (Universidad de Barcelona). Defiende su tesis doctoral en Filología Semítica en Granada. Se doctora posteriormente en Ar- gentina (Universidad Adventista del Plata) con el título de Doctor en Teología. Actualmente imparte clases de posgrado en la Facultad de Teología de la Uni- versidad Adventista del Plata. Durante más de una década ha sido profesor de Sagrada Escritura y Lenguas Bíblicas en el Seminario Adventista de España. Al presente comparte la docencia con la gestión, siendo el Vicerrector Académico de la Universidad Adventista del Plata (Argentina), ex director de los estudios de posgrado de la misma universidad y de la sede austral (Argentina, Paraguay y Uruguay) del Seminario Adventista Latinoamericano de Teología (SALT) y profesor de posgrado del mismo SALT. Es además miembro de la Sociedad Española de Estudios Hebreos y Judíos. Ha colaborado como traductor en la Biblia Traducción Interconfesional y forma parte del equipo editorial de la revista bíblico-teológica DavarLogos de la Facultad de Teología de la Universidad Ad- ventista del Plata (Argentina). Es, a su vez, un prolífico escritor, autor de di- versos artículos en el área bíblica y rabínica, y ha publicado libros como Amor se escribe sin h y Midrash Tanjuma Génesis. Actualmente reside en Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina. Este libro, como expresa el autor en el prólogo, genera en la mente una se- rie de imágenes: investigación y didáctica, academia e iglesia, teología y minis- terio. Se presenta una exégesis que sirve como modelo tanto para el parro- quiano como para el teólogo especialista. "Divorcio y nuevo casamiento" es una expresión que asusta a clérigos y feligreses, aparece enfrentada en este libro con lo que era "en el principio", lo sublime y universal del contrato ma- Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) 110 Recensión bibliográfica trimonial. La exégesis de Armenteros deshoja y deshace, letra tras letra, pala- bra tras palabra, párrafo tras párrafo, escena tras escena, la "excusa hermenéu- tica" que quiere justificar el acto de despreciar y repudiar a la mujer y esposa por "cualquier causa". Ella está allí, expectante, el juicio de la comunidad la espera. La vergüenza la atormenta. El prólogo la describe en su soledad, an- gustia y deseos de que nunca hubiera ocurrido eso. Ahora ya está, no se puede hacer girar la vida hacia atrás, y el poder de su existencia ahora lo tiene él, su esposo. ¡Dios quiera tenga misericordia de el a! La obra de Armenteros es un oasis exegético. El autor usa palabras artísti- cas y poco usadas en el marco de una exégesis. Deslumbra la articulación del lenguaje utilizado para la situación descripta. Con su estilo poético-narrativo logra evitar en lo posible la acostumbrada tecnicidad del lenguaje exegético. Y es importante que lo haga así porque de esa manera recrea la tensa, triste y angustiante escena de la mujer que está a punto de ser echada, expulsada por su esposo del entorno que la protege, que le da vida y sentido a su existencia. "El silencio en la mirada" de la joven hebrea es gélido, pasmoso, desesperante. Puede ser que el a no pueda defenderse de lo que se le acusa. De alguna mane- ra, puede ser verdad lo que su marido le reprocha. Le espera una sentencia insoslayable. ¡Pobrecita! La lectura hace imaginar un público ansioso, absorto, repleto de familiares, amigos y vecinos deseando y suplicando, si se pudiera, por la absolución de la joven. Dan ganas de llorar por tantas situaciones des- favorables para los seres humanos, justas e injustas, provocadas por el os mismos o no. Igual se hace un nudo en la garganta y explota el deseo de ser un justo libertador. Menos mal que Dios lo es. En el capítulo I, "La incertidumbre del encuentro", se presenta el plan de trabajo exegético en el marco de la teología bíblica. Se adelanta que Dt 24:1-4, en el tiempo de Cristo, era interpretado con un vicio hermenéutico para justi- ficar, por presión social, el divorcio y el nuevo casamiento. Había quienes se negaban y había quienes apoyaban tal posibilidad. Se enfrentan así, aun hoy, la corriente conservadora con la liberal en cualquiera de sus expresiones históri- 1 Hoy en el ámbito judío se hace un divorcio civil y otro religioso si es que lo hubiera habido. Un rabino realiza este último y se lo denomina guet. Véase Eliezer Shemtov, "Mitos y ver- dades sobre el divorcio judío"; disponible en http://www.es.chabad.org/ li- brary/article_cdo/aid/ -Judo.htm; Internet. 2 Setenta y cuatro de los 613 preceptos (Mitzvot) de la Torah se encuentran en la sección Ki Tetzé (Dt 21:10-25:19) que es la lectura sinagogal de la Parasha que corresponde a la semana del 4 al 10 de septiembre de 2011. Disponible en http://www.es.chabad.org/ li- brary/article_cdo/aid/515013/jewish/Resumen-de-la-Parash.htm; Internet (consultada el 9 de septiembre de 2011). Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) Recensión bibliográfica 111 cas: reformadores y contra reformadores, izquierda y derecha, abiertos y ce- rrados, modernos y posmodernos. En este capítulo se hace una revisión bi- bliográfica no exhaustiva pero sí pertinente del tratamiento del tema tanto en Dt 24 como en Mt 19. En el capítulo II, "Dt 24:1-4, una práctica social tolerada", se dan los fundamentos históricos, literarios y bíblicos para considerar esa sección bíblica como texto que consolida la relación matrimonial en lugar de ser creado como excusa para debilitar el vínculo de tal relación.4 El autor decide emplear el método histórico gramatical de interpretación, un método que se ha mantenido casi invariable desde los ejercicios cristológicos paulinos y las middot tannaítas. En este capítulo se presentan las variantes del texto de Dt 24:1-4, las diferentes traducciones, la de la Septuaginta, la Vulgata y las de las lenguas moderna. También se hace un estudio del contexto histórico destacando que Deuteronomio es "el discurso del adiós" de Moisés a Israel. Después Armenteros se explaya en las estructuras y la gramática de Dt 24:1-4. Hay también una búsqueda de significado de los términos de la perícopa y declara que la expresión central en cuestión, la "cosa indecente" (ר ָ֔ב ָדּ ת֣ ַו ְר ֶﬠ) de Dt 24:1 significa propiamente "desnudez de una cosa". Por esa "cosa indecente" o exposición de la desnudez el marido le entrega la "carta de divorcio" (ת ֻתי ִר ְכּ ר ֶפ ֤ ֵס), la deja en libertad para un nuevo casamiento.5 P4FP Finalmente se pasa de la intertextualidad de Deuteronomio, muy cercana a Ezequiel, a la teología. Se destacan como conceptos teológicos los siguientes: 3 Según Malaquías 2:16, Dios "aborrece el repudio". Las leyes de Dt 24:1-4 se presentan para atemperar situaciones provocadas por personas no dispuestas a reconciliarse. Tanto la pareja involucrada como la sociedad que los envuelve, participan del intento de solución o disolu- ción matrimonial. Véase Daniel Carro et al., Comentario Bíblico Mundo Hispano; Levítico, Núme- ros y Deuteronomio, 1º ed. (El Paso, Tx.: Editorial Mundo Hispano, 1998), 3:489. 4 Entre los judíos del siglo I, el marido podía presentar una carta de divorcio pero nunca la esposa. Salomé, hermana de Herodes, había dado carta de divorcio a su esposo Costobarus por conspirar contra su hermano. Esta mujer idumea había sentado un precedente relajando las costumbres judías en cuanto al divorcio. Una intención social de la aristocracia idumea por sobre la legalidad judía (Armenteros, El silencio en la mirada. Aplicaciones exegéticas a Dt 24:1-4 [Libertador San Martín: Universidad Adventista del Plata, 47). A pesar de lo expresa- do anteriormente, parece que en Éxodo 21:7-11 se le permite a la mujer iniciar un proceso de desvinculación. Véase Jeffrey H. Tiggay, Deuteronomy, ed. Nahum Sarna (The JPS Torah Commentary 5, Philadelphia: The Jewish Publication Society, 1996), 221. 5 Es probable que la expresión "carta de divorcio" (ttuyrIK. rp,se) incluya una ceremonia, propia del antiguo Cercano Oriente, por medio de la que se cortaba algo del vestido de la mujer como testimonio del divorcio y exposición de vergüenza al dejar en descubierto parte del cuerpo, el mismo acto que había provocado el divorcio (Duane L. Christensen, Deuteronomy 21:10-34:12 Word Biblical Commentary 6B [Dal as, Tx.: Word Books, 2002], 566). Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012) 112 Recensión bibliográfica monoteísmo, fidelidad a Dios, concepto de Dios, amor, Israel, la tierra, la ley, centralización de la liturgia sacrificial, desacralización, orientación intelectual y En el capítulo III, "El puente hermenéutico y jurídico, del yavismo al ju- daísmo hillelita", se usaba como texto que justificaba una práctica social acep- tada en el tiempo de Jesús. La escuela de Hillel apoyaba el divorcio y el nuevo casamiento sobre esta base bíblica y Shammai negaba esta práctica con el justi- ficativo de la letra de la ley.6 Los ideales y costumbres sociales, en resumen, la vida de cada día, también plataforma de la hermenéutica, en ciertos casos, como el de Dt 24, marcaban la agenda interpretativa. Este fenómeno herme- néutico es evidente en la concepción rabínica del matrimonio de acuerdo a lo expresado por el público que intercepta a Jesús con su cuestión sobre esta institución registrada en Mt 19. La gente común estaba confundida en cuanto a cómo proceder en casos de "indecencia". Armenteros lo explica así: "…las clases sociales de la Palestina del primer siglo estaban confundidas. Las prácti- cas de los herodianos, la laxitud de los cuerpos religiosos normativos ante el divorcio y la presión de un imperio pagano habían desorientado a la gente del pueblo".7 En realidad, la expresión "cosa indecente", (ר ָ֔ב ָדּ ת֣וַ ְר ֶﬠ) de Dt 24:1 era interpretada de acuerdo a las convenciones sociales y no tenía un significado claro y coherente para el pueblo, para la clase gobernante ni para los religiosos. En el capítulo IV, "Mateo 19:1-15, de la casuística al modelo edénico",8 a través de un modelo de exégesis narratológica, Armenteros concluye que la casuística rabínica basada en una interpretación de la Torah no es la directriz de los ideales divinos ni la encargada de torcer las aspiraciones de Dios para un hombre y una mujer constituidos en matrimonio. La narratología, en pri- mer nivel, destaca la afirmativa de Jesús: la unión matrimonial está por encima 6 "¿Cuándo es el momento de divorciarse? El Talmud cita tres opiniones: La Escuela de Shamai decreta: Un hombre no debe divorciar a su esposa a menos que él descubra en el a algo inmoral. La Escuela de Hilel sostiene: [Él puede divorciarla] aun cuando el a hubiera quemado su comida. Rabi Akiva dice: Aun cuando él haya encontrado alguien más linda que el a. (Las tres opiniones derivan del mismo verso en la Torá, Dt 24:1, en la sección que trata las leyes de divorcio, dependiendo de cómo se interpreta una frase importante de ese ver- so)". Yanki Tauber, "Cuando divorciarse"; Divorciarse.htm; Internet (consultada el 9 de septiembre de 2011). 7 Armenteros, El silencio en la mirada. Aplicaciones exegéticas a Dt 24:1-4, 51. 8 En los tiempos de Jesús la pareja casada vivía más cerca de la familia del esposo que de la familia de la esposa, por tanto la orden de Gn 2:24 "dejará el hombre a su padre y a su madre…" no se cumplía literalmente. Véase John Nol and, The Gospel of Mat hew: A Commentary on the Greek Text (Grand Rapids, Mich.: Carlisle: Eerdmans, 2005), 772. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) Recensión bibliográfica 113 de toda circunstancia terrenal, sea buena o mala.A la luz del mensaje de Je- sús, las situaciones de vida irregulares del Antiguo Testamento adquieren una nueva dimensión. La propuesta de Cristo es la de un matrimonio que crece hacia la heredad de la tierra prometida donde la existencia es armonía. Se opo- ne a actitudes reaccionarias o permisivas porque no necesita extremos para dar sentido al matrimonio. El amor que todo lo puede vuelve a situar a la pareja en el lugar que le corresponde: entre la campiña del paraíso. En el epílogo, Armenteros resume su metodología y conclusiones. Con la aplicación de sus logros exegéticos ennoblece hasta lo sumo la institución del matrimonio. La legalidad judía (halakah) permitía el divorcio dada una ínfima causa y la casuística (haggadah) acomodaba la nueva situación de acuerdo a las costumbres sociales vigentes. El puente hermenéutico judío en cuanto a Dt 24 estaba influenciado por las ideas herodianas y la posición platónica de Filón de Alejandría. Jesús hace girar este eje hermenéutico y lo vuelve al Edén. De ese modo, Jesús corrige tanto la legalidad como la casuística judía del matrimonio atribuyéndole un origen divino. Por lo tanto, separar el matrimonio no debe ser cosa de hombres porque lo que Dios unió así debe permanecer. El silencio en la mirada es un utilísimo y ejemplar ejercicio exegético, mo- derno y didáctico, atrapa en medio de la penumbra y donde se encuentran la mirada de él y de el a, el deseo de interpretar correctamente el texto y que el os, a pesar de la incertidumbre reinante en cuanto al destino del matrimonio como institución, permanezcan juntos por la eternidad. Universidad Adventista de Bolivia E-mail: raul.a.quiroga@gmail.com 9 Jesús intenta generar una intolerancia hacia el divorcio aunque este fuera una posibilidad en el mundo judío. Véase Robert W. Wal , "Divorce", en Anchor Bible Dictionary, ed. David Noel Freedman (New York: Doubleday, 1992), 2:218. Enfoques XIV, 1 (Otoño 2012) NORMAS DE PUBLICACIÓN
1. ENFOQUES es una publicación bianual que responde a los criterios científicos y académicos del Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT), perteneciente al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina. ENFOQUES pertenece al Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas. 2. Los trabajos deben enviarse a la dirección de la revista, por e-mail a secinves@uapar.edu o por correo postal a: Secretaría de Ciencia y Técnica, Universidad Adventista del Plata, 25 de Mayo 99, E3103XAC Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina. 3. Los trabajos deberán ser inéditos y se asume que toda persona que figure como autor ha dado su conformidad para que el artículo sea publicado. 4. Los autores, al enviar su trabajo, deberán manifestar que el mismo es original y que no ha sido postulado a otra publicación a otras revistas ni otros organismos editoriales. Para ello, enviarán la declaración de originalidad que puede descargarse desde la página electrónica de la revista: http://www.uap.edu.ar 5. Los manuscritos son sometidos a referato, a cargo de miembros del Consejo Científico Asesor u otros expertos en la temática, según la especialidad u orientación del artículo. Puesto que Enfoques ha adoptado el sistema de arbitraje anónimo, la identidad y otros datos que permitan identificar al autor deberán aparecer solamente en la portada (primera página) del trabajo, donde conste el nombre completo del autor, filiación institucional, título del manuscrito, dirección completa (incluyendo e-mail) y un currículum vítae abreviado que incluya publicaciones, titulación académica, profesión y demás datos básicos que considere relevantes. El autor deberá asegurarse de que su nombre no aparezca en ningún otro sitio del trabajo y de que ha sido eliminado de la lista de Propiedades del documento 6. Los resultados del proceso de arbitraje serán comunicados al/los autor/es. Los mismos pueden consistir en (a) la aceptación del artículo sin modificaciones, (b) la aceptación del artículo mediando revisiones menores, (c) la aceptación del artículo mediando revisiones mayores, (d) el rechazo del 7. Los trabajos deben enviarse por correo electrónico, preferentemente en Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) Normas de publicación 115 8. La extensión de los artículos no deberá exceder las 12.000 palabras, en hoja tamaño A-4, a doble espacio, en letra Times New Roman o equivalente, de 12 puntos, numeradas y con márgenes no inferiores a 2,5 cm. Las citas (de extensión menor a cuatro líneas) irán en el texto entre comil as. Las citas en bloque (cuando exceden 4 líneas) se destacarán a espacio simple, con sangría y letra de tamaño 10. Los trabajos de discusión tendrán un límite máximo de 3.000 palabras y las recensiones bibliográficas no han de superar las 2.500 palabras. Deben reducirse al mínimo indispensable las palabras o frases resaltadas en negrita. Se utilizará letra cursiva, o bastardilla, para palabras extranjeras. El Consejo Editorial se reserva el derecho de considerar la publicación de manuscritos que sobrepasen tales límites. 9. Junto al trabajo, los autores deberán enviar un resumen no mayor de 100 palabras y 5 palabras claves que han de utilizarse como descriptores temáticos, ambos en castel ano e inglés. De ser posible, además de la versión en castellano, se incluirá el resumen en inglés. 10. El estilo de la revista se basa en la 14ª edición revisada del Manual of Style, publicado por la Universidad de Chicago. Las notas y referencias se colocarán a pie de página, en numeración correlativa y letra de 9 puntos, de la siguiente manera: Michael Walzer, Tratado sobre la tolerancia (Barcelona: Paidós, 1998), 57. Artículos:
Robert Brown y Charles H. Bernard, "The relationship between self- concept and academic achievement", Journal of Experimental Education 37, nº 3 (May 1997): 143. Libros colectivos:
Jürgen Habermas, "The Public Sphere", en Contemporary Political Philosophy, eds. Robert E. Goodin y Philip Pettit (Cambridge: Blackwell, 1997), 128. 11. Una vez que el autor haya sido notificado acerca de la aprobación de su trabajo para su publicación, no se admitirán modificaciones ni agregados. 12. La revista no se compromete a devolver los trabajos enviados a 13. La revista se reserva el derecho de publicar los artículos que estime conveniente, de acuerdo con su perfil editorial, sus necesidades y posibilidades de publicación. 14. El envío de la copia original implica la autorización para la publicación y la disponibilidad en línea, sin pago de derechos de autor. 15. Cada autor recibirá, sin cargo, dos ejemplares de la revista y 10 separatas de su artículo. Enfoques XXIV, 1 (Otoño 2012) Suscripción a ENFOQUES
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